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El régimen de China exhibe el avance de la vieja pista de Nicaragua que alarma a EEUU

CAMCE mostró por primera vez la terminal tomando forma mientras avanza el aeropuerto financiado por China que Estados Unidos observa por su potencial uso militar

Empresa china muestra el avance que lleva el aeropuerto de Punta Huete que construye en Nicaragua

La vieja pista de Punta Huete ya no está sola en medio de los potreros de San Francisco Libre. Dos años después de que Daniel Ortega y Rosario Murillo inauguraran la reconstrucción del aeropuerto que Nicaragua contrató con China, las imágenes más recientes divulgadas por la empresa constructora muestran grúas, obreros y una enorme estructura metálica que comienza a dibujar la terminal internacional que el régimen pretende levantar a unos 60 kilómetros de Managua.

China CAMC Engineering Co. Ltd. (CAMCE), la compañía estatal china encargada de financiar y ejecutar el proyecto, reportó recientemente un nuevo hito en la construcción.

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Una fase importante de las obras del pavimento de la pista ha sido completada y la estructura central de la terminal ya está levantada, lo que permitirá avanzar hacia la instalación del techo, fachadas, sistemas electromecánicos y acabados interiores. La estructura espacial de acero colocada sobre el vestíbulo central cubre más de 8.000 metros cuadrados y pesa unas 360 toneladas.

Las imágenes representan un cambio importante respecto a lo que se había visto hasta comienzos de este año, cuando las fotografías de las visitas de funcionarios chinos mostraban principalmente movimiento de tierra y los primeros trabajos estructurales.

El avance físico acumulado reconocido oficialmente alcanzó el 26,8 por ciento al cierre del primer semestre de 2026, después de que el Ministerio de Hacienda reportara la ejecución de 3.543 millones de córdobas, unos 96,7 millones de dólares.

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Al cierre de 2025 el avance era apenas del 8,8 por ciento y que para el primer trimestre de este año había subido al 17,5 por ciento, según datos oficiales pero las imágenes mostradas eran maquetas construidas con Inteligencia Artificial.

La representante María Elvira Salazar señala un cartel del Aeropuerto Internacional Punta Huete de Nicaragua en una audiencia del Congreso de Estados Unidos

Alarmas por seguridad hemisférica

Punta Huete comienza a adquirir la apariencia del enorme aeropuerto prometido por el régimen. Pero mientras las estructuras crecen a orillas del lago Xolotlán, también aumentan las preguntas sobre el tamaño, el costo y el eventual propósito de una instalación que nació como una base militar soviética durante la Guerra Fría y que ahora es reconstruida por una empresa estatal china.

El asunto ya llegó al Congreso de Estados Unidos y también se ha colado en la discusión diplomática hemisférica sobre Nicaragua.

El 15 de septiembre, durante una audiencia del Subcomité del Hemisferio Occidental de la Cámara de Representantes, la congresista republicana María Elvira Salazar mostró mapas y fotografías del proyecto y advirtió sobre el potencial de doble uso de Punta Huete.

Salazar mencionó específicamente al Xian H-6N, un bombardero estratégico chino de largo alcance, y sostuvo que una aeronave de ese tipo operando desde Nicaragua podría alcanzar Washington en aproximadamente tres horas.

Ana Quintana-Lovett, subsecretaria adjunta del Departamento de Estado para Centroamérica y Asuntos Migratorios, evitó confirmar públicamente que Estados Unidos considere que China pretende utilizar Punta Huete como instalación militar.

Señaló, sin embargo, que Washington sigue de cerca este tipo de infraestructura y sugirió que los aspectos relacionados con su eventual utilización estratégica debían ser discutidos en una sesión cerrada.

La preocupación estadounidense se basa en una combinación de factores: las dimensiones de la infraestructura, su origen militar, la condición estatal de la empresa china que la construye, la propiedad militar de los terrenos y el acelerado acercamiento de Managua con China y Rusia.

Esa inquietud apareció en la reunión extraordinaria de cancilleres de la Organización de los Estados Americanos convocada para este viernes 2 de octubre en Washington. La Trigésima Primera Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores examinó la situación de Nicaragua y las posibles acciones que los Estados miembros consideren apropiadas.

