Y nuestra interpretación de ellas, en la espiritualidad práctica.
El impacto que una frase causa en la mente y el corazón es absolutamente subjetivo, pero el anhelo de salir del miedo, la infelicidad y la presión de la mirada del otro es común a toda la humanidad. De ahí que algunas enseñanzas volcadas en frases cortas suelen golpear en forma certera al ego y la personalidad adormecida, que siempre trata de imponerse sobre el despertar de la conciencia superior.
Acá van tres de las frases que en un gran congreso de espiritualidad práctica fueron elegidas como golpes a la ignorancia.
- “No existiría el cáncer si no existiese el pasado”
Se refiere al pasado que la mente trae una y otra vez, machacando sobre lo no resuelto. El famoso "¿por qué a mí?, ¿por qué no a mí?". La víctima recurrente: el rencor, el resentimiento, la añoranza brutal, el deseo del retorno al pasado, o recuerdos dolorosos que no cesan.
Esa mochila cada vez más densa y pesada, cuando permanece, suele causar una degeneración celular y el bloqueo de la energía vital, lo que llama a gritos a la enfermedad, abre las puertas al enemigo silente, que hace estragos en el cuerpo.
- “Quien no perdona muere antes y muere mal”
La falta de perdón es la causa de angustia más letal; sumada a la ira, impide una vida que se llame 'vida'. Nos lleva a una mera supervivencia biológica cada vez más deteriorada. Quien no perdona es un prisionero de sí mismo, de su falsa identificación con el ego herido.
La imposibilidad de perdonar convierte a la vida en un derrotero depresivo, y es causa de inevitable depresión. El goce vital va disminuyendo y se opaca. La gente con ese dolor acumulado, convertido en un enojo constante con la vida, tiende a ser sombra patética que se arrastra, y en algunos casos su permanencia en él se debe sólo a la intensidad del rencor que maneja. Nada que se asemeje a una vida bien vivida.
- “Que el elogio no te deje lleno de orgullo y que la crítica no te tumbe”
Aquel que sólo espera el elogio y la alabanza para sentirse vivo es tan fácilmente destruido por la crítica ajena, por la malicia, por el descrédito. Se dice que esas personas son hojas llevadas por el viento de un lado a otro. Exhiben su carencia en forma tan brutal que sólo generan entusiasmo cuando el otro las considera, y si esa misma persona u otra diferente las desprecia, ridiculiza, o difama, entran en una profunda tristeza que se va haciendo crónica. Viven pequeños espacios de una alegría artificial entre grandes espacios mucho más prolongados de intensa depresión por la opinión que alguien pueda tener de ellos, que los lleva a una minusvalía y una baja estima mortal, que, en un círculo enfermo, genera que el sistema inmunológico viva afectado.
Así que, amigos del alma, tengan en cuenta estas simples y al mismo tiempo rotundas pautas para no ser más actores de reparto menores, de la película ajena, sino héroes de su propia historia.
Gran abrazo y gracias por existir.
Sábado 1º de octubre a las 21 hs en el Teatro Ópera, entradas por sistema Ticketek. ¡Los esperamos!