Una llamada anónima llevó al colectivo Vicente Suástegui Muñoz a la comunidad rural de El Arenal, en Acapulco, Guerrero, donde sus integrantes recolectaron más de 100 fragmentos óseos y más de 30 piezas dentales en un perímetro de aproximadamente 400 metros cuadrados. La búsqueda no estaba programada: alguien avisó primero por mensaje y luego por teléfono sobre la existencia de restos en ese punto de la zona de Los Bienes Comunales de Cacahuatepec, a unos 38 kilómetros de la costa.
El hallazgo ocurrió el mismo día en que se conmemora el Día Internacional de las Víctimas de Desaparición Forzada. La jornada se extendió hasta las 18:00 horas y las buscadoras anunciaron que los trabajos continuarían los días siguientes en la misma zona.
Cómo el colectivo llegó a El Arenal
Samantha Colón Morales, presidenta del colectivo, confirmó que la jornada no formaba parte del calendario de actividades previsto. El grupo recibió primero un mensaje de texto y después una llamada anónima con información sobre un sitio específico dentro de la comunidad de El Arenal.
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Ante ese aviso, las integrantes del colectivo se trasladaron al lugar para verificar el reporte. El acceso al sitio se realiza por caminos de terracería y el punto queda a unos 40 minutos de la carretera federal, de acuerdo con lo que Colón Morales informó al diario El Sur de Acapulco.
“En un recorrido realizado en el poblado de El Arenal, recolectamos más de 100 fragmentos óseos, así como más de 30 piezas dentales”, declaró la presidenta del colectivo.
Para el viernes 28 de agosto, tercer día consecutivo de labores, el número total de fragmentos recolectados en la zona superaba los 200, además de unos 20 restos óseos de mayor tamaño, según informó Milenio. La acumulación de material en tan poco tiempo intensificó las sospechas sobre la naturaleza del sitio.
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Colón Morales advirtió que muchos de los restos aparecieron calcinados y con evidencia de haber sido quemados con llantas. “Encontramos un tambo de aluminio de esos de 200 litros aproximadamente, y se veían restos de que ahí fueron quemados”, explicó la buscadora a Milenio.
Junto con los fragmentos óseos, el colectivo recuperó prendas de vestir, anillos, cadenas, labiales y correas de bolsos de mujer. La presencia de objetos personales en el área amplió el alcance del hallazgo más allá de los restos humanos.
La hipótesis de una zona de exterminio en Acapulco
La forma en que aparecieron los restos llevó a Colón Morales a plantear que El Arenal podría ser un centro de exterminio. “Por lo que he observado sí podría ser una zona de exterminio, por la forma en que encontramos los restos”, señaló, según Milenio.
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El colectivo opera con un georradar en el área para detectar posibles fosas dentro del perímetro delimitado. La tecnología permite identificar anomalías en el subsuelo antes de iniciar cualquier excavación.
La presidenta del colectivo reconoció que aún no es posible determinar a cuántas personas pertenecen los restos ni el sexo de las víctimas. “No sabemos si son dos o tres cuerpos, si son hombres o son mujeres, porque al igual hemos encontrado algunas pertenencias”, declaró a Milenio.
Tampoco se puede establecer la temporalidad de los fragmentos. Muchos de ellos fueron quemados, lo que impide determinar si son “de corta data o larga data”, según explicó Colón Morales.
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Contexto: semanas de hallazgos en varios estados del país
El descubrimiento en El Arenal no es un caso aislado en el panorama nacional de agosto. El 23 de ese mes, el colectivo Buscadoras de la Frontera Nogales reportó el hallazgo de una fosa clandestina en Sonoyta, Sonora, con restos óseos y más de 50 casquillos percutidos, según Latinus.
Ese mismo fin de semana, el colectivo Buscadoras Zacatecas localizó en un rancho del municipio de Jerez los restos de cuatro personas —tres hombres y una mujer—, de acuerdo con información de Latinus. El grupo realizó el protocolo de exhumación sin la presencia de autoridades.
A principios de agosto, entre el 9 y el 10 de ese mes, tres organizaciones reportaron hallazgos simultáneos en Sonora, Tamaulipas y el Estado de México. La Colectiva Feminista Ehécatl localizó un cuerpo en Ecatepec, mientras que el colectivo Desaparecidos en Tamaulipas encontró dos fosas clandestinas en Miguel Alemán y Somos la Voz de los Desaparecidos halló restos calcinados en Nogales, según reportó Latinus.
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El informe Trazar la Ausencia, Caminar la Esperanza, que analiza hallazgos de fosas clandestinas en México entre 2006 y 2024, registró alrededor de 2 mil 844 fosas clandestinas, 8 mil 341 cuerpos y más de 52 mil restos humanos en ese periodo. La cifra ilustra la magnitud de la crisis de desapariciones en el país y el papel que los colectivos civiles desempeñan ante la limitada capacidad institucional para atender los casos.
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