El INADI es un organismo que cumple un rol fundamental para construir una sociedad sin discriminación ni violencia. Silenciarlo durante estos últimos 4 años no fue una casualidad, sino una decisión política que se dio a la par del crecimiento de la xenofobia no solamente en Argentina sino en toda América Latina. Venimos a ponerlo de pie y a devolverle el lugar que alguna vez tuvo para construir una sociedad más justa y solidaria.

Es un orgullo, un honor y una responsabilidad tener que dirigir este organismo. Pero sabemos que la historia del Instituto no empieza con nosotrxs. Este lugar ya tiene un pasado prestigioso, y sus trabajadorxs un saber que debemos valorar. En estos días noto en todxs ellxs un espíritu renovado y esperanzado con este proyecto. Esa historia y ese potencial son los que venimos a recuperar para encarar los desafíos actuales.

Para eso debemos reconstruir los lazos con la sociedad, las organizaciones sociales y los activistas que llenan de contenido las políticas estatales. Por eso estoy orgullosa de tener una directora nacional como Ornella Infante, histórica militante trans que sé que dedicará todo su empeño en erradicar la transfobia y visibilizar a una población históricamente invisibilizada.

Para eso vamos a sacar el INADI a la calle. Esa es la única manera de saber y entender cómo se viven la violencia machista, la xenofobia y el racismo, y cómo y cuándo se debe actuar frente a los abusos, muchas veces cometidos desde el propio Estado. Ese ida y vuelta del territorio al INADI nos va a permitir entender cada contexto y no imponer modelos prefabricados.

La tarea que tenemos es delicada, pero urgente: no podemos seguir tolerando que el Estado no esté presente para escuchar a quienes más sufren discriminación en nuestro país, condenar a quienes ejercen violencia e implementar políticas para evitar que se siga reproduciendo. Porque no se trata sólo de recibir denuncias, sino de trabajar en la prevención de la discriminación y en campañas que nos ayuden a identificar aquellas que ejercemos, a veces, sin darnos cuenta.

Para lograr ese objetivo es fundamental que el INADI ponga a todo vapor a la red que tiene a lo largo y ancho del país. Ese es otro de nuestros objetivos: federalizar el trabajo del organismo y hacer de las delegaciones unos de los pilares de esta política y no una red de oficinas perdidas. Sabemos que a veces las peores violencias no ocurren solo en las grandes ciudades. Federalización no es solo presencia territorial, sino articular con provincias y municipios. Federalización es darle transversalidad a las políticas antidiscriminatorias en todos los niveles del Estado.

Todo esto nos va a llevar tiempo, pero hay que empezar a andar. Estoy orgullosa de comandar este ambicioso proyecto junto a un gran equipo y en trabajar por quienes sufren estos tipos de violencia. Como dijo Alberto, la discriminación es intolerable, y vamos a abrazar a quienes sufren discriminación. Vamos a prepararnos y a trabajar no solo en el INADI, sino en un país con lugar para todos, todas y todes.