Fístulas arteriovenosas durales: causas, síntomas y tratamiento

Varias son las causas de este padecimiento, sin embargo, hay distintas opciones para su tratamiento

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Además conoce la forma en
Además conoce la forma en la que se diagnostica esta enfermedad, cómo prevenirla y cuáles son los factores de riesgo (Infobae/Jovani Pérez)

Las fístulas arteriovenosas de la duramadre son conexiones anormales entre una arteria y una vena en la capa dura que cubre el cerebro o la médula espinal. En ocasiones poco frecuentes, los conductos anormales entre las arterias y las venas (fístulas arteriovenosas) pueden presentarse en el cerebro, en la médula espinal y en otras partes del cuerpo.

Las fístulas arteriovenosas de la duramadre suelen producirse a una edad más avanzada (entre 50 y 60 años) y no suelen transmitirse genéticamente: los niños no son más propensos a desarrollar fístulas arteriovenosas de la duramadre simplemente porque sus padres la tengan.

Aunque algunas fístulas arteriovenosas de la duramadre se deben a causas conocidas, se cree que las que afectan a las venas grandes del cerebro suelen formarse debido al estrechamiento u obstrucción de uno de los senos venosos del cerebro, que normalmente dirigen la sangre que circula del cerebro al corazón.

El tratamiento de las fístulas arteriovenosas de la duramadre suele consistir en un procedimiento endovascular o una radiocirugía estereotáctica para bloquear el flujo sanguíneo a las fístulas arteriovenosas de la duramadre . O bien, es posible que necesites una cirugía para desconectar y extirpar las fístulas arteriovenosas de la duramadre .

Síntomas

Es posible que algunas personas con una fístula arteriovenosa de la duramadre no presenten síntomas. Sin embargo, los síntomas evidentes pueden caracterizarse por ser agresivos o benignos.

Los síntomas agresivos de la fístula arteriovenosa de la duramadre pueden ser el resultado de un sangrado en el cerebro (hemorragia intracerebral) o de los efectos neurológicos de déficits neurológicos no hemorrágicos.

El sangrado en el cerebro, por lo general, provoca un dolor de cabeza repentino con diferentes grados de discapacidad neurológica en función de la ubicación y el tamaño de la hemorragia.

Por el contrario, un déficit neurológico no hemorrágico se suele desarrollar de forma más progresiva, con el transcurso de los días o semanas y normalmente produce síntomas que dependen de su ubicación.

Entre estos síntomas agresivos, se pueden incluir los siguientes:

Dificultad para caminar, caídas

Convulsiones

Problemas del habla o del lenguaje

Dolor en el rostro

Demencia

Parkinsonismo

Problemas de coordinación

Sensaciones de ardor o cosquilleo

Debilidad

Apatía

Retraso en el desarrollo

Síntomas relacionados con el aumento de la presión, como dolores de cabeza, náuseas y vómitos.

Otros síntomas de la fístula arteriovenosa de la duramadre pueden incluir problemas de audición, como un zumbido detrás de la oreja, también conocido como tinnitus pulsátil. Entre otros síntomas se encuentran problemas de la visión como los siguientes:

Deterioro visual

Ojos saltones

Hinchazón en el revestimiento del ojo

Parálisis ocular

Síndrome del seno cavernoso

En muy pocos casos, la demencia progresiva puede producirse debido a la hipertensión venosa.

Cuándo consultar al médico

Pide una cita con el médico si presentas algún signo o síntoma que parezca inusual o que te preocupe.

Solicita ayuda médica de inmediato si presentas síntomas de convulsiones o síntomas que sugieren una hemorragia cerebral, como los siguientes:

Dolor de cabeza intenso y repentino

Náuseas

Vómitos

Entumecimiento o debilidad en un lado del cuerpo

Dificultades para hablar o comprender lo que se te dice

Pérdida de la visión

Visión doble

Dificultades con el equilibrio

Diagnóstico

Si tienes signos o síntomas de una fístula arteriovenosa de la duramadre, es posible que el médico te recomiende que te sometas a pruebas de diagnóstico por imágenes (radiología). Para las fístulas arteriovenosas de la duramadre, estas pueden incluir:

Pruebas por imágenes iniciales. Por lo general, la evaluación inicial comprende imágenes transversales por tomografía computarizada y resonancia magnética de la cabeza sin contraste.