Hace dos años, China y Nicaragua inauguraron la construcción del aeropuerto de Punta Huete (Foto Presidencia de Nicaragua)

La resolución aprobada en esta reunión extraordinaria pide a Nicaragua, entre otras cosas, el retiro de personal, tecnología, capacidades e instalaciones de seguridad de países extranjeros cuya presencia pueda amenazar la seguridad hemisférica. La formulación ha sido interpretada por opositores nicaragüenses como una referencia a la creciente presencia de Rusia, China e Irán.

Aeropuerto categoría 4F

Punta Huete ofrece razones para esa atención. El proyecto oficial se denomina Reconstrucción, Ampliación y Modernización del Aeropuerto Internacional Punta Huete y está a cargo de CAMCE, subsidiaria del conglomerado estatal chino Sinomach.

La nueva instalación está diseñada como un aeropuerto categoría 4F, la categoría de referencia de mayores dimensiones establecida por la Organización de Aviación Civil Internacional para aeródromos capaces de operar los aviones comerciales más grandes.

La pista tendrá 3.600 metros de longitud y 60 de ancho. El complejo contempla una terminal de pasajeros de alrededor de 35.000 metros cuadrados, terminal de carga, hangares, torre de control, calles de rodaje y equipamiento aeroportuario moderno. Según la planificación oficial, podrá recibir aeronaves como los Boeing 777 y 787 y los Airbus A350 y A380.

La proyección gubernamental es igualmente grande: 3,5 millones de pasajeros, 35.000 vuelos y más de 60.000 toneladas de carga por año. El régimen sostiene que Punta Huete permitirá conectar directamente Nicaragua con destinos intercontinentales y transformar el país en un centro regional de transporte, comercio y logística.

Las cifras actuales del mercado aéreo nicaragüense están lejos de esas proyecciones. En 2025, el Aeropuerto Internacional Augusto C. Sandino de Managua movilizó alrededor de 1,23 millones de pasajeros, frente a los 1,62 millones registrados en 2017, antes de la crisis política que estalló al año siguiente. El movimiento de carga alcanzó unas 34.500 toneladas, poco más de la mitad de las 60.000 toneladas que Punta Huete espera movilizar anualmente.

La diferencia entre la demanda actual y las dimensiones proyectadas ha alimentado las dudas sobre la racionalidad estrictamente comercial del proyecto. El gobierno argumenta que la nueva infraestructura generará precisamente el tráfico que ahora no existe mediante nuevas rutas internacionales, turismo, exportaciones e inversiones.

Críticos y analistas citados en investigaciones sobre Punta Huete sostienen, en cambio, que la capacidad excede las necesidades previsibles del mercado nicaragüense y señalan su potencial de doble uso.

A esa discusión se agrega ahora una nueva carretera. CAMCE también recibió el contrato para construir la vía de acceso al aeropuerto, una autopista de cuatro carriles y doble calzada que conectará Punta Huete con Managua y que será la primera carretera de peaje de Nicaragua.

Sinomach, la empresa matriz de CAMCE, ha presentado el proyecto como una pieza destinada a mejorar la accesibilidad del aeropuerto y la conexión regional. El contrato divulgado para esa obra ronda los 75,56 millones de dólares.

El teniente coronel Onofre Guevara, uno de los pilotos entrenados en la Unión Soviética para manejar los MiGs, muestra en 2006, las instalaciones abandonadas del aeropuerto militar (Foto Magazine/Archivo)

Herencia de la Guerra Fría

La historia de Punta Huete nació hace 45 años y no fue como aeropuerto comercial. En noviembre de 1981, Humberto Ortega, entonces ministro de Defensa y jefe del Ejército Popular Sandinista, firmó en Moscú un acuerdo secreto de asistencia militar con la Unión Soviética.

Roger Miranda, funcionario del Ministerio de Defensa que desertó a Estados Unidos en 1987, revelaría posteriormente que aquel acuerdo contemplaba la entrega a Nicaragua de doce cazas MiG-21 antes de 1985.

Nicaragua necesitaba entonces algo más que los aviones. Requería pilotos, técnicos, instalaciones de mantenimiento y una base desde donde operarlos. Jóvenes militares nicaragüenses fueron enviados a Cuba, Bulgaria y la Unión Soviética para aprender a pilotar y mantener los MiG. Mientras ellos se entrenaban, miles de toneladas de cemento, hierro y otros materiales comenzaron a llegar a San Francisco Libre.

