El Museo Nacional de Arte (Munal) monta una ofrenda de Día de Muertos dedicada a mascotas fallecidas en su Patio de los Leones, abierta al público del 28 de octubre al 1 de noviembre, con una dinámica participativa en la que cualquier visitante puede sumar una figura decorada de su animal de compañía.
La pieza central retoma la cosmovisión de los pueblos nahuas sobre el Mictlán, el inframundo al que las almas llegan tras la muerte.
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En esa tradición, los perros cumplen la función de guías del teyolía, la esencia espiritual de las personas, durante el trayecto hacia el descanso final.
El recinto cobra 95 pesos de entrada general, mientras que los domingos el acceso es libre para todo público.
Cómo descargar e imprimir la plantilla para participar
Para sumar una figura a la ofrenda, el museo pone a disposición una plantilla descargable en el sitio munal.mx y en sus redes oficiales, bajo el usuario Museo Nacional de Arte INBA.
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El link directo al diseño del MUNAL es el siguiente: https://munal.mx/files/Plantilla-Ofrenda-MUNAL.pdf.
El diseño incluye siluetas de perro y gato con un esqueleto interior, pensadas para recortar, doblar y armar en formato tridimensional.
El material se descarga, se imprime y se decora libremente antes de llevarlo al museo. Ahí, el personal del Munal coloca cada figura dentro de la instalación colectiva, que crece conforme los visitantes aportan sus piezas durante los días de exhibición.
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La dinámica no exige materiales adicionales ni un procedimiento de inscripción previo: basta con imprimir la hoja, intervenirla con colores o decoraciones personales y presentarla directamente en el Patio de los Leones.
La instalación se inspira en “El circo” de Nahui Olin
El diseño visual de la ofrenda toma como referencia la obra “El circo”, de la pintora Nahui Olin, cuyas figuras de animales en movimiento y color sirven de base estética para el montaje.
La pieza original forma parte del acervo que el museo conecta con esta actividad de Día de Muertos.
El montaje busca representar, a través de esa referencia pictórica, el lazo que las personas han construido con sus animales de compañía a lo largo de la historia y el arte, un vínculo que el museo describe como parte de la memoria afectiva de quienes asisten.
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La ofrenda estará disponible durante cinco días en el Patio de los Leones
El montaje permanece abierto del 28 de octubre al 1 de noviembre en el Patio de los Leones, el espacio central del edificio sede del museo, ubicado en el Centro Histórico de la Ciudad de México.
El Munal recomienda a los interesados en participar consultar los horarios de la institución antes de asistir, ya que estos pueden variar respecto al horario regular de exhibición de las salas permanentes.
La convocatoria está dirigida a cualquier persona que desee sumar a la ofrenda una figura en memoria de un perro o gato que haya formado parte de su vida, sin restricción de edad ni costo adicional al de la entrada general del museo.
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Cómo llegar al Munal desde distintos puntos de la ciudad
El museo se ubica en Tacuba 8, en el Centro Histórico de la Ciudad de México, dentro de un edificio neoclásico frente a la Alameda Central.
La zona concentra otros recintos culturales y es accesible desde varias líneas de transporte público.
La opción más directa es el metro, con la estación Bellas Artes (líneas 2 y 8) a unos minutos de caminata, o la estación Allende, también sobre la línea 2.
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Quienes usan Metrobús pueden bajar en la estación Bellas Artes de la línea 4, mientras que el trolebús tiene parada en el mismo punto dentro del corredor Eje Central.
Para quienes llegan en automóvil, el acceso recomendado es por el Eje Central Lázaro Cárdenas con dirección hacia la calle Donceles, en una zona con alta afluencia peatonal durante los días de la ofrenda.
La cosmovisión nahua da sentido al papel de los perros en la ofrenda
Según esa tradición, los perros ayudan a las almas a cruzar un río caudaloso que separa el mundo de los vivos del descanso eterno.
El Munal retoma esta creencia para construir el eje simbólico de la instalación, que vincula el vínculo humano-animal con una práctica ritual prehispánica.
La museografía presenta esta relación como una promesa de reencuentro: el animal que acompañó a una persona en vida se convierte, en la ofrenda, en el puente hacia el otro lado.
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