Antes que la tecnología, los procesos: por dónde empezar a llevar la IA a la operación logística

Sebastián Divinsky, ingeniero en sistemas especializado en el diseño de experiencias de aprendizaje, explica qué tareas automatizar primero y qué habilidades formar en los equipos de logística

Sebastián Divinsky es ingeniero en sistemas especializado en el diseño de experiencias de aprendizaje (Foto: Movant Connection)
Sebastián Divinsky es ingeniero en sistemas especializado en el diseño de experiencias de aprendizaje (Foto: Movant Connection)
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“Uno cree que automatizar tareas son cosas digitales o muy básicas, y en realidad se puede hacer muchísimo más”. Sebastián parte de esa idea para proponer una mirada sobre la operación centrada en los procesos: observar las rutinas, ordenar el conocimiento acumulado y formar criterio para decidir qué se delega en un agente y dónde sigue siendo indispensable el control humano.

Si entraras mañana a una empresa de logística que nunca aplicó inteligencia artificial, ¿qué proceso mirarías primero?

Lo primero que haría es observar a las personas que trabajan y ver qué tareas repetitivas están haciendo todo el tiempo. Pero sobre todo, mirar qué tareas hacen, cuánto tiempo les llevan y qué rutinas ejecutan. Creo que ahí estaría la oportunidad para poder automatizar un montón de cosas.

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También trataría de observar qué base de conocimientos tienen para poder entrenar un modelo de inteligencia artificial. Los modelos funcionan bien cuando les das mucha base de conocimiento, o sea, un buen historial acumulado de documentación, de trabajo, de procesos y de cómo se llega a los resultados.

Si un operador logístico quisiera preparar a su equipo para trabajar con IA, pero sin convertirlos en programadores, ¿qué les enseñarías primero?

A los profesionales de logística, lo primero que les recomendaría es que aprendan toda la parte de ingeniería de requerimientos. La mayoría de la gente usa la IA bastante mal y, como siempre te da una respuesta, uno no sabe cuánto mejor la podría haberla obtenido. Hay que aprender a interactuar, a especificar contexto, a formatear resultados, a evitar sesgos y a discernir si la información es válida o no.

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Lo segundo es poder identificar qué tareas se pueden automatizar y cuáles no. Una persona que trabaja en esto ya lo va naturalizando, pero quienes no se dedican a eso no se dan cuenta de que hay un montón de oportunidades para automatizar, y otras donde no conviene tanto. Ese criterio se aprende, se puede estudiar.

Lo tercero es poder utilizar alguna herramienta para implementar un agente o una automatización. Hoy programar un agente dejó de ser algo tan técnico, tan complejo, que solo un profesional pueda hacerlo. También se aprende.

"Lo primero que haría es observar a las personas que trabajan y mirar qué tareas hacen, cuánto tiempo les llevan y qué rutinas ejecutan", precisa Sebastián sobre el primer paso de una evaluación sobre qué automatizar con IA (Imagen: Shutterstock)
"Lo primero que haría es observar a las personas que trabajan y mirar qué tareas hacen, cuánto tiempo les llevan y qué rutinas ejecutan", precisa Sebastián sobre el primer paso de una evaluación sobre qué automatizar con IA (Imagen: Shutterstock)

En una operación logística, ¿dónde está el límite entre dejar que la IA resuelva sola y mantener el control humano?

El límite de hasta dónde dejar que resuelva sola y hasta dónde intervenir para controlar tiene mucho que ver con el criterio de la persona, con la experiencia profesional, con el resultado de salida que esperamos y con el entendimiento de los procesos: cuál es el objetivo, cuál es el destinatario exacto, cómo medir los resultados. ¿La intervención humana es necesaria siempre? Sí. Y ahí está la calidad profesional que le podemos dar.

¿Hasta dónde puede llegar hoy la automatización de procesos operativos? ¿La realidad está a la altura de las expectativas?

Esto cambia minuto a minuto. Pero lo que sucede hoy es que la realidad supera la expectativa, porque conocemos poco del potencial que tiene la inteligencia artificial. Uno cree que automatizar tareas son cosas digitales o muy básicas, y en realidad se puede hacer muchísimo más.

La automatización tradicional es básica: cuando pasa esto, hacés esto, después otra tarea y otra. Los agentes, a diferencia de la IA a la que le hacemos preguntas y nos responde, pueden interpretar respuestas que vienen de una persona y tomar decisiones por sí solos, con un criterio que vos ya les diste y una base de conocimientos que les dejaste.

Además, los agentes se conectan con cualquier sistema a través de APIs, entonces también resuelven, compran, ejecutan. Y todavía no estamos incorporando la parte física, que va a llegar cuando empiecen a intervenir los humanoides o los brazos robóticos.

Si hoy volvieras a tus inicios en la formación tecnológica, ¿qué enseñarías primero?

Cambió un montón el enfoque. En esa época el valor era aprender una tecnología que resolviera algo, tecnología pura. Hoy el valor está en entender el negocio, entender los procesos, la logística, tener capacidad de análisis crítico y poder usar la tecnología a tu favor, como una herramienta más que cambia cada vez más rápido.

Después de la pandemia hubo una burbuja en la que se premiaba demasiado saber una habilidad técnica muy puntual, que hoy la IA hace de forma automática. Esa burbuja se pinchó. Todos los años cambia el paradigma y volvemos a repensar dónde estamos, y las personas mejor preparadas para adaptarse son las que tuvieron una base de formación profesional, de análisis crítico y de curiosidad.

¿El consultor en IA es una profesión nueva o una habilidad que va a terminar incorporándose a casi todos los trabajos?

Las dos cosas. Hay una nueva alfabetización digital que es dominar la IA: entender oportunidades de automatización donde hay tareas repetitivas, cómo hablarle mejor a la inteligencia artificial, cómo reducir sesgos. Son conceptos básicos que todas las profesiones vamos a tener que saber.

Pero la especialización siempre va a ser necesaria. El consultor en IA es un profesional que ya existía: hacía análisis funcional, ingeniería de requerimientos, análisis de negocios, pero con otras herramientas. Hoy hace esas tareas con agentes, flujos de automatización y distintos modelos de lenguaje. Cambió el nombre, sobre todo por el protagonismo que tiene la IA.

¿Qué reflexión le dejarías a la comunidad logística?

Tenemos que seguir profesionalizándonos en el entendimiento de la propuesta de valor, en la lógica de negocio y en la logística de los procesos. Los agentes de IA, que también se llaman personas sintéticas porque los dejás trabajando y hacen la tarea, van a sustituir muchas de las cosas que hacemos, sobre todo las más rutinarias, aburridas o repetitivas. Entonces, nuestra propuesta de valor va a estar por arriba de todo eso.

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