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Desaparición, homicidios y amenazas alcanzan a antiguos integrantes del Cártel Arellano Félix en Tijuana: buscan a exjefe de sicarios

Emilio Valdez Mainero, identificado como integrante del antiguo grupo criminal, fue visto por última vez el 28 de agosto después de un partido de futbol; en semanas recientes también fue asesinado un hombre vinculado con ese cártel y aparecieron cuerpos que inteligencia interpretó como mensajes contra sus remanentes

La familia de Emilio Valdez Mainero reportó su desaparición ante la Fiscalía General de Baja California. Se desconoce su paradero desde el viernes 28 de agosto. (Crédito: redes sociales)

La violencia que atraviesa Tijuana ha alcanzado en las últimas semanas a personas vinculadas con el antiguo Cártel Arellano Félix (CAF), desde un integrante identificado como parte de esa estructura hasta presuntos remanentes del grupo. En ese contexto, Emilio Valdez Mainero, exjefe de sicarios de la organización durante la década de los noventa, fue reportado como desaparecido por sus familiares.

Valdez Mainero, de 62 años, fue visto por última vez el viernes 28 de agosto, después de acudir a un restaurante en la Zona Río y posteriormente al Estadio Caliente para presenciar el partido entre Xolos de Tijuana y Pumas.

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Después del encuentro, sus familiares perdieron contacto con él. Ante la falta de información sobre su paradero, acudieron a la Unidad de Personas No Localizadas de la Fiscalía General del Estado (FGE) de Baja California para presentar la denuncia correspondiente.

Medios locales difundieron posteriormente una versión según la cual Valdez Mainero habría sido privado de la libertad después del partido. Hasta el cierre de esta nota informativa, la Fiscalía no ha confirmado públicamente esa hipótesis ni ha informado que haya sido localizado.

La desaparición y los homicidios recientes reactivaron la atención sobre el pasado de Valdez Mainero y por una serie de hechos registrados recientemente en Tijuana que involucran, de acuerdo con reportes de inteligencia citados por medios locales, a personas relacionadas con el antiguo CAF.

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Un integrante del CAF y varios cuerpos abandonados

Uno de los antecedentes recientes que sí tiene una identificación concreta es el asesinato de Juan Antonio Ruiz Rayas, alias El Banano.

Ruiz Rayas fue asesinado el 17 de junio en Tijuana y fue identificado por el medio Semanario ZETA como integrante del Cártel Arellano Félix. El medio señaló además que era investigado en Estados Unidos por delitos relacionados con tráfico de drogas.

En este contexto, entre el 17 y el 18 de agosto fueron localizados cinco cadáveres dentro de vehículos o abandonados en las inmediaciones de Hipódromo, Lomas de Agua Caliente y el entorno del Estadio Caliente.

Las autoridades no habían identificado a esas víctimas como integrantes del CAF. Sin embargo, reportes de áreas de inteligencia citados por Semanario ZETA plantearon que esos hechos podrían formar parte de una serie de amenazas dirigidas contra integrantes o remanentes del antiguo cártel.

Una infografía de Infobae detalla cuatro homicidios en Tijuana durante julio de 2026 y el registro de 793 muertes dolosas en Baja California en el primer semestre. (Imagen Ilustrativa Infobae)

De acuerdo con esa versión, los vehículos utilizados para abandonar algunos de los cuerpos habrían salido de una misma zona de Tijuana relacionada con células del Cártel de Sinaloa. La interpretación de inteligencia fue que los homicidios y mensajes buscaban presionar a integrantes del CAF y advertir a autoridades estatales.

La información no establece que las cinco víctimas pertenecieran a una misma organización criminal ni que sus asesinatos estén relacionados directamente con la desaparición de Valdez Mainero.

Por ello, el punto en común entre los casos no es una supuesta serie de asesinatos de integrantes del CAF, sino que personas vinculadas con aquella organización —incluidos antiguos operadores y posibles remanentes— aparecen nuevamente en el contexto de la disputa criminal que mantiene Tijuana.

El viejo Cártel y sus remanentes

El Cártel Arellano Félix fue durante décadas una de las principales organizaciones criminales con presencia en Tijuana, bajo el liderazgo de los hermanos Ramón, Benjamín y Francisco Javier Arellano Félix.

Su estructura perdió gran parte del poder que llegó a concentrar después de la captura o muerte de sus principales dirigentes y de la fragmentación de sus células. Por ello, el CAF actual no puede equipararse con la organización que dominó buena parte de la frontera durante los años noventa.

Sin embargo, el nombre del grupo continúa apareciendo en investigaciones contra operadores y células que las autoridades identifican como remanentes de aquella estructura.

Uno de los casos más recientes fue el de Pablo Edwin Huerta Nuño, alias El Flaquito, detenido en Tijuana en junio de 2025. Autoridades estadounidenses lo identificaron como un operador relacionado con el CAF y señalaron que encabezaba una estructura dedicada al tráfico de drogas desde Baja California.

Ese antecedente permite entender por qué el nombre del antiguo cártel continúa apareciendo en reportes de seguridad de Tijuana, aunque su estructura actual sea mucho más fragmentada y distinta de la que encabezaron los hermanos Arellano Félix.

Valdez Mainero pertenece a una generación todavía anterior. Durante los años noventa fue identificado como integrante de los llamados narcojuniors y como uno de los operadores del brazo armado de Ramón Arellano Félix.

Fue detenido en California en septiembre de 1996 y permaneció cerca de dos décadas en prisión en Estados Unidos. Una resolución de una corte federal estadounidense de 2015 modificó su sentencia y permitió adelantar su liberación.

Valdez Mainero salió de prisión en noviembre de ese año y posteriormente regresó a Tijuana. Ahora, casi 11 años después de recuperar la libertad, su nombre vuelve a aparecer en una investigación criminal, pero esta vez como persona no localizada.

Hasta el momento, las autoridades no han confirmado que su desaparición esté relacionada con los homicidios registrados durante agosto ni con las amenazas que áreas de inteligencia atribuyeron a la disputa entre grupos criminales.

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