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Del yacimiento al puerto: el mapa oculto de la minería cuyana

Roxana Martínez Corzo, licenciada en relaciones internacionales y consultora de comercio exterior y logística internacional, explica los desafíos logísticos que enfrenta hoy la minería en Cuyo

Roxana Martínez Corzo es licenciada en relaciones internacionales y consultora de comercio exterior y logística internacional (Foto: Movant Connection)

En Cuyo la minería dejó de discutir solo geología y normativa: hoy más de doscientos proyectos avanzan y el debate se trasladó a la logística. Roxana lo resume así, al hablar de los escenarios de transporte que hoy definen la viabilidad de esos proyectos hacia los puertos: “es casi imposible pensar que el éxito esté solo en el ferrocarril”. La combinación de rutas, puertos y certificaciones se volvió el centro de la conversación sobre el futuro del sector.

¿Cómo describirías la actualidad del sector minero en la región de Cuyo?

Estamos en un punto de inflexión en la minería de Cuyo, sobre todo en Mendoza. Durante años la discusión giró en torno a la geología y la normativa: qué se podía explorar y bajo qué régimen. Hoy esa discusión se trasladó a la logística, porque los proyectos mineros ya son una realidad.

En la provincia hay 250 proyectos mineros, de los cuales 65 ya tienen aprobación legislativa y 71 están en estudio de impacto ambiental. Frente a ese desarrollo, la clave pasa por evaluar la viabilidad del transporte del material desde los yacimientos hasta los puertos.

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Mendoza tiene una posición estratégica por ser parte del Corredor Bioceánico Central, lo que la convierte en un punto logístico clave y en una oportunidad para pensar escenarios de importación de insumos y de exportación de minerales, tanto por el Atlántico como por el Pacífico.

¿Qué particularidades tiene el comercio exterior minero frente a otras industrias, y qué implica esto para los proveedores?

Hay una oportunidad enorme de desarrollo económico local en torno a la minería, que no queda solo en las grandes empresas sino que se derrama hacia pymes y emprendedores. En un proyecto de cobre en Mendoza, por ejemplo, ya hay 170 pymes inscriptas en un programa de formación, más del 60% de ellas de la propia comunidad local.

Ese desarrollo exige profesionalizar a los proveedores y aprender a gestionar el impacto ambiental. Por eso se promueve la capacitación en internacionalización y en el reporte de estándares internacionales, algo que le da a una pyme una ventaja competitiva para encontrar nichos en el mundo.

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El proveedor local ya no compite solo con los proveedores habituales de los grandes proyectos, sino también con proveedores mineros chilenos, un país con más de cien años de experiencia en la explotación del cobre. El tratado minero entre Chile y Argentina, relanzado este año, favorece esos proyectos conjuntos.

Roxana comenta que, ante tanto desarrollo minero en la región, "la clave pasa por evaluar la viabilidad del transporte del material desde los yacimientos hasta los puertos" (Foto: Shutterstock)

Justamente sobre las certificaciones: ¿en qué otras industrias se puede aprovechar ese aval internacional para salir al mercado externo?

Es una pregunta clave, porque las certificaciones internacionales son el principal desafío en el proceso de internacionalización de una empresa. Cada una de ellas abre a su vez muchísimas oportunidades de negocio en distintos sectores, como la agroindustria, con foco en buenas prácticas agrícolas y en el cuidado de la huella hídrica y de carbono.

Todo eso apunta a la sostenibilidad de los proyectos: su impacto ambiental, económico, social y de gobernanza, que hoy prima a nivel global. La minería enfrenta una exigencia mayor en la trazabilidad ambiental, y esas certificaciones demuestran calidad y previsibilidad ante los grandes compradores. Por eso, desde la consultoría, se acompaña ese primer paso de la internacionalización.

Hablando de esa cadena de valor, ¿qué está pasando con el crecimiento del sector, tanto en volumen de negocio como en desarrollo de capacidades locales?

El programa de proveedores sostenibles en Mendoza está enmarcado en las exigencias de la Red Interamericana de Contrataciones Gubernamentales y en los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU. Eso le permite al sector competir en primer nivel y mostrarle al mercado europeo, en plena transición energética, que Argentina responde con proveedores y minerales de clase mundial.

¿Cómo se ve hoy el panorama logístico desde el lado de los proveedores que abastecen a la minería, pensando en el desarrollo del Corredor Bioceánico?

En infraestructura siempre hay una deuda: cuesta responder a toda la demanda del mercado. El plan minero nacional busca destrabar cuellos de botella en oro, plata, litio y cobre, pero ese horizonte todavía no es parte de la realidad con la que hoy se calculan los costos de estos movimientos de minerales.

Los proyectos mineros tienen un ciclo de vida de 15, 20 o 30 años, así que la clave está en combinar la infraestructura actual con lo que se necesita a futuro. Hoy es casi imposible pensar que el éxito esté solo en el ferrocarril, que es el ideal pero no es viable como único medio de transporte para la cantidad de proyectos que ya están en desarrollo.

Por eso la eficiencia logística de la industria minera hoy pasa por combinar lo multimodal con el ferrocarril y las salidas por el Pacífico y el Atlántico. Lo demás son escenarios de mediano y largo plazo que sí van a traer una mayor eficientización, pero que todavía requieren tiempo.

¿Cuáles son tus expectativas a mediano y corto plazo para la industria minera en Mendoza?

Soy 100% optimista. El crecimiento es real y ya se está viviendo: Mendoza es hoy protagonista de este desarrollo. La clave está en profesionalizar a los proveedores para que ese desarrollo capture el mayor beneficio económico posible, con mano de obra propia, pymes y emprendedores regionales.

La expectativa también pasa por consolidar el rol que la propia geografía del Corredor Bioceánico habilita: contar con una infraestructura adecuada para ser un polo de desarrollo logístico y regional, y lograr que la cadena de valor capture cada vez más ese desarrollo a nivel local.

Eso es lo que más me apasiona: que las oportunidades de mercado que hoy existen, con la minería en primer plano, se traduzcan en beneficio económico regional y en la posibilidad de mostrarle al mundo el talento y la calidad de servicio que tiene la pyme argentina.