El 4 de febrero es el Día Internacional de Lucha contra el Cáncer, una de las enfermedades con mayor mortalidad en todo el mundo. Es una enfermedad tan frecuente que una de cada dos personas va a desarrollar cáncer a lo largo de su vida. Entre los tumores más frecuente se encuentra el cáncer de próstata en el hombre y el de mama en la mujer, pero el más letal en ambos casos sigue siendo el de pulmón debido a un factor externo como el tabaco, así como el alcohol contribuye en un 4% a las muertes por cáncer, según datos de Instituto Nacional del Cáncer de los Estados Unidos (NCI, por sus siglas en inglés).
Hace pocos días, la prestigiosa revista de medicina The Lancet publicó datos actualizados sumamente importantes. Entre otros, arrojó luz sobre los índices de mortalidad y supervivencia del cáncer, un estudio que contuvo registros de 71 países y que abarcó a 37 millones de pacientes con los 18 tipos de cáncer más frecuentes sin haber desarrollado metástasis. Se utilizaron 322 registros poblacionales con datos nunca antes vistos por su grado de precisión.
Uno de los tantos datos a tener en cuenta arrojado por el estudio, denominado Concord 3, es que, en 2012, se registraron 14 millones de personas que desarrollaron cáncer, y que en 2030 se estima que en el mundo habrá 21,6 millones de persona con cáncer. Además, que la supervivencia a 5 años, en la mayoría de los modelos tumorales, ha mejorado en todo el mundo.
Si bien es completamente cierto que las estrategias para disminuir la mortalidad por cáncer se basan en llevar a cabo la prevención primaria, es decir, evitar las causas que ocasionan un tumor y de esa manera evitar el desarrollo del cáncer o tratarlo de manera precoz, su implementación es lenta e incompleta en todo el mundo, además de que no todos los tumores pueden ser prevenidos. De allí la importancia que tienen estos registros que permiten que los sistemas de salud puedan efectivizar el cuidado de los pacientes mediante medidas de mayor precisión. Es muy difícil establecer políticas contra el cáncer cuando no se sabe cuántas personas lo padecen ni el número de los que están bajo riesgo.
El porcentaje de pacientes argentinos incluidos en este estudio presentado por The Lancet fue bajo; se presentaron registros de cinco regiones. Cabe destacar que en nuestro país, desde la creación del Instituto Nacional del Cáncer y la puesta en funcionamiento de políticas gubernamentales y privadas, se ha gestado un ambicioso registro respecto a esta patología tan común. No obstante eso, el estudio pudo demostrar que la Argentina, en cuanto a la mortalidad y la supervivencia a 5 años, está ligeramente por debajo de los números americanos y de Europa occidental; se posiciona tercera o cuarta en eficacia en Latinoamérica, lo que evidencia una buena calidad de atención en lo que hace a la población oncológica.
A nivel internacional, en líneas generales, lo que ha dejado ver el estudio es que los índices de supervivencia a 5 años son ligeramente superiores respecto a registros anteriores. O sea que la tendencia es positiva en la mayoría de las regiones evaluadas. Sin embargo, si bien la supervivencia al cáncer aumenta en el mundo, también es evidente que los costos para enfrentar al cáncer son extremadamente altos. Se calcula que solo en 2017 se gastaron 300 mil millones de dólares en el tratamiento de enfermedades oncológicas, especialmente metastásicas.
Cabe destacar que el estudio también demostró que en los tumores pediátricos existe una tendencia muy favorable hacia la mejoría en las curas. Como contrapartida, son notables las diferencias que se observan entre los países desarrollados y los que no lo son.
Por otro lado, es importante señalar que en 2016 se aprobaron a nivel mundial 82 fármacos para todas las patologías, y 19 de ellos correspondieron a la oncología, la rama de la medicina con más fármacos nuevos ese año.
El enfoque actual de la oncología no solo se posa sobre la célula tumoral, sino también sobre el microambiente de esa célula o incluso dónde nació esa célula tumoral. Asimismo, se han desarrollado y aprobado en forma mundial diversos fármacos que promueven la actividad antitumoral en nuestro sistema inmune. En ese sentido, 2017 ha sido el año en que mayores avances hemos visto en inmunoterapia, fundamentalmente en melanoma, cáncer de pulmón y cáncer de vejiga, tumores históricamente complejos. Estos avances representan escalones que se agregan a lo largo de la vida de los pacientes: donde antes había poco ahora hay avances cada vez más promisorios.
El autor es subjefe del Departamento de Oncología Clínica del Instituto Alexander Fleming (IAF).