Los suplementos de proteína se han convertido en un producto habitual entre deportistas, personas que buscan aumentar masa muscular e incluso adultos que desean complementar su alimentación. Sin embargo, su popularidad también ha dado paso a una pregunta recurrente: ¿tomar proteína en polvo puede dañar los riñones?
La respuesta no es absoluta. En una persona sana y con función renal normal, consumir un suplemento proteico dentro de sus necesidades nutricionales no implica necesariamente un daño en los riñones.
El problema aparece cuando se ingieren cantidades excesivas, se combina el producto con una dieta que ya aporta suficiente proteína o existe una enfermedad renal que todavía no ha sido diagnosticada.
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Los riñones cumplen la función de filtrar los desechos que se producen cuando el organismo utiliza las proteínas. Por esta razón, una ingesta elevada incrementa el trabajo de filtración.
Esto no significa que los suplementos sean tóxicos por sí mismos, sino que la cantidad total consumida y el estado de salud de cada persona son factores determinantes.
¿Cuándo puede ser riesgoso consumir demasiada proteína?
El Instituto Nacional de Diabetes y Enfermedades Digestivas y Renales de Estados Unidos explicó que algunas personas con enfermedad renal crónica necesitan moderar el consumo de proteína para evitar que los productos de desecho se acumulen en la sangre. Sin embargo, una restricción excesiva también puede causar desnutrición, por lo que la cantidad debe ser definida por un médico o especialista en nutrición renal.
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Quienes padecen diabetes, hipertensión, enfermedad renal crónica, antecedentes de cálculos, un solo riñón o alteraciones en los análisis de función renal deben consultar a un profesional antes de comenzar a tomar proteína en polvo. También deben tener precaución quienes utilizan varios suplementos deportivos al mismo tiempo.
Las necesidades cambian incluso entre pacientes renales. Las personas con enfermedad renal que todavía no reciben diálisis pueden requerir una reducción de proteínas, mientras que quienes están en diálisis generalmente necesitan consumir una cantidad mayor para compensar las pérdidas relacionadas con el tratamiento.
Mito: toda proteína animal produce ácido úrico y destruye los riñones
Esta afirmación es engañosa. El ácido úrico se forma principalmente cuando el cuerpo descompone purinas, sustancias presentes en determinados alimentos y también producidas naturalmente por el organismo. No toda proteína animal tiene la misma cantidad de purinas ni su consumo ocasiona automáticamente enfermedad renal o gota.
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Tampoco es correcto asegurar que las proteínas vegetales no producen residuos. El metabolismo de cualquier proteína genera compuestos nitrogenados que deben procesarse y eliminarse. No obstante, las fuentes vegetales pueden ofrecer ventajas porque generalmente aportan fibra y producen una menor carga ácida que algunas fuentes animales.
La soya, por ejemplo, contiene todos los aminoácidos esenciales. Otros alimentos vegetales pueden combinarse a lo largo del día —como leguminosas y cereales— para cubrir las necesidades del organismo. Por ello, no es indispensable eliminar por completo las proteínas animales para mantener una alimentación saludable.
¿Cuánta proteína necesita una persona?
La cantidad depende del peso, edad, actividad física, estado de salud y objetivos individuales. La Organización Mundial de la Salud señala que entre 10% y 15% de la energía diaria proveniente de proteínas suele ser suficiente para adultos, lo que representa aproximadamente entre 50 y 75 gramos en una dieta de 2 mil calorías.
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Antes de agregar un batido, debe calcularse la proteína que ya aportan carnes, pescado, huevo, lácteos, frijoles, lentejas, garbanzos, tofu, nueces y cereales. Un suplemento sirve para completar necesidades, no necesariamente para sustituir alimentos ni para consumir proteína sin límite.
Cómo elegir un suplemento de proteína
Además de revisar la cantidad por porción, conviene verificar sus azúcares, sodio, fósforo, estimulantes y otros ingredientes añadidos. Algunos productos deportivos incluyen mezclas de aminoácidos, creatina, cafeína, vitaminas o extractos que pueden no ser adecuados para todas las personas.
También es importante adquirir productos con etiquetado claro y controles de calidad verificables. La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos advierte que los suplementos no son aprobados ni analizados de manera individual antes de salir al mercado, por lo que su composición y pureza pueden variar.
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