Estrategia, innovación y logística: claves para competir en el nuevo ciclo energético

Horacio García, director general de una empresa metalúrgica de ingeniería en construcciones, describe los beneficios de los proyectos energéticos de 2026 y la necesidad de elevar estándares logísticos y productivos

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Horacio García es director general de una empresa metalúrgica de ingeniería en construcciones (Foto: Movant Connection)

“La industria energética demanda certeza y procesos alineados, y eso obliga a elevar los estándares de la logística”, afirma Horacio. En esta entrevista, analiza los desafíos de las metalúrgicas que abastecen a sectores estratégicos, desde la necesidad de adaptarse a la coyuntura hasta las oportunidades que se abrirán con los grandes proyectos de 2026.

¿Cómo describirías el escenario actual para las industrias metalúrgicas que abastecen a sectores en expansión, como el energético y el minero?

El panorama general es muy prometedor, aunque hay que separarlo en dos etapas. En 2025 y hasta mediados de 2026 estamos viviendo una situación compleja en Argentina: riesgo país alto, tasas de interés en alza y operadores que se readecuan a esa realidad. Esto hace que las inversiones se demoren y que las empresas trabajen mucho en manejar la caja, comprando zonas y reforzando stocks.

Pero hacia adelante, los proyectos de gran escala van a marcar un quiebre. Se espera un “ramp up” de operaciones en 2026, lo que exigirá estar preparados desde ahora. Los plazos de entrega deberán mejorar mucho y los precios serán muy competitivos, por lo que las empresas tienen que adaptarse.

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Nosotros debemos trabajar en la estrategia: ser proveedores confiables, estar cerca de los clientes y cambiar la lógica de “producir y esperar que el mercado absorba”, para pasar a preguntar qué necesita el cliente y trabajar sobre eso. También hay que adaptar las empresas puertas adentro, desde los socios hasta cada trabajador, alineando la cultura a este nuevo paradigma.

En este proceso, el aporte de los jóvenes será clave: traen otra visión, menos atada a los procesos anteriores, y pueden apoyarse en la experiencia de quienes ya están en la industria. La incorporación de inteligencia artificial también va a ser fundamental para hacer empresas más dinámicas, flexibles y competitivas.

¿Qué facilidades y trabas enfrentan hoy desde el abastecimiento nacional versus la importación?

Los grandes proyectos de inversión van a traer divisas al país, pero para que se desarrollen hace falta consolidar la cadena de valor. En este esquema, la importación de insumos es clave y la industria local debe aprovecharlo de manera inteligente. La cuestión no pasa solo por el insumo en sí, sino por posicionarse como proveedores estratégicos, capaces de darle al cliente un valor agregado. Esto incluye gestionar stocks, asesorar sobre qué producto se adapta mejor a cada necesidad y ofrecer soluciones personalizadas.

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Otro punto central es la asociatividad entre proveedores. Si uno fabrica un componente y otro hace bien otra pieza, la idea es complementarse para presentar propuestas integradas y con mayor valor agregado. Esta colaboración dentro del ecosistema es lo que puede garantizar competitividad real frente al uso combinado de insumos locales e importados.

¿Cómo influye la presencia de plantas productivas en el interior del país en la conectividad con mercados energéticos clave?

Como dicen en la Unión Industrial, “las industrias no tienen rueditas”. Nuestros polos productivos están en Córdoba, Santa Fe o Buenos Aires, mientras que los yacimientos suelen estar lejos de esos centros. Eso encarece los costos y hace que la logística sea un factor decisivo.

Hoy en día, se está gestionando un proyecto que busca trasladar productos con gas licuado en lugar de diésel, lo que reduciría costos y además permitiría que el transporte local use este combustible. También es clave el desarrollo ferroviario y la modernización del transporte terrestre. En este último, los costos suben y lo que más se necesita son proveedores confiables, con inversiones en tecnología y calidad. La industria energética demanda certeza y procesos alineados, y eso obliga a elevar los estándares de la logística.

¿Qué debe tener en cuenta una empresa proveedora de las industrias minera y energética para exportar desde Argentina?

Hoy los proveedores locales están muy concentrados en el mercado interno, pero se abren oportunidades para exportar, sobre todo a Brasil. Para eso hay que hacer un proceso de aprendizaje comercial. Tenemos calidad e innovación, pero nos falta visión de mediano plazo y estrategia exportadora.

Hay que generar asociaciones con actores de la región, tanto proveedores como clientes, que ya conozcan el negocio. La clave es dejar de depender de coyunturas, como el tipo de cambio o medidas puntuales, y enfocarse en una estrategia sostenida. Competir en plazos, precios y calidad internacional es el desafío central.

Al referirse a la integración entre proveedores, Horacio comenta "si uno fabrica un componente y otro hace bien otra pieza, la idea es complementarse para presentar propuestas integradas y con mayor valor agregado" (Foto: Shutterstock)

En cuanto a calidad y seguridad, ¿es competitivo el producto argentino en el mercado internacional?

Sí, sin dudas. Las empresas del rubro trabajan con certificaciones internacionales, como las normas ASME, y tienen una larga tradición de calidad. Este es uno de los puntos fuertes de la industria argentina, junto con la capacidad de innovar y hacer productos a medida. Lo que puede jugar en contra es el contexto económico y la competitividad general del país, pero en materia de calidad estamos muy bien posicionados para competir afuera.

¿Hacia dónde se dirige la industria metalúrgica local en términos de innovación, integración regional y sustentabilidad?

La logística sigue siendo un desafío enorme, porque los yacimientos están muy dispersos y el cliente no siempre tiene las herramientas para gestionarla. En este punto, la tecnología empieza a marcar la diferencia. Por ejemplo, ya se está usando inteligencia artificial para optimizar stocks, detectar cuellos de botella y mejorar planes de mantenimiento.

Otra innovación es el desarrollo de gemelos digitales, que permiten seguir en tiempo real cada componente entregado y ver virtualmente cómo avanza la construcción de una planta. Esto ayuda a identificar las demoras en el momento justo.

La industria energética va a ser un motor clave de la economía en los próximos años y también un impulsor de cambios en la manera de producir y hacer negocios. Adaptar procesos productivos, incorporar inteligencia artificial y trabajar en forma colaborativa entre empresas, logística e industria será lo que nos permita ser más productivos y competitivos en el futuro cercano.