La guerra interna del Cártel de Sinaloa entre Los Chapitos y La Mayiza extendió sus efectos al norte de Nayarit, donde las autoridades federales identificaron el desplazamiento de células criminales, la presencia de grupos armados y enfrentamientos con corporaciones de seguridad.
Los movimientos de estas organizaciones hacia municipios cercanos a la frontera con Sinaloa encendieron las alertas del Gabinete de Seguridad, que reforzó los patrullajes militares en una franja territorial donde los aseguramientos de armamento aumentaron durante los últimos meses.
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De acuerdo con reportes federales, entre octubre de 2024 y octubre de 2026 fueron aseguradas al menos 565 armas de fuego en Mazatlán, El Rosario, Concordia y Escuinapa, en Sinaloa, así como en Acaponeta, Huajicori y Tecuala, en Nayarit.
Los registros muestran que los decomisos aumentaron considerablemente durante 2026. En los últimos meses de 2024, las autoridades reportaron un promedio de 16 armas aseguradas mensualmente, mientras que durante 2025 la cifra disminuyó ligeramente a 14.
Sin embargo, en 2026 el promedio llegó a 36 armas por mes, un incremento que refleja la intensidad de los operativos y la circulación de armamento en esta región.
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Fusiles Barrett, ametralladoras y vehículos monstruo
Entre el armamento decomisado destacan 11 fusiles Barrett, un AK-47, armas largas y cortas de diferentes calibres, miles de cartuchos, cargadores, granadas y equipo táctico.
También fueron asegurados vehículos con blindaje artesanal, conocidos como monstruos, utilizados por las organizaciones criminales para enfrentar a grupos rivales y resistir ataques de las fuerzas de seguridad.
La dimensión de estos arsenales exhibe la capacidad de fuego de las células delictivas que operan en los municipios cercanos a la frontera entre ambas entidades.
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Uno de los puntos donde se concentraron los aseguramientos fue Tecuala, Nayarit. Entre el 16 y el 18 de octubre, fuerzas federales y estatales realizaron dos intervenciones en las localidades de San Felipe Aztatán y El Arrayán.
En esos operativos fueron aseguradas una ametralladora, cuatro armas largas, cargadores, cartuchos y una granada. Además, una persona fue detenida.
En El Rosario, Sinaloa, las autoridades capturaron a cuatro personas que tenían en su poder seis armas largas. De acuerdo con los reportes oficiales, los detenidos estaban relacionados con el círculo de seguridad de un jefe regional de Los Chapitos.
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Las investigaciones también los vincularon con el secuestro y homicidio de 10 trabajadores de la empresa minera Canam/Vizsla Silver Corp, ocurrido el 23 de enero de 2026 en La Concordia, así como con la privación de la libertad de cuatro turistas procedentes del Estado de México, registrada el 3 de febrero en Mazatlán.
Huajicori, uno de los principales focos de actividad criminal
Los antecedentes de la presencia de grupos armados en el norte de Nayarit se remontan a noviembre de 2024, cuando siete hombres fueron detenidos en Huajicori después de una agresión contra elementos militares.
Durante esa intervención, las autoridades aseguraron siete fusiles, 59 cargadores y mil 472 cartuchos.
Un mes después, elementos del Ejército y de la Policía estatal decomisaron en el mismo municipio 11 armas largas y dos artefactos explosivos improvisados. En esa operación también fueron liberadas dos personas que permanecían privadas de su libertad.
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La presencia de armamento y explosivos continuó durante 2025. En los primeros meses de ese año, fuerzas federales y estatales realizaron intervenciones que permitieron asegurar cuatro armas largas, cargadores, cartuchos y 16 artefactos explosivos improvisados.
En febrero fueron detenidas otras cinco personas, a quienes les decomisaron cuatro armas largas, 380 cartuchos, 11 cargadores, un chaleco táctico, cuatro placas balísticas y cinco teléfonos celulares. Posteriormente, la Fiscalía General de la República obtuvo su vinculación a proceso.
Para mayo, los operativos se extendieron a Acaponeta, Huajicori y Ruiz, donde elementos de la Guardia Nacional, Ejército y Marina aseguraron dos fusiles Barrett, 12 armas largas, una ametralladora y tres artefactos explosivos improvisados.
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También fue localizado un vehículo con blindaje artesanal.
Entre septiembre y diciembre de 2025, los despliegues en Acaponeta y Huajicori dejaron otras 14 armas largas, dos cortas y artefactos explosivos asegurados, además de nueve personas detenidas.
Durante 2026, los informes federales documentaron el decomiso de al menos 43 armas largas, un fusil Barrett y la localización de un campamento clandestino utilizado para almacenar equipo bélico en municipios del norte nayarita.
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Células criminales se desplazan hacia el sur de Sinaloa
El desplazamiento de grupos armados hacia la frontera con Nayarit estaría relacionado con la intensificación de los operativos federales en Sinaloa, donde las autoridades mantienen acciones para contener la confrontación entre las dos principales facciones del Cártel de Sinaloa.
En abril de 2026, la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana informó sobre la detección de rutas utilizadas por una célula criminal en el sur de Sinaloa.
Como resultado de las labores de inteligencia, elementos federales interceptaron un vehículo sobre la carretera Escuinapa-Teacapán, donde detuvieron a cinco hombres.
A los ocupantes les aseguraron siete armas largas, una corta, cargadores, cartuchos, seis chalecos balísticos y el vehículo en el que se trasladaban.
Teacapán, localidad perteneciente a Escuinapa, se encuentra en el extremo sur de Sinaloa, cerca de los límites con Nayarit, por lo que su ubicación resulta estratégica para las investigaciones sobre los movimientos de organizaciones criminales entre ambas entidades.
La guerra entre Los Chapitos y La Mayiza cumple dos años
La confrontación entre Los Chapitos, facción vinculada a los hijos de Joaquín “El Chapo” Guzmán, y Los Mayos o La Mayiza, estructura relacionada con Ismael “El Mayo” Zambada, comenzó en septiembre de 2024, después de la detención y traslado de este último a Estados Unidos.
Desde entonces, la disputa por el control de territorios, rutas de trasiego y estructuras criminales provocó enfrentamientos, asesinatos, desapariciones y desplazamientos de células armadas.
Aunque los primeros episodios de violencia se concentraron en Culiacán, los combates comenzaron a extenderse hacia Mazatlán y los municipios del sur de Sinaloa, una región que conecta con Nayarit y que tiene importancia para las rutas terrestres utilizadas por las organizaciones criminales.
El desplazamiento de estas células también obligó a las autoridades a modificar sus estrategias de vigilancia y reforzar la presencia militar en Acaponeta, Huajicori y Tecuala.
La expansión geográfica de los aseguramientos de armamento muestra que las consecuencias de la fractura del Cártel de Sinaloa ya no se limitan a su territorio de origen, sino que alcanzan comunidades y municipios de entidades vecinas.
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