Al referirse al valor del sector, Laura comenta que “la logística representa el momento de la verdad. El paquete llega o no llega”. En esta entrevista, plantea que la Argentina tiene talento, vocación global y una oportunidad concreta para crecer, siempre que uno se anime a pensar sin fronteras.
¿Qué percibís hoy del emprendedurismo en Argentina?
La Argentina tiene en su ADN el espíritu emprendedor. Este país fue posible gracias a la capacidad de emprender de los inmigrantes, y esa cultura sigue vigente. Nos permitió desarrollar talento, capacidades y, sobre todo, adaptarnos a una realidad compleja sin miedo a salir al mundo.
Un emprendedor piensa su compañía para escalarla, y hoy los territorios ya no son un límite. Eso abre la posibilidad de diseñar negocios con proyección internacional. Además, algo muy positivo es que el capital vuelve a mirar a la Argentina, y la combinación entre talento y capital puede permitir que el país siga destacándose.
¿El país es un jugador relevante en la exportación de economía del conocimiento?
Sí, claramente. Hubo momentos recientes que dificultaron exportar tecnología y servicios, pero hoy el país vuelve a tener una oportunidad concreta de brindarle servicios al mundo.
Tenemos talento, creatividad y experiencia. Si logramos sostener reglas claras y previsibilidad, la economía del conocimiento puede ser un vector clave para el crecimiento y la inserción internacional.
¿Qué entendés por comunicación asertiva y qué impacto tiene en las organizaciones?
Es la integración de distintas voces dentro de un ecosistema. La marca corporativa es un activo, la marca de producto también, pero los líderes de la organización son voces centrales para construir reputación.
Las personas hoy conectan más con personas que con marcas. No integrar a quienes lideran, no compartir el “storydoing”, la manera de hacer, es una enorme pérdida de oportunidad. Además, el talento elige compañías coherentes, transparentes y abiertas al diálogo. Ahí se genera una transferencia reputacional muy poderosa.
¿Cómo se lidera en organizaciones con tanta diversidad generacional?
Es muy interesante cuando hay voces diversas dentro de una organización. No habla solo el CEO: hablan quienes lideran áreas críticas del negocio. La comunicación se vuelve una herramienta clave en un mundo donde la incertidumbre es la nueva normalidad.
Hoy no alcanza con contar qué hacemos, sino cómo lo hacemos. La comunicación genera reputación, y la reputación es valor. Por eso ocupa y va a ocupar un lugar cada vez más importante en los negocios, de manera omnicanal.
¿Qué puede aprender la logística del mundo de la comunicación?
Representa el momento de la verdad. El paquete llega o no llega. El contenedor aparece o no aparece. La comunicación también es un momento de verdad. Ahí hay un punto en común muy claro.
Además, la logística está atravesando un proceso fuerte de incorporación tecnológica. Inteligencia artificial, automatización, gemelos digitales. Son tecnologías que ya impactan en la logística como en otros sectores. Es un ámbito en plena ebullición, porque hace que las cosas sucedan en la vida cotidiana.
¿Qué rol juega la logística en la vida diaria y en el comercio?
La logística cumple un rol central porque hace posible el consumo. Que una persona pueda recibir un producto o un servicio depende de que esa cadena funcione bien. En Argentina todavía hay muchísimo por desarrollar, especialmente en e-commerce.
Para dar una dimensión: en Estados Unidos se reciben en promedio 20 paquetes por persona por año. Eso muestra el enorme potencial que tiene el sector, tanto a nivel local como en su conexión con el comercio exterior.
¿Cómo organizás tu propia “logística” como emprendedora?
Trabajo con un equipo de management sólido en la compañía de comunicación y con socios muy fuertes en la de tecnología. Mi rol está enfocado en la estrategia, el desarrollo de negocios y la innovación.
Me concentro en lo que creo que aporta mayor valor: acompañar a los clientes estratégicos y pensar cómo anticiparnos a los cambios. Delegar y confiar en los equipos es clave para poder escalar.
¿Qué mensaje le darías a las nuevas generaciones que ingresan al mundo laboral?
Que emprender es apasionante. Si pueden hacerlo, que lo hagan. El trabajo tiene un valor enorme en la vida. En mi caso, empecé muy joven, estudié y trabajé al mismo tiempo, y el trabajo me dio oportunidades de desarrollo que marcaron mi recorrido.
Les diría que se animen a pensar en grande, a soñar, a crear productos y servicios. Hay mucho espacio para innovar y para generar impacto real.
Hablás mucho de impacto. ¿Qué lugar ocupa hoy en los negocios?
Hoy los negocios con impacto social son mandatorios. No se puede pensar una compañía sin evaluar su impacto. En mi caso, tener una empresa enfocada en accesibilidad universal y en ampliar derechos es parte de lo que me motiva a seguir.
Crear valor económico y social al mismo tiempo no solo es posible, sino necesario. Eso también conecta con la sostenibilidad de los negocios en el largo plazo.
¿Qué desafíos ves para el emprendedurismo en el corto plazo?
El mundo atraviesa un momento de gran incertidumbre, y eso obliga a tomar decisiones todo el tiempo. Para Argentina, el mundo representa una posibilidad enorme, pero también hay desafíos, como la escasez de talento.
El contexto exige leer oportunidades, adaptarse rápido y tomar decisiones con información incompleta. Ese es el gran desafío del presente.