Nuestro país está marcado históricamente por figuras políticas reconocidas y “experimentadas”. En todos los niveles, las caras y los apellidos parecen perpetuarse en bancas, sillas y espacios, ocupando lugares, y gozando de privilegios inusuales que ya deben caducar.
Pareciera como si la juventud comprometida con cambiar las cosas fuera sinónimo de falta de experiencia, ideas flasheras y falta de vocación. Por eso somos pocos los que logramos - a costa de un enorme esfuerzo- hacernos lugar en la vida política.
En cada encuentro nos lo hacen saber, hay una necesidad imperiosa de los jóvenes de ser escuchados y consultados. Por suerte, cada vez hay más que se suman a hacer, a ocupar esos lugares que los “más experimentados” no atienden.
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Pero no hablo sólo de representatividad numérica, sino de la fuerza y la visión para construir un país, una provincia y un municipio más moderno, sostenible, justo y equitativo.
La renovación de la dirigencia se tiene que dar en Argentina. Es un debate que siempre se escucha cerca de las elecciones cuando aparecen las mismas caras, y más aún ahora, con el avance de las reelecciones indefinidas.
En San Isidro aparecen caras nuevas pero apellidos viejos; hace más de 44 años la misma familia nos gobierna y por momentos pareciera que el municipio es una estancia de alguna época feudal.
Claro que hay cosas que en San Isidro están muy bien, pero queremos transformar aquellas que quedaron estancadas en el tiempo. Traer ideas y proyectos innovadores, modernos y sustentables. Un diseño de localidades acordes al tiempo que vivimos, eficientes y mejores. ¿Acaso querer mejorar es destruir lo hecho? No, es evolucionar.
Creemos que la transformación es de la mano de los vecinos, de los jóvenes y de las nuevas ideas. Somos muchos los que nos preparamos para transformar el presente, porque ya no sólo es el futuro, es hoy y es AHORA que tenemos que involucrarnos.
A los jóvenes nos mueven las causas. Las injusticias son, en parte, nuestro motor para formarnos y elegir ocupar lugares de toma de decisiones pensando en que siempre se puede ser mejor y hacer las cosas mejor.
Es hora de asumir este desafío con mucha vocación de servicio, transparencia y convicción para hacer que todos los vecinos vivamos mejor en el lugar que soñamos.
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