La seguridad marítima volvió a encender alarmas en Europa y a nivel global. Catorce países ribereños del mar Báltico y del mar del Norte advirtieron recientemente sobre el incremento de riesgos para la navegación comercial, asociados a interferencias en sistemas satelitales y a la manipulación de datos de identificación de buques.
En paralelo, un informe internacional sobre piratería y robos armados confirma que las amenazas a la operación marítima no solo persisten, sino que se diversifican y se vuelven más complejas.
La advertencia europea pone el foco en dos pilares críticos del transporte marítimo moderno: el Sistema Global de Navegación por Satélite (GNSS) y el Sistema Automático de Identificación (AIS). Ambos son esenciales para la navegación segura, la coordinación del tráfico marítimo y la respuesta ante emergencias. Según los países firmantes, las interferencias y falsificaciones detectadas —atribuidas a acciones originadas en la Federación Rusa— degradan de manera directa la seguridad operativa de los buques que transitan aguas europeas, en especial en el mar Báltico.
Estas disrupciones no son un problema técnico aislado. En un contexto de cadenas de suministro altamente integradas y sensibles al tiempo, cualquier alteración en la navegación impacta sobre la confiabilidad de las rutas marítimas, la planificación logística y la continuidad de los flujos comerciales. La pérdida o degradación de señales de posicionamiento afecta la toma de decisiones a bordo, incrementa el riesgo de colisiones y complica las maniobras en zonas de tráfico intenso.
Un escenario global de riesgos crecientes
El llamado de atención europeo se alinea con las conclusiones del último informe del International Maritime Bureau (IMB), que registró 137 incidentes de piratería y robos armados contra buques en 2025, frente a 116 en 2024. Si bien muchos de estos episodios fueron clasificados como oportunistas, el relevamiento muestra una tendencia preocupante: mayor presencia de armas, más abordajes efectivos y un aumento de la violencia contra las tripulaciones.
El documento destaca que el 91% de los incidentes reportados terminó con el abordaje exitoso del buque, y que en varias regiones estratégicas se observaron interferencias electrónicas que afectan los sistemas GNSS, incluso en situaciones no directamente vinculadas a piratería. Estas perturbaciones fueron registradas en corredores clave como el estrecho de Ormuz, el golfo de Omán, el mar Rojo y el golfo de Adén, zonas críticas para el comercio energético y de mercancías a escala global.
Desde la perspectiva de las cadenas de suministro, el problema no se limita al riesgo físico. La combinación de interferencias tecnológicas, amenazas a la seguridad y conflictos geopolíticos introduce incertidumbre operativa, obliga a desvíos de rutas, incrementa costos de seguros y refuerza la necesidad de buffers logísticos que van a contramano de los modelos de eficiencia ajustada.
Impacto directo en la planificación logística
La carta firmada por los países europeos subraya que “todos los buques están en riesgo” cuando se degradan los sistemas de navegación y de identificación. Esta afirmación tiene implicancias directas para los cargadores, operadores logísticos y responsables de supply chain, que dependen de la previsibilidad del transporte marítimo para cumplir plazos, coordinar inventarios y sostener contratos internacionales.
En este contexto, las autoridades instaron a reforzar la capacitación de las tripulaciones, garantizar que los buques cuenten con capacidades adecuadas para operar ante interrupciones tecnológicas y acelerar el desarrollo de sistemas alternativos de radionavegación terrestre, que permitan reducir la dependencia exclusiva del GNSS.
El informe del IMB coincide en la necesidad de mejorar la detección temprana y el reporte inmediato de incidentes, ya que la información oportuna es clave para prevenir nuevos ataques y minimizar impactos en rutas cercanas. La demora en la notificación de eventos, advierte el documento, sigue siendo un factor que amplifica los riesgos.
Un desafío estructural para el comercio internacional
Más allá de los episodios puntuales, ambos documentos reflejan un fenómeno de fondo: la seguridad marítima se convirtió en una variable estructural de la logística global. La combinación de interferencias electrónicas, flotas opacas utilizadas para eludir sanciones y un escenario geopolítico fragmentado redefine el mapa de riesgos del transporte marítimo.
Para las cadenas de suministro, esto implica repensar estrategias de resiliencia, diversificación de rutas y gestión de contingencias. La plena implementación de las regulaciones internacionales y la cooperación entre Estados, operadores y autoridades marítimas aparece como una condición necesaria para sostener la fluidez del comercio en un entorno cada vez más expuesto a disrupciones no convencionales.
En un sistema donde el 80% del comercio mundial se mueve por mar, la seguridad de la navegación deja de ser un tema sectorial y se consolida como un factor crítico para la estabilidad de las cadenas de suministro y del comercio internacional.