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El suegro, los camiones y la cocaína: cómo La Barbie construyó un imperio narco con una empresa familiar de Texas

Carlos Montemayor puso su empresa de camiones al servicio de Édgar Valdez Villarreal y juntos movieron toneladas de cocaína colombiana desde Nuevo Laredo hasta bodegas clandestinas en Atlanta y Memphis

(Jovani Pérez/Infobae)

La red de camiones de Édgar Valdez Villarreal movió toneladas de cocaína colombiana entre México y Estados Unidos durante más de una década, con una empresa legal como fachada. El empresario Carlos Montemayor —futuro suegro de La Barbie— puso a disposición del narcotráfico su compañía de transporte, CMG Trucking, para cruzar la droga desde Nuevo Laredo, Tamaulipas, hacia bodegas clandestinas en Atlanta, Memphis y Dallas.

La alianza comenzó en 2002 y la desarticuló la Administración para el Control de Drogas (DEA) de Estados Unidos tras años de vigilancia.

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Édgar Valdez Villarreal construyó su red desde Nuevo Laredo con cargamentos de 20 kilos

La DEA identificó a Édgar Valdez Villarreal en 1997 como un exjugador de fútbol americano colegial de Laredo, Texas, que había huido a México para evitar una condena por distribución de marihuana. El hombre tenía entonces 24 años y su conocimiento del corredor entre Laredo y Nuevo Laredo le permitió iniciar un pequeño negocio de tráfico de cocaína con cargamentos de entre 20 y 30 kilos.

Esos primeros envíos tenían como destino Nueva Orleans, Luisiana, y Memphis, Tennessee. La Barbie negociaba precios, fechas y lugares de entrega directamente con compradores estadounidenses a quienes invitaba a sus propiedades en Nuevo Laredo, según reveló un testigo protegido de la DEA citado por el medio.

'La Barbie' al momento de su detención (Infobae)

Uno de esos clientes fue Craig Petties, quien recibía entre 50 y 60 kilos de cocaína cada tres o cuatro semanas en Memphis. La droga viajaba oculta en cajas de tráileres y las ganancias regresaban a México por la misma vía.

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Valdez vivía de forma ostentosa y se desplazaba con hombres armados que portaban uniformes de la extinta Policía Federal y de la policía local de Nuevo Laredo. El propio capo usaba esos uniformes y viajaba en una Suburban negra con sirenas, según el mismo testigo protegido.

CMG Trucking: la empresa de Carlos Montemayor que se convirtió en el brazo logístico del cartel

En 2002, Valdez identificó la necesidad de contar con su propia operación de traslado en suelo estadounidense y se alió con Carlos Montemayor, un empresario tamaulipeco con residencia en Estados Unidos. Montemayor había fundado CMG Trucking en Texas en 1992 y acumulado entre USD 4 y USD 5 millones de forma legal.

La alianza entre ambos fue definida por el Departamento de Justicia (DOJ) de Estados Unidos como una “relación simbiótica”. Montemayor aportaba su flotilla de camiones, sus centros de distribución y su experiencia logística; Valdez aportaba la cocaína colombiana que le garantizaba su socio Harold Mauricio Poveda, alias El Conejo.

La vez que 'La Barbie' fue defendida por su hermana (Infobae)

La droga cruzaba desde Nuevo Laredo hasta bodegas clandestinas en Atlanta y Memphis. Los mismos camiones regresaban a Tamaulipas cargados con al menos un millón de dólares en efectivo, según el DOJ citado por Univision.

Valdez selló la alianza de forma definitiva en 2004 al casarse con Priscila Montemayor, hija de Carlos. El matrimonio convirtió un pacto comercial en un vínculo familiar.

Roberto López, alias Shrek, dirigió la logística de camiones en territorio estadounidense

Con la expansión de la red, los envíos pasaron de 20 kilos mensuales a hasta 180 kilos por despacho hacia Memphis. Montemayor abrió después un segundo centro de distribución en Atlanta al que llegaban cargamentos semanales de entre 100 y 300 kilos.

Para gestionar esa operación en suelo estadounidense, Montemayor contrató a Roberto Omar López, alias Shrek, un hombre nacido en San Antonio, Texas, con experiencia en el mundo del transporte. López dirigió la logística de los camiones cargados con cocaína y también obtenía armas en Estados Unidos para enviarlas a México durante la guerra contra Los Zetas.

Los Brazos armados que protegían a 'La Barbie' (Infobae)

La fiscalía federal estadounidense describió la red de Montemayor como “particularmente disciplinada y eficiente”, con un control estricto sobre los trabajadores y todos los aspectos del tráfico de drogas. La DEA inició la investigación en junio de 2005 tras interceptar conversaciones telefónicas de trabajadores en el centro de distribución de Atlanta, según Milenio.

Esas escuchas revelaron el movimiento de cientos —y después miles— de kilos de cocaína colombiana con destino a Dallas, Memphis y Atlanta. El DOJ decidió montar una operación para identificar y procesar a los seis individuos que coordinaban el esquema.

Cerca de 2005, Montemayor y Valdez formalizaron su alianza con Arturo Beltrán Leyva, un traficante que operaba desde la Ciudad de México con el respaldo del Cártel de Sinaloa. La conexión con Beltrán Leyva se estableció a través de una afición compartida: los caballos.

La red mantuvo operaciones en Misisipi, Georgia, Nueva York y Washington, además de los centros ya establecidos. Valdez enviaba unos 600 kilos de cocaína cada tres meses a Memphis, Dallas y San Diego, de acuerdo con datos de la DEA.

Uno de los presuntos hijos de 'La Barbie' (Infobae)

Montemayor llegó incluso a invertir en cargamentos propios, que transportaba junto a los de su yerno. La DEA asegura que esos cargamentos propios superaron en volumen a los de Valdez.

La brigada antidrogas de Atlanta decomisó cientos de kilos de cocaína y varios millones de dólares en efectivo durante la investigación. Las autoridades identificaron a Montemayor en la cúpula de la red tras seguir las comunicaciones de sus operadores en los centros de distribución, según Univision.

Valdez fue detenido en agosto de 2010 en México y posteriormente extraditado a Estados Unidos, donde se acogió a un programa de testigos protegidos. Desde 2004 había mantenido contacto con el gobierno estadounidense para convertirse en infiltrado y negociar una reducción de condena, según Milenio; un juez lo sentenció a casi 50 años de prisión.

Carlos Montemayor fue arrestado en noviembre de 2010 y extraditado cinco años después. Se declaró culpable de lavado de dinero y conspiración para importar y distribuir cocaína, y recibió una condena de 34 años y tres meses, además de una multa de USD 192 millones.

Roberto López, Shrek, fue el último en ser sentenciado: recibió poco más de 18 años de prisión y cerró un caso que la DEA había abierto más de dos décadas antes. Rubén Hernández, alias Secre, contador y coordinador logístico de Valdez, y Jesús Héctor Flores, quien custodiaba los almacenes de cocaína, también fueron procesados y condenados.

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