Ataques en el mar Rojo: la OMI alerta sobre riesgos para la navegación comercial

El organismo pide evaluar riesgos ante la escalada en el mar Rojo, mientras más de 6.000 marinos permanecen atrapados en Ormuz sin suministros básicos ni forma de comunicarse con sus familias

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Según la portavoz Shabia Mantoo, al menos nueve embarcaciones con 93 tripulantes fueron abandonadas por sus armadores desde el inicio de la guerra, mientras que 17 marineros murieron por las hostilidades desde el 28 de febrero (Foto: Shutterstock)

El transporte marítimo internacional atraviesa una de sus fases más tensas del año en las rutas de Medio Oriente. La Organización Marítima Internacional (OMI) calificó hoy de injustificables los recientes ataques contra embarcaciones en el mar Rojo, luego de que un buque saudí sufriera un incendio en la proa tras ser atacado por fuerzas rebeldes respaldadas por Irán.

El secretario general de la OMI, Arsenio Domínguez, condenó rotundamente los ataques y advirtió que estas acciones ponen en riesgo la vida de la gente de mar, además de amenazar la estabilidad de las cadenas de suministro globales y el medio marino en una de las zonas de mayor tránsito comercial del planeta.

Un llamado a extremar precauciones

Domínguez remarcó que los marineros son civiles que cumplen una labor esencial para sostener las economías del mundo, y pidió a los operadores de buques que evalúen minuciosamente los riesgos antes de atravesar la región. El directivo insistió en que la gente de mar nunca debe convertirse en blanco de ataques durante situaciones de conflicto o inestabilidad.

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El funcionario también reiteró el pedido de liberación inmediata e incondicional de todos los tripulantes retenidos tras los episodios de piratería registrados en el mar Rojo y el golfo de Adén, y remarcó que garantizar su seguridad constituye una obligación bajo el derecho internacional.

Miles de tripulantes atrapados en Ormuz

La situación se agrava en el estrecho de Ormuz, donde más de 6.000 marinos de unos 400 buques permanecen varados sin haber podido ser evacuados tras el alto el fuego entre Irán y Estados Unidos. La Oficina de la ONU para los Derechos Humanos advirtió que muchos quedaron a bordo sin alimentos, agua, combustible ni electricidad, y sin forma de comunicarse con sus familias.

Según la portavoz Shabia Mantoo, al menos nueve embarcaciones con 93 tripulantes fueron abandonadas por sus armadores desde el inicio de la guerra, mientras que 17 marineros murieron por las hostilidades desde el 28 de febrero. El alto comisionado Volker Türk pidió a Estados y armadores garantizar el acceso a asistencia consular y a suministros básicos para quienes permanecen a bordo.

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La ONU también reclamó un paso seguro para evacuar a los tripulantes, que enfrentan aislamiento prolongado en zona de conflicto, con incertidumbre sobre su seguridad y sobre la posibilidad de desembarcar, lo que representa un riesgo físico y mental para la tripulación.

Impacto directo en costos y precios de energía

La escalada en ambas rutas repercute de forma directa en los mercados energéticos, insumo clave para el transporte marítimo global. El petróleo alcanzó ayer los 100 dólares por barril, un nivel no visto desde mayo, aunque hoy retrocedió levemente hasta los 97 dólares. Este tipo de volatilidad encarece los fletes y obliga a las navieras a recalcular rutas y coberturas de riesgo.

Los riesgos para la navegación comercial no se limitan a Medio Oriente. La ONU recordó que en el mar Negro y el mar de Azov, en el marco de la guerra en Ucrania, se verificaron este mes al menos cuatro ataques contra buques civiles cerca de Odesa, con 34 marinos muertos o heridos, lo que confirma que la inseguridad marítima se replica en distintos corredores estratégicos.

La Oficina de la ONU para los Derechos Humanos advirtió que muchos marineros quedaron a bordo sin alimentos, agua, combustible ni electricidad, y sin forma de comunicarse con sus familias (Foto: Shutterstock)

Ante este panorama, buena parte del tráfico que normalmente cruza el mar Rojo continúa optando por rodear el continente africano, una alternativa que extiende los tiempos de tránsito y encarece las operaciones logísticas para el comercio entre Asia, Europa y América. Las navieras deben sumar además primas de seguro más altas para cubrir las embarcaciones que sí transitan por zonas de conflicto activo.

Para las cadenas de suministro que dependen de esta conexión, cada semana de desvío implica mayores costos de combustible, tripulación y financiamiento de la mercadería en tránsito, un factor que finalmente se traslada a los precios de bienes importados en distintos mercados, incluida América Latina.

Un escenario que exige seguimiento constante

La OMI remarcó que sigue vigilando la situación en tiempo real y que está lista para prestar asistencia a los Estados y operadores que lo requieran. Sin embargo, el organismo fue categórico al señalar que la única salida sostenible pasa por la reducción de las tensiones políticas y militares en la región.

Mientras no se resuelva el conflicto de fondo, el transporte marítimo internacional deberá seguir operando bajo un esquema de rutas alternativas, mayores costos de seguro y protocolos de seguridad reforzados, lo que mantendrá bajo presión tanto los tiempos de entrega como los precios de la energía que sostienen al comercio exterior global.