Beata Laura Vicuña y todos los santos que se celebran el 22 de enero

Su historia de fe y sacrificio es considerada ejemplo de devoción y protección para las familias

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La vida de Laura Vicuña
La vida de Laura Vicuña estuvo marcada por la pobreza y la adversidad familiar. (WikiCommons/Ezarate/Jorge Barrios)

Hace unas décadas, incluso siglos, los ancestros acostumbraban a nombrar a sus hijos con el nombre del santo del día en que nacieron, no en vano en las famosas “Mañanitas” hay una estrofa que dice: “Hoy por ser día de tu santo te las cantamos aquí…”.

El onomástico hace alusión día en que se festeja algún santo, aunque es común que mucha gente lo use como sinónimo de cumpleaños, lo cual es erróneo, pues al hablar de él sólo se alude al listado de los nombres del santoral.

Como todos los días del año, hoy también se conmemora a las mujeres y hombres que destacaron por tener conexiones especiales con las divinidades, que hicieron buenas acciones por el prójimo y que tenían una elevada ética y moral, motivos que los llevaron a ser canonizados o beatificados y formar parte del santoral.

Este es el santoral del jueves 22 de enero

Celebración del día: Beata Laura Vicuña

La Iglesia recuerda la vida
La Iglesia recuerda la vida y legado espiritual de Laura Vicuña. (WikiCommons/Aleposta)

El 22 de enero se recuerda cada año la figura de Laura Vicuña, una niña salesiana chilena que fue beatificada en 1988. Su muerte, a los doce años en Junín de los Andes, Argentina, marcó a la comunidad católica por su entrega y su reputación de mártir protectora de la familia, según reconoce la Iglesia católica.

En sus últimos días, Laura padecía tuberculosis mientras permanecía internada, debilitada no solo por la enfermedad sino por las circunstancias familiares que afrontaba. Según las fuentes eclesiásticas, Laura ofreció su vida a Dios a cambio de la conversión de su madre. Una de sus frases finales fue: “Señor, que yo sufra todo lo que a ti te parezca bien, pero que mi madre se convierta y se salve”.

En ese momento, su madre, Mercedes Pino, juró entre lágrimas cumplir la petición de su hija: “Te juro en este momento que haré cuanto me pides. Estoy arrepentida. ¡Dios es testigo de mi promesa!”. Laura, satisfecha con la promesa, expresó al sacerdote Genghini y a su madre: “Padre, mamá promete en este momento abandonar a aquel hombre; sea usted testigo de su promesa [...] ¡Gracias, Jesús!, ¡Gracias, María!, ¡Adiós, Mamá!, ¡Ahora muero contenta!”.

Nacida en Santiago, Chile, el 5 de abril de 1891, Laura Vicuña era la hija primogénita de José Domingo Vicuña Bravo, un militar emparentado con una de las familias más notorias del país, y de Mercedes Pino Chávez, cuya condición social desfavorecida nunca fue bien recibida por la familia paterna de su hija. En los años de su infancia, Chile atravesó una guerra civil que dejó a los Vicuña perseguidos. El padre de Laura murió en 1894, poco después del nacimiento de la segunda hija, Julia Amanda, lo que precipitó a Mercedes y a sus hijas a la pobreza y el exilio en Argentina.

Al llegar a Junín de los Andes, Mercedes buscó empleo para sostener la educación de sus hijas. La familia vivió primero en la estancia “Las Mercedes” y luego en la propiedad de Manuel Mora, quien sometió a Mercedes Pino a presiones y malos tratos. Para garantizar la educación escolar de sus hijas, Mercedes accedió a vivir como concubina de Mora, quien sufragó los gastos escolares.

En ese periodo, Laura Vicuña y su hermana ingresaron al colegio María Auxiliadora de la Congregación Salesiana, fundada por Don Bosco. Allí destacó por su piedad y entrega a la fe cristiana. En este colegio hizo su primera comunión el 2 de junio de 1901, fecha en la que consagró su pureza a la Virgen y ofreció su vida a Jesús. Laura definía el colegio como “mi paraíso” y era apreciada por sus compañeras y por las religiosas por su carácter abnegado y caritativo.