La construcción de Punta Huete comenzó a finales de 1981. En julio de 1982, satélites estadounidenses detectaron una gigantesca obra en una península del lago de Managua.

A partir de entonces Washington siguió el proyecto mediante fotografías espaciales y vuelos de reconocimiento. Robert Vickers, entonces analista militar de la CIA para Centroamérica y posteriormente oficial nacional de inteligencia para América Latina, reconstruyó aquella operación en un estudio publicado en 2016 por Studies in Intelligence, la revista profesional de la CIA.

Para finales de 1984, la inteligencia estadounidense calculaba que Punta Huete tenía una pista de unos 3.050 metros, una calle de rodaje, 16 refugios para aeronaves en construcción y tres posiciones de artillería antiaérea.

El coronel retirado Javier Pichardo, último jefe de la Fuerza Aérea Sandinista, describió años después la instalación de una manera mucho más sencilla en declaraciones a la revista Magazine, el nicaragüense diario La Prensa: “Es una copia al carbón de una base aérea soviética”.

Hasta ahora solo se conocían imágenes generadas por Inteligencia Artificial del proyecto del Aeropuerto Internacional de Punta Huete. (Foto 19 Digital)

La administración de Ronald Reagan veía la eventual llegada de los MiG como una modificación del equilibrio militar de Centroamérica. En enero de 1982, la Directiva de Decisión de Seguridad Nacional 21 estableció la oposición estadounidense a la introducción de aeronaves de combate avanzadas en Nicaragua.

Para Washington, el problema no eran solamente doce cazas, sino la posibilidad de establecer una capacidad aérea soviética permanente en una región considerada estratégica para Estados Unidos.

La tensión alcanzó uno de sus puntos más altos en 1984. En septiembre de ese año, Humberto Ortega anunció públicamente que Punta Huete estaría listo para recibir pilotos y aeronaves a comienzos de 1985 y confirmó que Nicaragua buscaba MiG-21 soviéticos.

Un mes después, la inteligencia estadounidense detectó en el puerto soviético de Nikoláyev al carguero Bakuriani. Las cajas colocadas a bordo parecían tener dimensiones compatibles con cazas MiG y el barco emprendió una ruta inusualmente larga hacia Nicaragua, rodeando el cabo de Hornos en lugar de utilizar el Canal de Panamá. Washington siguió su recorrido y la posibilidad de que transportara los cazas llegó hasta la Casa Blanca.

Cuando el Bakuriani finalmente llegó a Nicaragua, los MiG no estaban dentro de las cajas. El cargamento incluía helicópteros artillados Mi-24. Los cazas nunca llegaron.

En 1989, cuando el ingeniero aeronáutico Juan Carlos Rodríguez estudió la posibilidad de convertir la instalación en aeropuerto internacional, encontró una pista de unos 3.000 metros de largo, 45 metros de ancho y aproximadamente 40 centímetros de concreto reforzado.

Le pareció excesiva incluso para el propósito declarado durante la guerra: aquello era “mucha pista para los MiG”.

Un informe de los departamentos de Estado y Defensa de Estados Unidos había llegado a una conclusión similar en marzo de 1985. Una vez concluida, Punta Huete sería la pista militar más larga de Centroamérica y tendría capacidad para recibir prácticamente cualquier aeronave del inventario soviético, incluidos grandes aparatos de reconocimiento de largo alcance.

La guerra terminó antes de que el aeropuerto pudiera cumplir aquella función. El Frente Sandinista perdió las elecciones de febrero de 1990, los MiG nunca aparecieron y Punta Huete quedó abandonado. Durante años la vegetación creció alrededor de las instalaciones y el ganado caminó sobre la misma pista que había provocado reuniones de seguridad nacional en Washington.

El regreso de Daniel Ortega

Daniel Ortega volvió al poder en enero de 2007 y Punta Huete comenzó lentamente a recuperar importancia. En 2008 el gobierno gestionó recursos de la Corporación Centroamericana de Servicios de Navegación Aérea para rehabilitar el aeródromo como aeropuerto alternativo de emergencia. El estudio de Vickers señala que para 2010 volvió a quedar en condiciones operativas con asistencia financiera rusa.

