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La psicología lo confirma: las personas que duermen abrazados a la almohada mantienen una necesidad inconsciente

De acuerdo con especialistas este acto puede interpretarse como una respuesta inconsciente que imita el abrazo de otra persona y que aporta tranquilidad en momentos de soledad, estrés o ansiedad.

Una mujer duerme de lado en su cama mientras sostiene una almohada en un dormitorio iluminado por una lámpara de noche. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Sin duda para muchos dormir abrazando la almohada o algún otro objeto como un peluche puede ser algo esencial para conciliar el sueño. Sobre este hábito diversos especialistas señalan que puede tener diferentes significados.

Y es que desde una perspectiva psicológica, dormir abrazado a una almohada puede expresar una búsqueda de seguridad, consuelo y conexión emocional.

De acuerdo con especialistas este acto puede interpretarse como una respuesta inconsciente que imita el abrazo de otra persona y que aporta tranquilidad en momentos de soledad, estrés o ansiedad.

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En este sentido, abrazar una almohada tampoco se presenta como una conducta buena o mala por sí misma sino que puede ser el reflejo de necesidades emocionales y físicas individuales.

Quienes duermen de esta forma suelen ser descritos como personas cariñosas, leales y con alto valor por sus relaciones interpersonales. El gesto también reflejaría una inclinación hacia el apego emocional y un deseo de sentirse protegidas o de proteger a otros.

Por ejemplo, de acuerdo con un estudio de la revista científica Journal of Sleep Medicine and Disorders la presión suave y distribuida sobre el cuerpo tiene un impacto positivo del sistema nervioso simpático (encargado de la respuesta de “lucha o huida”) por lo que ayuda a lograr sensación de confort y relajación.

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Es por esta razón que otro de los efectos atribuidos a este hábito es la liberación de tensión pues el acto físico de abrazar ofrece una vía de autoconsuelo frente al estrés o la ansiedad, relaja el cuerpo y facilita un sueño más reparador.

Cabe mencionar que el tipo de almohada elegida para dormir abrazado también puede tener lectura psicológica. Una más suave podría relacionarse con necesidad de mayor ternura y cuidado, mientras una más firme podría simbolizar búsqueda de estabilidad y apoyo.

Una persona descansa de lado en una cama cubierta con sábanas claras mientras abraza una almohada. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El hábito se relaciona con apego emocional y necesidad de intimidad afectiva

En pocas palabras, desde una per psicología, abrazar la almohada puede estar relacionado con varias necesidades emocionales y hábitos de autocuidado. No existe una única explicación, pero los especialistas en salud mental señalan algunos motivos frecuentes:

  • Búsqueda de seguridad y refugio: Abrazar la almohada genera una sensación de protección similar a la que experimentamos al ser abrazados. Este gesto puede calmar el sistema nervioso y ayudar a conciliar el sueño, especialmente en personas que buscan un “espacio seguro” al dormir.
  • Reducción de la ansiedad y el estrés: El contacto físico con la almohada funciona como una barrera emocional subconsciente. Este acto puede disminuir pensamientos repetitivos y preocupaciones, facilitando la relajación antes de dormir.
  • Necesidad de compañía: Para algunas personas, abrazar la almohada es una forma de suplir la falta de contacto físico o la ausencia de alguien cercano. Puede ser reconfortante en momentos de soledad.
  • Ritual de descanso: Igual que leer un libro o tomar una infusión, abrazar la almohada se integra como un ritual previo al sueño que le indica al cerebro que es momento de relajarse y descansar.
  • Autocuidado y autoconocimiento: Desde la psicología conductual, este comportamiento puede asociarse con un apego seguro, ya que refleja la capacidad de atender las propias necesidades emocionales antes de que se tornen urgentes.
Un hombre joven duerme plácidamente sobre una almohada blanca en una habitación tranquila, destacando la relevancia del descanso nocturno para el bienestar físico y mental. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Es importante resaltar que estos hábitos no constituyen un diagnóstico ni definen la personalidad, pero son comunes en personas que valoran la estabilidad emocional y buscan estrategias para regular el estrés cotidiano.

Cabe mencionar que abrazar una almohada al dormir también puede tener beneficios físicos ya que dormir de lado con ese soporte extra puede favorecer la alineación de la columna vertebral y dar mayor comodidad durante la noche.

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