La situación familiar se agravó durante unas vacaciones escolares, cuando Manuel Mora atacó violentamente a Laura en dos ocasiones, buscando someterla. Al negarse la niña, Mora dejó de aportar para la educación de las hermanas. El colegio, ante estas circunstancias, decidió eximirlas del pago para que Laura pudiera continuar sus estudios. Pese a esto, Laura sentía que no había hecho lo suficiente para cambiar la vida de su madre.

Inspirada en la frase de Jesús, “No hay muestra de amor más grande que dar la vida por sus amigos”, Laura oró para ofrecer su vida por la conversión de Mercedes. En los últimos meses sufrió un agravamiento de su estado por tuberculosis y, tras una agresión final de Mora durante una de las visitas de su madre, su salud se deterioró irrevocablemente.

¿Qué otros santos se conmemoran el 22 de enero?

Los santos más venerados en el mundo. (Infobae México)

Estos son los santos y mártires a los que también se les celebra este jueves 22 de enero:

  • Beato Antonio della Chiesa (s. XV)
  • San Gaudencio (s. V)
  • Beata María Mancini (s. XV)
  • Beato Guillermo Patenson (s. XVI)
  • Beato José Nascimbene (s. XX)
  • Santo Domingo, abad (s. XI)
  • San Anastasio, monje y mártir (s. VII)
  • Beato Guillermo José Chaminade (s. XIX)
  • Beato Ladislao Batthyány-Strattmann (s. XX)
  • San Vicente Pallotti (s. XIX)
  • San Valerio, obispo (s. IV)
  • San Francisco Gil de Frederic (s. XVIII)
  • San Mateo Alonso de Leciana (s. XVIII)

Beatificación y canonización

El papa Francisco celebra una
El papa Francisco celebra una misa a Nuestra Señora de los Siete Dolores en Sastin, Eslovaquia el 15 de septiembre del 2021. (REUTERS/David Cerny)

La Iglesia Católica y ortodoxa usan la canonización para declarar como santo a una persona ya fallecida, lo que implica incluir su nombre en el canon (lista de santos reconocidos) y el permiso de venerarla, reconociendo su poder ante Dios.

Durante el Cristianismo, las personas eran reconocidas como santas sin necesidad de un proceso formal; sin embargo, ello cambió en la Edad Media.

En el caso del catolicismo, la Iglesia debe hacer una investigación exhaustiva de la vida de la persona a santificar y existen cuatro formas de lograr el nombramiento: la vía de las virtudes heroicas; la vía del martirio; la de las causas excepcionales, confirmadas por un culto antiguo y fuentes escritas; y la del ofrecimiento de la vida.

Además, es requisito indispensable que haya hecho al menos dos milagros (o uno en el caso de ser mártir). La canonización se hace en una solemne declaración papal y se le asigna un día de fiesta para la veneración litúrgica.

No hay un periodo establecido para realizar la canonización de un personaje, pues incluso hay casos como el de San Pedro Damián que fue canonizado hasta 756 años después de su muerte o, por el contrario, el caso de San Antonio de Padua que fue nombrado hasta 352 días después de su deceso.

La última canonización tuvo lugar en octubre de 2019, cuando el Papa declaró santos al cardenal John Henry Newman y a la hermana Dulce, de Brasil.

Imágenes durante la beatificación del
Imágenes durante la beatificación del papa Juan Pablo II. (REUTERS)

El catolicismo

El catolicismo es una de las religiones que más se practican en el mundo. Los datos más recientes del Vaticano -particularmente de su Anuario Estadístico Eclesial- señalan que hay más de mil 360 millones de católicos en el orbe.

El continente americano es donde más católicos prevalecen, con casi la mitad de los registrados por el Vaticano, siendo más de una cuarta parte ubicados en Sudamérica.

En los últimos años, el Vaticano ha dado cuenta que la presencia de católicos ha aumentado de forma importante en dos continentes: Asia -particularmente el Medio Oriente- y África.

En contraste, los religiosos en Europa han ido a la baja, mientras que en Oceanía se han mantenido estables.

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