Diego Sebastián “N”, señalado por la Fiscalía General de Justicia del Estado de México (FGJEM) como responsable del multihomicidio en Atizapán de Zaragoza, sometió a la familia completa de Jonathan Meléndez Ochoa, tecladista de Camilo Séptimo antes de que el músico llegara a su departamento.
El ataque dejó cuatro muertos: la esposa embarazada, la hija de tres años, una trabajadora doméstica y el propio tecladista.
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Un arma con silenciador explicaría el silencio en el edificio
El periodista Carlos Jiménez difundió de forma extraoficial en redes sociales que el presunto agresor llevaba consigo un arma equipada con silenciador. Esa versión no está confirmada por la fiscalía mexiquense, pero explicaría por qué ningún vecino del fraccionamiento Grand Viure reportó detonaciones durante las horas del crimen.
El dato cobra relevancia porque los hechos ocurrieron dentro de un edificio habitado, entre las 17:30 y las 19:40 horas del 1 de septiembre. Cuatro personas recibieron disparos de arma de fuego en un lapso de más de dos horas sin que se activara ninguna alerta desde el interior del inmueble.
El agresor llega primero y somete a la familia
Diego Sebastián “N” ingresó al edificio a las 17:24 horas, antes de que Meléndez regresara a casa. Ana Paola, esposa del músico, de 35 años y con cuatro meses de embarazo, le abrió la puerta al identificarlo como socio de negocios de su esposo.
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El presunto agresor sometió a Ana Paola y a la hija de la pareja, de tres años. Ambas fueron maniatadas y recibieron disparos en la cabeza, de acuerdo con las indagatorias de la FGJEM. Los cuerpos fueron localizados en el baño de la habitación principal.
El perro amordazado y la empleada asesinada
Diego Sebastián habría indicado a Ana Paola que amarrara al perro de la familia, un golden retriever, para evitar que el animal ladrara y alertara a alguien fuera del departamento. El can fue hallado sin vida y maniatado junto al resto de las víctimas.
La empleada doméstica, de 21 años, se encontraba en otra área del inmueble junto al hijo menor del matrimonio, de seis años. El niño sobrevivió al esconderse bajo la cama al escuchar las detonaciones. El cuerpo de la trabajadora fue localizado posteriormente en el cuarto de servicio.
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Jonathan Meléndez llega y se convierte en la última víctima
Cuando el tecladista llegó al departamento, el presunto agresor lo esperaba sentado en la sala. Le exigió una cantidad de dinero que, según la versión difundida por Carlos Jiménez, ascendería a 300,000 pesos por un préstamo previo entre ambos.
Los dos discutieron. Fue en ese momento cuando Meléndez notó que algo grave había ocurrido con su familia y llamó a su esposa sin obtener respuesta. Diego Sebastián lo sometió, lo amarró, lo amordazó y le disparó mientras estaba sentado en el sillón, según el reporte de la fiscalía.
La detención de los presuntos responsables en menos de 12 horas
Antes del encuentro, Meléndez había alertado a un amigo sobre la reunión con su socio y le pidió avisar a las autoridades si no volvía a comunicarse con él. Ese amigo acudió al domicilio y descubrió el crimen, lo que activó la respuesta policial.
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Gerardo “N”, identificado como acompañante de Diego Sebastián, esperaba afuera del edificio y dejó registrada su licencia de conducir en el acceso al fraccionamiento. Ese documento permitió a la policía de Atizapán iniciar el rastreo que derivó en la detención de ambos.
Omar García Harfuch, titular de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), informó que en coordinación con la fiscalía mexiquense y la policía de la Ciudad de México se logró ubicar y detener a los dos presuntos agresores en menos de 12 horas tras el hallazgo de los cuerpos. La cámara del elevador del edificio, que captó a Diego Sebastián con gorra, lentes oscuros y una mochila, forma parte de las pruebas que integran la carpeta de investigación.
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