
El trastorno de apetito desenfrenado es un trastorno grave de la alimentación en el que se suele consumir cantidades extraordinariamente grandes de alimentos y el paciente se siente incapaz de parar de comer, según explica la organización sin fines de lucro y especializado en salud, Mayo Clinic.
Casi todos comemos de más en algunas ocasiones, cuando nos servimos una segunda o una tercera porción de una comida durante las fiestas. Sin embargo, para algunas personas, comer de manera excesiva con la sensación de que se pierde el control y que esto se vuelva algo habitual pasa a ser un trastorno de apetito desenfrenado.
Cuando tienes el trastorno de apetito desenfrenado, puedes sentirte avergonzado por comer en exceso y prometer que vas a dejar de hacerlo. No obstante, sientes una compulsión tan fuerte que no puedes resistir la necesidad y continúas comiendo en exceso.
Si padeces el trastorno de apetito desenfrenado, el tratamiento puede ser de ayuda.
Síntomas
La mayoría de las personas con trastorno por atracones tienen sobrepeso o son obesas, pero tú puedes tener un peso normal. Los signos y síntomas conductuales y emocionales del trastorno por atracones incluyen los siguientes:
- Comer cantidades inusualmente grandes de comida en un tiempo determinado, por ejemplo, durante un período de dos horas.
- Sentir que la conducta alimenticia está fuera de control.
- Comer incluso cuando estás lleno o no tienes hambre.
- Comer con rapidez durante los episodios de atracones.
- Comer hasta que estás demasiado lleno.
- Comer solo o a escondidas con frecuencia.
- Sentirte deprimido, enojado, avergonzado, culpable o molesto por tus hábitos alimentarios.
- Hacer dietas con frecuencia, posiblemente sin bajar de peso.
A diferencia de una persona con bulimia, después de un atracón, no sueles vomitar, usar laxantes ni hacer ejercicios físicos en exceso para compensar las calorías adicionales que comiste. Puedes intentar hacer una dieta o comer las comidas habituales. Sin embargo, restringir tu alimentación puede llevarte a más atracones.
La gravedad del trastorno por atracones se determina a través de la frecuencia de los episodios durante una semana.
Cuándo debes consultar con un médico

Si tienes síntomas de trastorno de apetito desenfrenado, busca atención médica lo más rápido posible. Los problemas del apetito desenfrenado pueden variar desde algo temporal a una situación recurrente, e incluso pueden persistir durante años si no se obtiene tratamiento.
Habla con el proveedor de atención médica o con un profesional de la salud mental sobre los síntomas y sentimientos asociados con el apetito desenfrenado. Si no quieres buscar tratamiento, habla con alguien en quien confíes acerca de lo que te sucede. Un amigo, un ser querido, un maestro o un líder religioso puede ayudarte a dar los primeros pasos de un tratamiento exitoso para el trastorno de apetito desenfrenado.
Ayudar a un ser querido que presenta síntomas
Una persona con trastorno de apetito desenfrenado puede convertirse en experto en ocultar su comportamiento, por lo cual es difícil para los demás detectar el problema. Si crees que un ser querido tiene síntomas de trastorno de apetito desenfrenado, habla con él de forma abierta y honesta sobre lo que te preocupa.
Dale apoyo y aliento. Ofrece ayuda para buscar un proveedor de atención médica calificado o un profesional de la salud mental y pide una consulta. Puedes ofrecerte para acompañarlo.
Factores de riesgo
El trastorno de apetito desenfrenado es más común en mujeres que en hombres. Si bien puede presentarse a cualquier edad, por lo general comienza en los últimos años de la adolescencia o poco después de cumplir los 20.
Estos son algunos de los factores que pueden aumentar el riesgo de desarrollar el trastorno de apetito desenfrenado:
Antecedentes familiares: Es mucho más probable que padezcas un desorden alimenticio si tus padres o hermanos tienen (o tuvieron) alguno. Esto puede indicar que la herencia genética aumenta el riesgo de desarrollar trastornos alimenticios.
Dieta: Muchas personas con trastorno de apetito desenfrenado tienen antecedentes de haber hecho dietas. Hacer dietas o restringir las calorías durante el día puede provocar una necesidad de comer en exceso, en especial si tienes síntomas de depresión.
Problemas psicológicos: Muchas personas que tienen este trastorno también cuentan con una mirada negativa de ellas mismas y de sus habilidades y logros. Los desencadenantes de los atracones pueden incluir el estrés, una mala imagen corporal propia y la disponibilidad de las comidas preferidas.
