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El partido que Juan Gabriel siempre apoyó y que hoy es una de las fuerzas políticas más débiles de México

El Divo de Juárez fue fiel a la organización hasta su muerte, hoy podrían perder el registro

Juan Gabriel y su afinidad política. (Infobae México/ Jovani Pérez)

Alberto Aguilera Valadez, el hombre que se convirtió en Juan Gabriel, no solo dejó canciones. Dejó también un expediente político que lo vinculó durante décadas con el PRI, el partido que gobernó México por 70 años consecutivos y que hoy lucha por no desaparecer del mapa electoral.

La relación entre el Divo de Juárez y el Partido Revolucionario Institucional fue documentada, pública y sostenida en el tiempo. No se trató de simpatías vagas ni de fotos de cortesía. Juan Gabriel hizo proselitismo abierto en campañas presidenciales: la de Carlos Salinas de Gortari, la de Ernesto Zedillo y, de manera más visible, la de Francisco Labastida Ochoa en el año 2000, para la cual compuso un jingle cuya letra decía: “Ni Temo, ni Chente, Francisco va a ser presidente”, en referencia directa a los candidatos Cuauhtémoc Cárdenas y Vicente Fox.

La primera caída del PRI obligó a Juanga a dejar la música

Esta imagen, difundida por Sony Music Entertainment México, muestra a Juan Gabriel en una escena de la película "Juan Gabriel: Mi primer Bellas Artes". (Sony Music Entertainment México via AP)

El propio Juan Gabriel explicó la naturaleza de ese vínculo con una franqueza que pocos artistas habrían tenido. En una entrevista con el programa Primer Impacto, admitió que su cercanía con el partido no era desinteresada: “Muchísimas veces fui utilizado para poder ayudarme a pagar los impuestos, siempre fue un intercambio”. El cantante acumuló una deuda fiscal que, según su representante Silvia Urquidi, el gobierno priista prometió resolver a cambio de su participación en eventos de campaña.

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Cuando el PRI perdió la presidencia en 2000 ante Fox, esa protección se terminó. Juan Gabriel quedó sin el respaldo que el partido le había garantizado y enfrentó seis años sin poder trabajar en México por un proceso de persecución fiscal que, según Urquidi, se desató directamente por su apoyo público a Labastida.

La carta que Juan Gabriel escribió a Peña Nieto dos años antes de morir

El episodio más revelador de su fidelidad al tricolor ocurrió en 2014, cuando el cantante le escribió una carta al entonces presidente Enrique Peña Nieto.

En ella repasó los años de veto que vivió durante el gobierno panista y reafirmó su postura con una frase que circuló ampliamente: “Todo sucede para mejor, el PRI y yo lo sabemos. Por eso él nunca se irá y yo tampoco”. Murió dos años después, el 28 de agosto de 2016, sin ver lo que vendría.

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El PRI de Alito Moreno agoniza

El dirigente nacional del PRI, Alejandro Moreno Crédito: X/ @alitomorenoc

Lo que Juan Gabriel no vio es la debacle. El PRI pasó de tener 6,764,615 afiliados en 2019 a apenas 894,220 a principios de 2026, según datos del INE. Eso representa una caída del 86.78% de su militancia desde que Alejandro Moreno asumió la dirigencia nacional. En estados como Baja California Sur, el partido registra menos de 800 afiliados. En Morelos, menos de 800.

El rechazo ciudadano al partido alcanza el 90%, de acuerdo con una encuesta de El Financiero publicada en febrero de 2026. En la Cámara de Diputados, el tricolor conserva apenas 37 escaños. En el Senado, 13, sin derecho a participar en la Mesa Directiva. Ha perdido el registro local en Campeche, Oaxaca, Hidalgo, el Estado de México y Zacatecas. Además, arrastra una deuda de 189,500,000 pesos con bancos, a los que tuvo que hipotecar su sede histórica en la colonia Tabacalera desde 2018.

De gobernar 70 años a pelear por no desaparecer

El cantante mexicano Juan Gabriel en un concierto. EFE/Ulises Ruiz Basurto

El partido que Juan Gabriel dijo que “nunca se iría” enfrenta hoy la pregunta más incómoda de su historia: si logrará conservar su registro nacional de cara a las elecciones intermedias de 2027.

Rogelio Hernández Rodríguez, doctor en Ciencia Política y autor de Historia mínima del PRI, señala que la crisis actual es la peor que ha atravesado el partido y que se desencadenó tras el gobierno de Peña Nieto, por los escándalos de corrupción que comprometieron al expresidente, a sus colaboradores y a varios gobernadores, además de la incapacidad de su administración para responder al caso de los normalistas de Ayotzinapa.

El PRI que Juan Gabriel defendió hasta el final gobernó México sin interrupción de 1929 a 2000. Hoy solo tiene gobernadores en Durango y Coahuila, y en agosto de 2026 dio de baja preventiva a 540,000 afiliaciones para evitar multas del INE por expedientes irregulares.

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