El filósofo y jurista nicaragüense Alejandro Serrano Caldera, distinguido por su influyente reflexión sobre la democracia y la ética en su país, falleció este lunes a los 87 años en Managua, según informaron sus familiares a la agencia EFE. Considerado una de las mentes más prominentes de Nicaragua, Serrano Caldera fue elegido por la revista de Filosofía de Aechen, Alemania, como uno de los cien pensadores más influyentes del mundo.
Sus ideas, sintetizadas en la obra La Nicaragua posible, propusieron una respuesta intelectual y política ante las crisis históricas nicaragüenses, abogando por una salida democrática, plural y ética.
Entre los legados más comentados tras su muerte, destaca la evaluación de Mauricio Díaz, exembajador de Nicaragua en Costa Rica y ante la Organización de Estados Americanos (OEA). Díaz, uno de los 222 presos políticos desterrados a Estados Unidos y posteriormente privado de su nacionalidad, resumió el enfoque central de Serrano Caldera al señalar que Nicaragua debía superar tanto el caudillismo y la concentración de poder, como la fragmentación social y política. Díaz subrayó que el libro y el concepto de La Nicaragua posible se convirtieron en una plataforma plural para repensar el rumbo del país.
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Serrano Caldera: de la Academia a la política internacional
Serrano Caldera nació el 5 de octubre de 1938 en Masaya, vecina de Managua, y fue académico de la Academia Nicaragüense de la Lengua, donde ocupó desde 2002 la silla A y ejerció como subdirector entre 2011 y 2016. A lo largo de su extensa carrera, ejerció la docencia universitaria desde 1965, participó como profesor visitante en universidades de América Latina, Estados Unidos y Europa, y colaboró de manera habitual en revistas y enciclopedias filosóficas y jurídicas.
Desempeñó puestos claves en el sistema universitario nicaragüense, como rector de la sede en Managua de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (1990-1995), presidente del Consejo Nacional de Universidades (1990-1994), y presidente del Consejo Superior Universitario Centroamericano (CSUCA). Además, Serrano Caldera fue consejero regional de la Organización Internacional del Trabajo para América Latina en San José y Lima entre 1974 y 1979.
El filósofo también participó activamente en la vida diplomática de Nicaragua. Fue candidato a la presidencia de Nicaragua, presidente de la Corte Suprema de Justicia entre 1985 y 1988, y miembro del Comité de Derechos Humanos de la ONU entre 1982 y 1992.
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Las contribuciones de Serrano Caldera abarcaron más de cuarenta obras en filosofía, derecho y ciencias políticas. Entre sus títulos fundamentales destacan El derecho en la Revolución (1986), Entre la nación y el imperio (1988), Del tiempo y sus metáforas (1996), Todo tiempo futuro fue mejor (1998), Voces, imágenes y recuerdos (2000) y Meditaciones (2003).
Vigencia de su pensamiento y reconocimientos
El impacto intelectual de Serrano Caldera se proyectó tanto en el ámbito nacional como internacional. En 1968 fue escogido como el mejor catedrático de la educación superior de Nicaragua y, a lo largo de las décadas, recibió distinciones como la Orden del Mérito y las Palmas Académicas. Además, fue miembro de la Academia de Geografía e Historia de Nicaragua. Durante su carrera, promovió una visión crítica y constructiva de la historia nacional. Ilustraba la dinámica política de su país con la imagen de “una bicicleta estacionaria, que no para de girar y no avanza. Gira sobre su eje”.
Su fallecimiento motivó reacciones de relevantes figuras nicaragüenses. El obispo exiliado Silvio Báez, desde sus redes sociales, escribió: “Nicaragua necesitará de su pensamiento y su testimonio para reconstruirse en libertad y justicia. ¡Descansa en paz!”
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Alejandro Serrano Caldera será recordado como “una excelente persona, un intelectual extraordinario, un apasionado de la democracia y un gran amigo”, según Báez en declaraciones a EFE. Su legado, articulado en la defensa de la institucionalidad, la ética y la unidad en la diversidad, sigue activo en los debates filosóficos y políticos sobre el futuro de Nicaragua.