Diagnóstico
Para diagnosticar el trastorno de apetito desenfrenado, es posible que el proveedor de atención médica recomiende una evaluación psicológica, incluida una discusión sobre tus hábitos alimenticios.
El proveedor de atención médica también puede solicitar otras pruebas para verificar si hay consecuencias en la salud debido al padecimiento, como colesterol alto, presión arterial alta, problemas cardíacos, ERGE y algunos trastornos respiratorios relacionados con el sueño. Estas pueden incluir las siguientes:
- Un examen físico
- Análisis de sangre y orina
- Una consulta en un centro de trastornos del sueño
Tratamiento

Los objetivos del tratamiento del trastorno de apetito desenfrenado son reducir los atracones y lograr hábitos de alimentación saludables.
Debido a que los atracones pueden estar muy entrelazados con la vergüenza, la mala imagen de sí mismo y otras emociones negativas, el tratamiento también puede enfocarse en estos temas y en cualquier otro problema de la salud mental, como la depresión.
Al obtener ayuda para tratar el apetito desenfrenado, también puedes aprender cómo sentir que tienes más control sobre tu alimentación.
Psicoterapia
Ya sea en sesiones individuales o grupales, la psicoterapia (también denominada terapia conversacional) puede ayudar a cambiar los hábitos poco saludables y a reducir los episodios de atracones. Los ejemplos de psicoterapia incluyen:
Terapia cognitivo-conductual: La terapia cognitivo-conductual puede ayudar a afrontar mejor los problemas que pueden provocar episodios de atracones, como los sentimientos negativos. También puede dar un mejor sentido de control de comportamiento y ayudar a regular los patrones de alimentación.
Terapia interpersonal: Este tipo de terapia se centra en las relaciones con otras personas. El objetivo es mejorar las habilidades interpersonales: cómo se relaciona con los demás, incluidos familiares, amigos y compañeros de trabajo. Esto puede ayudar a reducir los episodios de atracones ocasionados por las relaciones problemáticas y las habilidades de comunicación poco saludables.
Terapia dialéctica conductual: Este tipo de terapia puede ayudar a aprender habilidades conductuales que ayudan a tolerar el estrés, regular tus emociones y mejorar tus relaciones con los demás; todo esto puede reducir el deseo de consumir en exceso.
Medicamentos
El dimesilato de lisdexanfetamina, un medicamento para tratar el trastorno por déficit de atención con hiperactividad, es el primer medicamento aprobado por la FDA para el tratamiento del trastorno de apetito desenfrenado moderado a grave en adultos.
Como estimulante, este medicamento tiene el potencial de generar acostumbramiento y abuso. Los efectos secundarios frecuentes incluyen sequedad bucal e insomnio pero pueden presentarse efectos secundarios más graves.
Hay otros tipos de medicamentos que pueden ayudar a reducir los síntomas. Estos son algunos ejemplos:
Topiramato: Usado por lo general para controlar las convulsiones, se ha observado que topiramato también reduce los episodios de apetito desenfrenado. Sin embargo, existen efectos secundarios, como mareos, nerviosismo, somnolencia y dificultades para concentrarse, de manera que debes hablar con el proveedor de atención médica sobre los riesgos y beneficios.
Antidepresivos: Los antidepresivos pueden reducir el apetito desenfrenado. No está claro cómo reducen las ansias de comer, pero este efecto puede estar relacionado con la forma en que afectan los químicos cerebrales asociados con el estado de ánimo.
Aunque estos medicamentos pueden ser útiles para controlar los episodios de alimentación desenfrenada, quizás no tengan efectos sobre la reducción del peso.
Programas conductuales de pérdida de peso
Muchas personas con trastorno de apetito desenfrenado tienen antecedentes de intentos fallidos para perder peso por su cuenta. Sin embargo, por lo general no se recomiendan los programas para perder peso hasta que se haya tratado el trastorno de apetito desenfrenado, porque hacer dieta puede provocar más episodios de apetito desenfrenado, lo que hace que la pérdida de peso sea menos probable.
Cuando corresponda, por lo general los programas de pérdida de peso se realizan bajo supervisión médica para garantizar que se cumplan los requisitos nutricionales. Los programas de pérdida de peso que tratan los desencadenantes de atracones pueden ser especialmente útiles cuando también recibes una terapia cognitivo-conductual.
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