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El Mayo se escondía en Yucatán: así intentó el Ejército capturarlo durante el equinoccio en Chichén Itzá

La docuserie de Netflix revela que el narcotraficante acudía a la zona arqueológica durante el equinoccio de primavera, por lo que militares intentaron localizarlo entre los visitantes

Una ilustración conceptual sitúa el rostro de Ismael Zambada sobre la pirámide de Kukulcán ante un grupo de visitantes y agentes encubiertos. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Antes de que Ismael “El Mayo” Zambada terminara bajo custodia de Estados Unidos, el narcotraficante fue buscado durante años por autoridades mexicanas. Uno de esos intentos ocurrió en un escenario poco habitual: Chichén Itzá, Yucatán, donde elementos del Ejército mexicano se infiltraron entre los turistas para tratar de capturarlo durante el equinoccio de primavera.

El operativo es revelado en “La caída de El Mayo”, la nueva serie documental de Netflix que reconstruye la trayectoria del fundador del Cártel de Sinaloa y las circunstancias que rodearon su detención el 25 de julio de 2024.

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De acuerdo con el testimonio del general retirado Roberto Aguilera, incluido en la producción, las labores de inteligencia permitieron conocer que Zambada acostumbraba acudir a Chichén Itzá cada 21 de marzo, fecha asociada con el equinoccio de primavera.

La razón, según explicó el exmilitar, estaba relacionada con las creencias personales del capo. Aguilera señaló que Zambada era una persona “muy mística” y que acudía a la zona arqueológica para observar el fenómeno de luz y sombra que ocurre en la pirámide de Kukulcán y, según su creencia, recibir su energía.

Militares vestidos como turistas para atrapar a El Mayo

Con esa información, el Ejército mexicano diseñó una operación para intentar localizar al narcotraficante en uno de los sitios arqueológicos más visitados de México.

Elementos del Ejército mexicano intentaron capturar a El Mayo Zambada durante el equinoccio de primavera en Chichén Itzá. (Homeland Security)

Los elementos militares no llegaron vestidos con uniformes. De acuerdo con Aguilera, se hicieron pasar por turistas, utilizaron ropa casual, shorts y gorras, y se distribuyeron alrededor de la pirámide de Kukulcán para intentar pasar inadvertidos.

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La estrategia consistía en aprovechar la información obtenida mediante inteligencia para encontrar a Zambada cuando acudiera a su supuesto ritual durante el equinoccio.

“Fuimos como turistas, con shorts, con gorra”, relata Aguilera en la producción, al explicar cómo los elementos se dispersaron alrededor de la pirámide para intentar realizar la captura.

Sin embargo, el plan no tuvo éxito.

El problema fue la enorme cantidad de personas que se encontraban en la zona arqueológica. El general retirado explicó que había miles de visitantes y que los elementos no pudieron confirmar si El Mayo efectivamente había acudido a Chichén Itzá ese día.

Chichén Itzá fue escenario de un operativo encubierto para intentar localizar a El Mayo entre miles de turistas. (INAH)

Por ello, las autoridades no pudieron determinar si el narcotraficante había cambiado sus planes o si simplemente logró pasar desapercibido entre la multitud.

El Mayo era un “fantasma” para las autoridades

La docuserie también aborda las dificultades que enfrentaron las autoridades mexicanas para identificar físicamente a Zambada durante los primeros años de las investigaciones.

Según el testimonio de Aguilera, aunque desde la década de 1990 existían indicios sobre las actividades del capo, las autoridades no contaban con una fotografía que permitiera confirmar cómo era su rostro.

Ese escenario cambió en 2001, cuando elementos de la entonces Secretaría de la Defensa Nacional encontraron una credencial con una fotografía de Zambada durante un operativo.

El documento no llevaba su nombre real, pero la imagen permitió a las autoridades contar por primera vez con una referencia visual para identificarlo.

Joaquín Guzmán López e Ismael El Mayo Zambada, capturados el 25 de julio de 2024. (REUTERS)

La fotografía fue localizada en un automóvil en el que viajaba Javier Torres Félix, uno de los colaboradores cercanos de Zambada. Tras su detención, Torres Félix habría confirmado que la persona que aparecía en la credencial era efectivamente El Mayo.

Para Aguilera, aquel hallazgo representó un punto de inflexión en la búsqueda del narcotraficante.

“Antes de eso era un fantasma”, señala el general retirado en la serie documental.

A partir de entonces, las autoridades intensificaron las labores de inteligencia y realizaron diversas operaciones para intentar ubicar y detener al líder del Cártel de Sinaloa.

La investigación también incluyó la intervención de comunicaciones y el seguimiento de llamadas y mensajes relacionados con integrantes de la organización criminal. El documental plantea además que Zambada contaba con una extensa red de informantes que le permitía conocer con anticipación algunos operativos en su contra.

- La docuserie de Netflix “La caída de El Mayo” revela detalles de los operativos realizados para intentar capturar al capo sinaloense. REUTERS/Daniel Cole/File Photo

El final de décadas de búsqueda

Los intentos para capturar a Zambada se prolongaron durante décadas. Uno de ellos ocurrió precisamente en el entorno de Chichén Itzá, donde los militares buscaron aprovechar una rutina que habían detectado mediante inteligencia.

Finalmente, el 25 de julio de 2024, El Mayo fue detenido en Estados Unidos después de llegar a un aeropuerto de Nuevo México a bordo de un avión privado junto con Joaquín Guzmán López, hijo de Joaquín “El Chapo” Guzmán.

Su detención puso fin a una de las búsquedas más prolongadas de un capo mexicano y abrió nuevas interrogantes sobre las circunstancias de su llegada a territorio estadounidense.

“La caída de El Mayo”, estrenada en Netflix el 29 de octubre de 2026, reconstruye ese episodio mediante testimonios, archivos y la revisión de cientos de expedientes judiciales de México y Estados Unidos.

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