Sin recambio no hay cambio

La renovación de la dirigencia se tiene que dar en Argentina

Nuestro país está marcado históricamente por figuras políticas reconocidas y “experimentadas”. En todos los niveles, las caras y los apellidos parecen perpetuarse en bancas, sillas y espacios, ocupando lugares, y gozando de privilegios inusuales que ya deben caducar.

Pareciera como si la juventud comprometida con cambiar las cosas fuera sinónimo de falta de experiencia, ideas flasheras y falta de vocación. Por eso somos pocos los que logramos - a costa de un enorme esfuerzo- hacernos lugar en la vida política.

En cada encuentro nos lo hacen saber, hay una necesidad imperiosa de los jóvenes de ser escuchados y consultados. Por suerte, cada vez hay más que se suman a hacer, a ocupar esos lugares que los “más experimentados” no atienden.

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Pero no hablo sólo de representatividad numérica, sino de la fuerza y la visión para construir un país, una provincia y un municipio más moderno, sostenible, justo y equitativo.

La renovación de la dirigencia se tiene que dar en Argentina. Es un debate que siempre se escucha cerca de las elecciones cuando aparecen las mismas caras, y más aún ahora, con el avance de las reelecciones indefinidas.

En San Isidro aparecen caras nuevas pero apellidos viejos; hace más de 44 años la misma familia nos gobierna y por momentos pareciera que el municipio es una estancia de alguna época feudal.

Catalina Riganti, la concejal de San Isidro que le disputa la intendencia a Gustavo Posse

Claro que hay cosas que en San Isidro están muy bien, pero queremos transformar aquellas que quedaron estancadas en el tiempo. Traer ideas y proyectos innovadores, modernos y sustentables. Un diseño de localidades acordes al tiempo que vivimos, eficientes y mejores. ¿Acaso querer mejorar es destruir lo hecho? No, es evolucionar.

Creemos que la transformación es de la mano de los vecinos, de los jóvenes y de las nuevas ideas. Somos muchos los que nos preparamos para transformar el presente, porque ya no sólo es el futuro, es hoy y es AHORA que tenemos que involucrarnos.

A los jóvenes nos mueven las causas. Las injusticias son, en parte, nuestro motor para formarnos y elegir ocupar lugares de toma de decisiones pensando en que siempre se puede ser mejor y hacer las cosas mejor.

Es hora de asumir este desafío con mucha vocación de servicio, transparencia y convicción para hacer que todos los vecinos vivamos mejor en el lugar que soñamos.

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