La campaña del miedo: del miedo a votar

El plan de Mauricio Macri y Andrés Ibarra es avanzar con la privatización de Boca Juniors y teme la posibilidad de unas elecciones libres en el club

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Mauricio Macri junto a Andrés Ibarra, candidato a presidente de Boca Juniors
Mauricio Macri junto a Andrés Ibarra, candidato a presidente de Boca Juniors

La reciente suspensión de las elecciones en el Club Atlético Boca Juniors, originalmente programadas para el 2 de diciembre, ha perturbado la vida institucional del club. Esta decisión dictada por la jueza Alejandra Abrevaya ha generado una situación inédita de especulaciones y preocupaciones entre los hinchas y socios de Boca.

El motivo de la suspensión surge de una denuncia presentada por la oposición, encabezada por Andrés Ibarra y Mauricio Macri, sobre la presunta inclusión irregular de 13 mil socios en el padrón electoral. No es la primera vez que se presenta una denuncia de esta naturaleza, situaciones similares ocurrieron en la renovación de autoridades de 2015 y 2019. Sin embargo, en aquellas ocasiones, la Justicia dictaminó que las elecciones debían proceder primero, dejando las investigaciones para después. Ahí una primera irregularidad que violenta el estatuto de Boca, que da atribuciones a la Comisión Directiva para resolver las incorporaciones de socios activos.

Lo que está en juego es la esencia de Boca, porque el plan de la oposición es avanzar con la privatización del Club a través de la incorporación de capitales extranjeros que ingresen vía el formato de Sociedades Anónimas Deportivas. Lo insinúan, pero lo niegan, porque saben que la gran mayoría de los socios no acompañarían bajo ninguna circunstancia esa decisión. Pero es lo que intentarán si ganan las elecciones.

Hoy pueden hacerlo sin reformar el estatuto de AFA porque los Clubes dejaron de ser Asociaciones Civiles sin fines de lucro desde 2016 y hoy pueden incorporar el lucro como finalidad no prioritaria (artículo 168 del Código Civil y Comercial). Ganando la elección y reformando el estatuto del Club, podrían avanzar en ese sentido y que las decisiones en Boca pasen a tomarlas accionistas y no los socios.

En respuesta a la suspensión, más de 35 mil hinchas de Boca nos movilizamos el pasado domingo. Este acto no fue solo una demostración de fuerza y unidad, sino también un llamado a la no intervención y en defensa del derecho de los socios de elegir nuestras autoridades.

La oposición, mientras tanto, ha acusado al oficialismo de impulsar una “campaña del miedo”, argumentando que se está generando temor en torno a la posible venta del club y a su posible intervención judicial. Pero lo que realmente parece temer la oposición es la posibilidad de unas elecciones libres en las que los socios puedan expresar su voluntad. En este contexto, el principal damnificado es, sin dudas, Boca.

La situación actual pone de manifiesto una lucha no solo por el control del club, sino también por la identidad de Boca Juniors. Por eso es fundamental que se respete la voz de las y los socios, los verdaderos dueños de Boca, y así se asegure que la democracia prevalezca en el Club más importante del continente.