Entre 2013 y 2022, distintos acuerdos presidenciales transfirieron al Ejército de Nicaragua los terrenos donde se encuentra Punta Huete, unas 1.559 hectáreas en total. El nuevo aeropuerto internacional financiado por China se levanta, por tanto, sobre propiedades de la institución militar nicaragüense.

El segundo renacimiento de Punta Huete comenzó con China. Ortega rompió relaciones diplomáticas con Taiwán en diciembre de 2021 y restableció los vínculos con la República Popular China. En poco tiempo Nicaragua se incorporó a la Iniciativa de la Franja y la Ruta y empresas estatales chinas comenzaron a acumular contratos de infraestructura, energía, transporte y telecomunicaciones.

En octubre de 2023, durante las actividades por el décimo aniversario de la Franja y la Ruta, Nicaragua firmó en Pekín una serie de acuerdos con empresas estatales chinas. Punta Huete era el proyecto de infraestructura más emblemático.

Parte de los avances mostrados por CAMCE del aeropuerto Punta Huete (Captura de video)

La operación tiene una característica particular: CAMCE no es únicamente la constructora. También financia buena parte de la obra.

La Asamblea Nacional aprobó el 9 de febrero de 2024 dos facilidades de crédito entre el Ministerio de Hacienda y CAMCE por un total de 2.874.652.142,91 yuanes. El primer tramo asciende a 1.438,4 millones de yuanes (215 millones de dólares aproximadamente) y el segundo a 1.436,2 millones (214.2 millones de dólares). La aprobación legislativa fue prácticamente automática: el proyecto recibió 90 votos favorables en lo general y ninguno en contra.

Los créditos tienen un plazo de 15 años, un período de gracia de 54 meses y una tasa basada en la Loan Prime Rate china para plazos superiores a cinco años más un punto porcentual, equivalente aproximadamente al 5,2 por ciento cuando fueron suscritos.

A eso se suman una comisión inicial del 1,3 por ciento, una comisión de compromiso del 0,7 por ciento, otra de apertura del 0,5 por ciento y una comisión de gestión del uno por ciento. El contrato también establece un interés penal adicional en caso de incumplimiento y obliga al prestatario a mantener reservas para el servicio de la deuda.

El Estado nicaragüense, además, asumió una contrapartida equivalente al 20 por ciento del valor de la obra y desembolsó por adelantado alrededor de 103 millones de dólares como requisito para iniciar los trabajos. El costo actualizado del proyecto se ha situado en 517,6 millones de dólares.

Durante 2025 se ejecutaron 52,98 millones de dólares. Al finalizar ese año se habían colocado 330 metros lineales de una capa de concreto de 34 centímetros sobre los 3.600 metros previstos para la pista, alrededor del nueve por ciento de su longitud. También se habían instalado 218 zapatas para pilares de la terminal de pasajeros y 77 correspondientes al edificio de servicios integrales. El avance físico acumulado quedó entonces en 8,8 por ciento.

El ritmo se aceleró durante 2026. Para el primer trimestre, Hacienda reportó unos 53 millones de dólares ejecutados y un avance físico acumulado del 17,5 por ciento. Al terminar junio, la partida anual había sido ajustada a unos 190 millones de dólares y la ejecución del semestre alcanzaba 96,7 millones, suficiente para llevar el avance acumulado al 26,8 por ciento.

De esos 96,7 millones de dólares, unos 68 millones procedieron del financiamiento de CAMCE y 28,8 millones de las rentas del Tesoro nicaragüense. Esto significa que durante el primer semestre el Gobierno utilizó la totalidad de los recursos nacionales presupuestados para ese período, mientras la empresa china había desembolsado aproximadamente el 42 por ciento del financiamiento comprometido para 2026.

Las nuevas imágenes difundidas por CAMCE permiten ahora ver físicamente en qué se ha convertido ese dinero. Donde a comienzos del año apenas despuntaban las primeras estructuras, sobresale ya el esqueleto metálico de la terminal, enormes grúas trabajan alrededor del edificio y la malla espacial que sostendrá el techo domina la construcción.

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