El dólar estadounidense inició la jornada de este martes 10 de febrero de 2026 con una cotización promedio de 62,49 pesos dominicanos, lo que supuso un aumento del 0,38% respecto a los 62,25 pesos del día anterior, según datos de Dow Jones.
En los últimos siete días, la moneda estadounidense registró un descenso del 0,49%. Sin embargo, el balance anual sigue siendo positivo, con un aumento acumulado del 6,82% frente al peso dominicano.
El dato actual revirtió la baja mínima de la sesión previa, evidenciando la falta de una tendencia clara en la cotización. Además, la volatilidad semanal resultó superior al promedio del último año, lo que indica que el tipo de cambio experimentó fluctuaciones más marcadas que la tendencia general de los últimos meses.
De acuerdo con el análisis matutino del Grupo Financiero Monex, la moneda estadounidense prolongó sus retrocesos tras el reporte de ventas minoristas en Estados Unidos, que se mantuvieron sin cambios en comparación con el mes anterior (0,0% mes a mes), por debajo de la expectativa de un alza del 0,4%.
Sumado a ello, persisten las dudas sobre la fortaleza de la demanda extranjera por activos en dólares, especialmente después de que reguladores en China recomendaran a los bancos reducir su exposición a la deuda estadounidense.
Perspectivas económicas para 2026 en República Dominicana
República Dominicana se prepara para 2026 con un panorama económico y político alentador, según un informe de la firma global UBS Financial Services. El documento destaca una aceleración del crecimiento real del PIB hacia el 4% en dicho año, impulsada por tasas de interés más bajas y un entorno internacional más favorable. Se proyecta que la estabilidad política y las políticas pro-mercado seguirán respaldando el dinamismo económico del país.
Para 2026, UBS anticipa que la reducción de las tasas de interés liberará demanda interna y estimulará la inversión, mientras que un entorno externo más estable favorecerá la recuperación del turismo. El informe considera que un estímulo fiscal focalizado contribuirá a robustecer la actividad económica a lo largo del año.
En materia fiscal, el gobierno dominicano ha adoptado un enfoque activo para contrarrestar el crecimiento moderado. El Congreso aprobó un presupuesto suplementario que eleva el gasto de capital en 0,4% del PIB para 2025, ampliando el déficit global al 3,5% del PIB. Para 2026, el Ministerio de Hacienda apunta a un déficit fiscal global de 3,2% del PIB y un superávit primario de 0,5%.
Entre los factores más influyentes en la evolución del tipo de cambio, destacan las decisiones de política monetaria tanto del Banco Central de la República Dominicana como de la Reserva Federal de Estados Unidos, la demanda interna de dólares vinculada a las importaciones y el comportamiento de la economía local, así como el esperado fortalecimiento global del dólar estadounidense hacia el cierre de 2026, dentro de un escenario de depreciación controlada.
El Banco Central estima que el tipo de cambio alcanzará aproximadamente $66.35 en septiembre de 2026 y cerca de $69.15 un año después, anticipando una tendencia de depreciación continua.
El análisis destaca que la deuda pública bruta se mantendría estable en torno al 58% del PIB durante los próximos 12 a 18 meses a partir de noviembre del año pasado, siempre que no se produzcan eventos macroeconómicos inesperados.
UBS señala que los sólidos superávits provenientes de exportaciones de servicios y remesas compensarán los déficits de las cuentas de ingresos y comercio de mercancías, proyectando que el déficit por cuenta corriente rondará el 2-2,5% del PIB a finales de 2025 y 2026.
La inversión extranjera directa neta se estima cerca de 3,5%–4,0% del PIB, con el turismo, el comercio, la industria, la energía y el sector inmobiliario como áreas clave. Esta inversión sería suficiente para cubrir la brecha externa, según datos del Banco Central de la República Dominicana citados por UBS Financial Services.
Finalmente, el informe proporcionado por la firma de servicios financieros advierte sobre riesgos relacionados con eventos climáticos adversos y desafíos de gobernabilidad, comunes en mercados emergentes, aunque mantiene una visión optimista respecto a los indicadores económicos del país para 2026.