La primera designada presidencial de Honduras, María Antonieta Mejía, describió a Nicaragua como un “modelo fracasado” y criticó con dureza el modelo político bajo el mando de Daniel Ortega, en una entrevista difundida por la Gran Confederación Opositora Nicaragüense.
Mejía, quien ocupa un cargo equivalente al de vicepresidenta en su país, sostuvo que la situación nicaragüense representa un ejemplo de las consecuencias de gobiernos de izquierda radical en la región centroamericana.
Según la dirigente hondureña, Honduras ha servido de “referéndum” para la región durante los últimos cuatro años ante lo que calificó como una amenaza a la democracia por parte de partidos políticos de izquierda radical.
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“El pueblo hondureño se dio cuenta de todas las arbitrariedades que comete la izquierda radical con tal de destruir las democracias para enclaustrarse en el poder y violentar todos los derechos y garantías constitucionales”, afirmó Mejía, en declaraciones recogidas por la organización opositora.
A juicio de Mejía, los modelos políticos implementados en países como Venezuela, Cuba y Nicaragua han fracasado. “Hay lecciones aprendidas, copia de modelos fracasados, como el caso de Nicaragua, que lo tenemos como país hermano, vecino, y lamentamos que esta situación se esté desbordando”, indicó.
La funcionaria agregó que “todavía hay un pueblo que no conoce la realidad, que no sabe que vivir en democracia es lo mejor”.
Consultada sobre las relaciones bilaterales entre Honduras y Nicaragua, la designada presidencial aclaró que ambos países mantienen relaciones diplomáticas con los estados de la región.
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No obstante, subrayó que los vínculos entre dirigentes de izquierda, como el “clan Zelaya” (en referencia al expresidente hondureño Manuel Zelaya) y el “clan Ortega”, se basan en afinidades ideológicas más que en resultados concretos. “¿Qué deja de experiencia esas relaciones? Absolutamente nada, porque cuando tenés un Estado fracasado, ustedes pueden ver en Nicaragua: se reprime la libertad de expresión, la libertad de asociación, la libertad de culto, la libertad de absolutamente todo el pueblo nicaragüense”, puntualizó.
Mejía señaló que mantener relaciones diplomáticas con gobiernos autoritarios implica el riesgo de avalar, por acción u omisión, ciertas actuaciones. “Honduras se ha mantenido al margen de este tipo de actuaciones.
Lo seguimos señalando y cuestionando como partido de derecha, de que las democracias deben sobrevivir a pesar del disenso que haya entre partidos políticos”, aseveró.
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Para la funcionaria, el pueblo nicaragüense “tiene que despertar” y seguir el ejemplo de movilización social visto en Venezuela y Cuba. “Para que su nación se vuelva grande, próspera, pero con la libertad que producen las democracias: libres, soberanas, pero sobre todo con independencia y autonomía”, manifestó.
Respecto al papel del Parlamento Centroamericano (Parlacen), Mejía consideró que no sería adecuado expulsar a Honduras del organismo por su postura democrática, pero sí a Nicaragua, por las constantes violaciones a los principios democráticos.
“Cuando los Estados nos unimos por respetar la autonomía y la autodeterminación de los pueblos, también respetamos la posición del pueblo nicaragüense, que ha decidido seguir con el mandato de Ortega.
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Pero Honduras se posiciona como un país referéndum: cuando el pueblo se une, ninguna clase política puede ser privilegiada en las urnas”, explicó.
La dirigente hondureña hizo hincapié en la necesidad de que los países de derecha en América Latina y el mundo eleven la voz “para que las democracias se sigan fomentando y no se sigan liquidando”.
En su opinión, “la izquierda radical busca liquidar la democracia; para ellos, la democracia es un talón de Aquiles, porque la prosperidad viene con el desarrollo y de la mano con la democracia”.
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Sobre la posibilidad de una intervención militar extranjera en Nicaragua, Mejía sostuvo que el cambio debe provenir del propio pueblo nicaragüense. “Nosotros, como países de la región, deseamos vivir siempre en democracia y que el país vecino también pueda tener de referéndum, que cuando una sociedad despierta debería cambiar sus gobernantes y sus políticos”, apuntó.
Añadió que la movilización social es clave. “Si no es el pueblo nicaragüense que sale a la calle a manifestar su inconformismo, definitivamente que como Estados miembros de diferentes instancias no vamos a poder hacer (nada)”, destacó.
La entrevista, difundida a través de las redes sociales de la Gran Confederación Opositora Nicaragüense, refuerza la postura crítica de la dirigencia hondureña hacia la situación política en Nicaragua y los modelos de izquierda radical en la región.
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