El sistema bancario de Nicaragua ha dado un giro en sus prioridades de aprobación crediticia durante los primeros meses de 2026. Los principales bancos han acelerado la entrega de tarjetas de crédito, préstamos personales y créditos industriales, mientras que otros rubros muestran menor acceso o retrocesos en el financiamiento.
El incremento en las tarjetas de crédito ha sido notorio. Hasta marzo, 1,750,000 tarjetas estaban en circulación, lo que equivale al 79.1% de todo el crédito disponible en el país.
El monto otorgado por este mecanismo llegó a 24,215 millones de córdobas (USD 661 millones), un aumento de 4,382 millones respecto al año anterior. Aunque la tasa de crecimiento anual del 21.4% es inferior al 28.2% alcanzado en 2025, las tarjetas superaron por primera vez a los préstamos personales en dinamismo.
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Las entidades financieras también han dado mayor celeridad a los préstamos personales. Este segmento creció un 18.7% en el primer cuatrimestre, aunque la cifra es menor al 31.5% observado en el año previo.
De acuerdo con la Superintendencia de Bancos y de Otras Instituciones Financieras (Siboif), 326,706 préstamos personales estaban activos en marzo, con una cartera que sumaba 35,190 millones de córdobas (USD 962 millones).
Según información de Periódico La Prensa, el año pasado, la cartera era de 31,489 millones (USD 862 millones) y el número de préstamos, 312,326.
Este comportamiento refleja que los nicaragüenses utilizan el crédito de consumo para sostener el gasto. Los datos oficiales muestran que el consumo nacional creció 3.6% al cierre del primer trimestre, con un promedio anual de 4.8%. Los préstamos personales y las tarjetas de crédito han sido el motor de esa expansión.
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Aceleración del crédito industrial y diversificación
El crédito para la industria también se ha fortalecido. Durante los primeros cuatro meses del año, el crecimiento fue del 16.0%, por encima del 13.0% del año pasado. Aunque el número de créditos industriales bajó ligeramente hasta 2,822, el valor de la cartera aumentó a 38,787 millones de córdobas (USD 1,060 millones), superando los 32,849 millones (USD 897 millones) del periodo previo.
Este dato sugiere que las instituciones financieras están aprobando préstamos de mayor cuantía, aun cuando la cantidad de operaciones es menor.
En el segmento de créditos hipotecarios, la tendencia también cambió. El crecimiento llegó al 8.8%, superando el 6.1% de 2025. La cartera creció hasta 24,038 millones de córdobas (USD 656 millones) con 20,022 préstamos, frente a los 22,160 millones (USD 605 millones) y 19,406 operaciones del año anterior.
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Aunque este rubro sigue rezagado frente al consumo y la industria, evidenció una mejora respecto a su ritmo previo. Según Periódico La Prensa, este comportamiento marca una diferencia con el año pasado, cuando las hipotecas figuraban entre los créditos con menor dinamismo.
Desaceleración en sectores tradicionales
Los créditos comerciales crecieron solo 7.0% en el primer cuatrimestre, una cifra por debajo del 11.4% del año anterior. Hasta marzo, el sector acumulaba 61,123 préstamos y una cartera de 81,981 millones de córdobas (USD 2,241 millones). El año pasado, la cifra era de 56,375 préstamos y 76,514 millones (USD 2,092 millones), lo que evidencia un avance lento.
Las actividades ganadera y agrícola enfrentan una situación adversa. La aprobación de créditos para ganadería cayó 2.2% en contraste con el crecimiento de 7.1% de 2025. Los préstamos agrícolas, además, sufrieron una contracción del 5.1%, luego de haber crecido 6.6% el año anterior. Entre los factores mencionados figura el impacto del fenómeno de El Niño, que ha generado incertidumbre en el sector.
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La cartera total de créditos del sistema financiero nicaragüense alcanzó 243,948.7 millones de córdobas (USD 6,670 millones) en abril, lo que representa un crecimiento del 11.5%. Esta cifra es menor al 16.0% registrado en 2025, reflejando una desaceleración general. No obstante, la calidad del portafolio muestra solidez: el 95.7% de los créditos están vigentes y el índice de morosidad se mantiene en 1.3%. Periódico La Prensa destaca que, pese a este menor ritmo, la banca sostiene estándares elevados en su gestión de riesgo.