La primera cena de nominados en La Casa de los Famosos México 2026 le dio a Aldo Rendón y Mariana Ochoa el espacio que ninguno de los dos buscó antes de entrar: sentarse frente a frente y decirse, sin cámaras de alfombra roja ni reporteros de por medio, lo que realmente piensan el uno del otro.
Los seis nominados de la semana —Yanet García, Memo Schutz, Luis Chaparro, Mariana Ochoa, Aldo Rendón y Arantza Ruiz— compartieron mesa en la velada que el reality reserva para quienes están en riesgo de eliminación. La dinámica es abrirse. Y Rendón cumplió.
Ochoa temía que Rendón fuera “el Adrián Marcelo de la temporada”
Fue la cantante quien tomó la palabra primero. Sin rodeos, reconoció que entró al reality cargando un miedo específico y con nombre y apellido.
“Entré con mucho miedo a la casa porque dije: ‘Este va a ser el Adrián Marcelo de la otra temporada y me va a hacer la vida de cuadritos’”, confesó Ochoa. Lo que encontró fue otra cosa: “Tú me has hecho reír desde el día uno. Eres divertido, eres alegre, todo se te resbala, eres atento, ayudas”.
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La integrante de OV7 también reparó en detalles cotidianos que, dentro de una casa donde la convivencia se vuelve microscopio, pesan más de lo que parecen. “Me sorprendiste haciendo la bicicleta. Está ahí arriba, no diez minutos, sino hasta media hora. O sea, le estás echando un montón de ganas. Pero además como persona eres una persona grande”, dijo.
El roce previo entre Aldo y la cantante
El antecedente entre ambos venía de lejos. En una emisión del podcast Pipiris Nights, conducido por Apio Quijano, Rendón había recordado una sesión de fotos con OV7 que terminó antes de tiempo: el estilista abandonó el set porque el grupo se resistía a la propuesta de vestuario, que no era uniforme por diseño. Sobre Ochoa fue directo en aquel momento: “La Mariana no la soporto, insoportable”.
Cuando la prensa le preguntó a la cantante, ella respondió con desconcierto genuino. “No lo conozco, no tengo el gusto de conocerlo, no sabía de estas declaraciones”, dijo entonces. La sola confirmación de que ambos estarían en la misma casa encendió la especulación entre los seguidores del programa.
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Ya dentro del reality, los dos hablaron en cuestión de minutos y cerraron el episodio. “Aquí no traemos nada del pasado”, zanjó Rendón en esa primera conversación.
En la cena de nominados, Rendón fue más lejos. Reconoció que él mismo le dio vuelo al conflicto cuando pudo haberlo ignorado, y le habló a Ochoa de lo que observa en ella dentro de la casa.
“Cualquier roce que tuvimos atrás fue una p*nd*j*d*, porque ni siquiera existió ni te acordabas. Es una anécdota que yo conté que sacaron de contexto para hacer todo un trip. Y yo le di más su vuelo porque dije: ‘Güey, pues quieren show, que se haga show’”, admitió el estilista.
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Luego viró hacia algo más personal. Aldo Rendón, hijo de una madre divorciada que sacó adelante a su familia sola, vio en Ochoa un espejo de esa figura.
“Yo vengo, soy hijo de una mamá divorciada, que toda la vida fuimos su prioridad y nos sacó adelante, y eso yo te lo aplaudo y siempre vas a tener todo mi respeto”, le dijo. “De repente si alguien estornuda, dices: ‘Yo traigo Kleenex’. Y yo puedo traer Kleenex en la bolsa y no digo nada, me da hueva. Y digo: ‘Güey, que me deje eso, ser linda’”.
“La nobleza, cuando viene acompañada de la amistad, es grande”
El cierre de Rendón tomó un giro hacia lo filosófico, con una mención a Yanet, figura que el estilista evocó como lección de vida sobre la amistad y la pérdida.
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“La amistad es algo que va más allá de todo lo demás. La amistad es un regalo que la vida nos da. Y güey, la nobleza, cuando viene acompañada de la amistad, es grande”, dijo Rendón ante los otros nominados.
La eliminación que definirá quién abandona la casa se realiza este domingo.