Tomografías computarizadas . Estas pruebas pueden mostrar la acumulación de líquido producida por el aumento de la presión arterial en las venas corticales, así como un sangrado real, que puede deberse a una fístula arteriovenosa de la duramadre que se manifiesta en otra parte del sistema venoso del cerebro.

Resonancias magnéticas . Estas imágenes pueden establecer la forma y la extensión de una fístula arteriovenosa de la duramadre , detectar microhemorragias (sangrados muy pequeños) y determinar la repercusión de cualquier estructura anormal de los vasos sanguíneos relacionada con la fístula.

Angiografía. La angiografía cerebral por cateterismo (también conocida como angiografía por sustracción digital) sigue siendo la herramienta más confiable y definitiva para el diagnóstico de una fístula arteriovenosa de la duramadre . Es esencial para determinar lo siguiente:

    Cuántas fístulas hay y dónde se encuentran

    La anatomía de las arterias carótidas externas y las ramificaciones entre estas y la duramadre

    La estructura de los vasos sanguíneos de la fístula

    Si hay también enfermedad cardiovascular

    Cuál es el grado de estrechamiento u obstrucción en el seno venoso de la duramadre

    Si las venas afectadas están dilatadas y en qué medida

Cuántas fístulas hay y dónde se encuentran

La anatomía de las arterias carótidas externas y las ramificaciones entre estas y la duramadre

La estructura de los vasos sanguíneos de la fístula

Si hay también enfermedad cardiovascular

Cuál es el grado de estrechamiento u obstrucción en el seno venoso de la duramadre

Si las venas afectadas están dilatadas y en qué medida

También puede ser necesaria una angiografía superselectiva para identificar el área de convergencia de las arterias nutricias de la duramadre y el origen de la vena de drenaje.

 Cada enfermedad tiene una
Cada enfermedad tiene una o varias formas de diagnosticarla para así detectarla y luego combatirla (Getty Images)

Tratamiento

Por lo general, el tratamiento de la fístula arteriovenosa de la duramadre consiste en una cirugía que permite bloquear o desconectar la fístula.

Cirugía para la fístula arteriovenosa de la duramadre

Procedimientos endovasculares. En un procedimiento endovascular, es posible que el médico inserte una sonda fina y larga (catéter) en un vaso sanguíneo de la pierna o de la ingle y lo guíe a través de los vasos sanguíneos hasta llegar a la fístula arteriovenosa de la duramadre mediante radiografías. El médico inserta el catéter en el vaso sanguíneo que conduce a la fístula arteriovenosa de la duramadre y libera espirales o una sustancia similar al pegamento para bloquear la conexión anormal en los vasos sanguíneos.

Radiocirugía estereotáctica. En la radiocirugía estereotáctica, el médico utiliza radiación enfocada con precisión para bloquear la conexión anormal en los vasos sanguíneos. La dosis alta de radiación que se administró a la fístula provoca que los vasos sanguíneos se cierren y así se destruya la fístula arteriovenosa de la duramadre . Los diferentes tipos de tecnología que se usan para realizar la radiocirugía estereotáctica para la fístula arteriovenosa de la duramadre incluyen el acelerador lineal (LINAC), el bisturí de rayos gamma y la terapia con rayos de protones.

Cirugía para la fístula arteriovenosa de la duramadre . Si un procedimiento endovascular o una radiocirugía estereotáctica no son opciones para ti, es posible que necesites una cirugía para la fístula arteriovenosa de la duramadre . Es posible que la cirugía se realice con el fin de desconectar la fístula arteriovenosa de la duramadre o cortar el suministro de sangre y extraer la fístula.