México sigue con interés este 25 de octubre la segunda vuelta de la elección presidencial brasileña, que definirá la continuidad de la izquierda con Luiz Inácio Lula da Silva o un viraje ideológico hacia la derecha conservadora con Flávio Bolsonaro, con posibles efectos en el tablero diplomático regional.
En medio de la expectativa mexicana, el doctor Héctor Cárdenas Suárez, académico de la Universidad de Berkeley, comenta a Infobae México que, por encima del ruido político, el pragmatismo económico del gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum puede adaptarse a cualquier escenario.
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“El gobierno mexicano ha demostrado un gran pragmatismo en decir: Es lo que hay. Entonces vamos a trabajar, vamos a hacer lo mejor posible con lo que existe”.
México y Brasil buscan acuerdos estratégicos duraderos
La relación bilateral entre México y Brasil se hizo más visible desde 2023, a raíz de las afinidades ideológicas entre la denominada izquierda latinoamericana. No obstante, Cárdenas apunta que entre las dos mayores economías de la región deben prevalecer acuerdos estratégicos e institucionales duraderos para enfrentar los cambios en el comercio internacional.
“Lo que sería mejor es que la relación estuviera basada en una infraestructura de coincidencia de intereses nacionales de más largo alcance”, ataja.
La posible continuidad de Lula mantendría la relación bilateral en el mismo estado, pero un eventual gobierno de Bolsonaro no necesariamente implicaría una disrupción inmediata. Cárdenas Suárez resalta que un nuevo gabinete requeriría tiempo para evaluar la conveniencia de mantener acuerdos suscritos, como el de Petrobras y Pemex.
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“Si gana Lula, pues las cosas siguen un poco por el mismo camino que estaban ya avanzando. Si gana Bolsonaro, pueden seguir avanzando, pueden seguir en un buen rumbo o se podrían descarrilar”.
Cárdenas Suárez destaca que ambos países enfrentan desafíos comunes ante el proteccionismo arancelario de Donald Trump, presidente de Estados Unidos. Por ello, considera que el mejor escenario sería optar por la diversificación comercial y la estabilidad en la circulación de inversiones entre empresas mexicanas y brasileñas.
Inversiones y comercio entre México y Brasil
Aunque el intercambio comercial con Brasil está lejos de los volúmenes con Estados Unidos o la Unión Europea, ofrece alternativas en los sectores automotriz, aeroespacial y de telecomunicaciones. Prueba de ello es la inversión del gobierno de Sheinbaum en aeronaves de Embraer para renovar la flota de Mexicana de Aviación.
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“La relación con Brasil tiene que ser una relación estratégica para México y no pueden permitirse simplemente que se deshagan los proyectos de cooperación porque cambió el gobierno”, sostiene el académico.
El futuro del acuerdo entre Pemex y Petrobras tras la segunda vuelta electoral
Cárdenas Suárez advierte que es difícil anticipar en qué medida una eventual llegada de Flavio Bolsonaro a la presidencia de Brasil podría afectar el acuerdo entre Petróleos Mexicanos y Petrobras, anunciado por Claudia Sheinbaum y Lula.
“Va a depender mucho de cuál sea el programa económico de Flavio Bolsonaro, si es que llega a la presidencia, y qué tan fuertemente va a reiniciar procesos de regulación, de mejora regulatoria importantes o de privatización de ciertas empresas”.
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Aun así, el académico no ve, por ahora, un proyecto de mayor privatización de Petrobras que ponga en riesgo la alianza con Pemex. “Entonces, esa cooperación con México podría seguir”.
Añade que la continuidad de los acuerdos también dependería de las personas que integren los ministerios y agencias del Gobierno brasileño, así como de los criterios que apliquen para mantenerlos.
“Si van a ser criterios mucho más económicos, mucho más de rentabilidad, o si va a ser mantener una serie de criterios un poco más políticos, que es lo que ha sucedido hasta ahora con el gobierno de Lula”.
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El especialista señala que la continuidad de los vínculos no estaría en tela de juicio por los resultados de este domingo 25 de octubre, pero la dimensión de esos lazos dependería de las oportunidades de negocio en ambos mercados.
“Mientras haya buenas oportunidades en Brasil y en México, los vínculos entre las empresas se van a seguir fortaleciendo”.
Como antecedente, el gobierno de Andrés Manuel López Obrador convivió de 2019 a 2023 con el mandato de Jair Bolsonaro sin que las discrepancias de izquierda y derecha interrumpieran la relación bilateral.
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