En la última semana, el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo en Nicaragua ha quedado excluido de foros clave impulsados por Estados Unidos, sanciones y reuniones multilaterales entre líderes de izquierda en Europa y América Latina. Esta secuencia de eventos representa la “cristalización de ocho años de deterioro sistemático” en las relaciones exteriores del régimen, incluyendo los ámbitos político, económico y militar, señala el sitio regional Centroamérica 360.
El episodio más reciente ocurrió durante la IV Reunión “En Defensa de la Democracia”, realizada en Barcelona entre el 17 y el 19 de abril. Promovido por el presidente español Pedro Sánchez y el mandatario brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, el encuentro convocó a líderes de izquierda y centroizquierda de América Latina y Europa, como Gustavo Petro, Claudia Sheinbaum y António Costa.
Nicaragua fue excluida de la lista de invitados y su situación no figuró en los discursos oficiales. Cuba sí estuvo presente en la agenda, en especial por el embargo estadounidense, pero Nicaragua permaneció fuera del debate político, a diferencia de ediciones anteriores en las que, al menos, recibía alguna mención o presencia formal, destacó Centroamérica 360.
Exclusión de Nicaragua en foros internacionales
El distanciamiento se hizo evidente también en el ámbito militar. Los ejercicios CENTAM Guardian 2026, organizados por el Comando Sur de Estados Unidos y desarrollados en El Salvador, reunieron a “más de mil 200 efectivos” de Guatemala, Honduras, El Salvador, Belice, República Dominicana, Costa Rica y Estados Unidos, donde tampoco participaron militares nicaragüenses. La ausencia del Ejército de Nicaragua constituye un cambio notable: durante décadas, esta cooperación servía como mecanismo de acercamiento incluso en escenarios tensionados.
La actual exclusión responde a la desconfianza de los países vecinos y al alineamiento del régimen nicaragüense con Rusia e Irán, lo que ha afectado las condiciones mínimas para el intercambio de información sensible y la interoperabilidad militar, indica la nota del medio.
Restricción militar y nuevas sanciones
Las consecuencias del aislamiento se evidencian en el plano económico. Estados Unidos amplió recientemente su régimen de sanciones, dirigiéndose por primera vez a dos hijos de la pareja gobernante —Maurice Ortega Murillo y Daniel Edmundo Ortega Murillo— y a una red de empresas relacionadas con la industria minera. Las autoridades estadounidenses catalogan estas estructuras como “canales para el lavado de oro” y obtención de ingresos opacos por parte del régimen. Las sanciones también afectaron al viceministro del Interior, Luis Roberto Cañas Novoa, a quien fuentes diplomáticas citadas por el medio describen como un “operador clave” en el sistema de control interno del gobierno.
En reacción a estas sanciones, China, Rusia y Cuba optaron por no emitir mensajes públicos de respaldo, rompiendo con la costumbre de años anteriores, cuando criticaban rápidamente las sanciones estadounidenses. Centroamérica 360 interpreta esta postura como una decisión de cautela diplomática, ya que apoyar a Managua abiertamente supondría mayores costos en el contexto actual de tensiones internacionales.
Reacciones y consecuencias en la región
En los ámbitos militar, diplomático y político, Managua está experimentando una pérdida continua de interlocución —es decir, se le cierran canales formales e informales para influir y negociar— debido a su exclusión de ejercicios regionales, que limita su capacidad de cooperación en seguridad, y a las sanciones internacionales, que afectan directamente a la estructura económica y familiar sobre la cual se sostiene el régimen Ortega-Murillo. La ausencia del gobierno en foros como la cumbre de Barcelona disminuye aún más su margen de influencia internacional.
El sitio Centroamérica 360 precisa que en América Latina la dictadura de Nicaragua ya no cuenta con aliados dispuestos a defenderla públicamente. Por el contrario, la oposición nicaragüense y organizaciones de la sociedad civil lograron participación en los espacios paralelos de la cumbre española, donde expusieron la “crisis de derechos humanos iniciada en 2018” y el cierre progresivo del espacio democrático. Así, mientras el poder oficial nicaragüense queda excluido de foros clave, quienes lo critican ganan visibilidad y respaldo.
Estos tres eventos recientes —la exclusión militar, el endurecimiento de sanciones y la falta de respaldo diplomático— revelan de manera concreta “pérdida de interlocución y erosión de redes de apoyo” para el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo, que, a la vista de la región y la comunidad internacional, enfrenta un aislamiento creciente motivado por la desconfianza y el deterioro de sus vínculos externos.