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Granjas industriales de pollos aceleran la propagación de bacteria Campylobacter en humanos, en México hay casos desde 2024

De acuerdo con la Universidad de Oxford, el 80% de las infecciones humanas por esta bacteria están asociadas con el consumo de la carne de aves, pues muchas han demostrado resistencia a los antibióticos

Cada año, alrededor de 550 millones de personas —incluidos 220 millones de niños menores de cinco años— sufren diarrea transmitida por alimentos, siendo Campylobacter la principal causante. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La expansión de las granjas industriales de pollos en el mundo ha creado las condiciones ideales para que la bacteria Campylobacter jejuni, considerada la principal causa bacteriana de enfermedades transmitidas por alimentos, se propague con mayor rapidez y evolucione, de acuerdo con un estudio del Instituto Ineos Oxford de Investigación Antimicrobiana de la Universidad de Oxford.

La investigación, publicada esta semana en la revista científica Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), relaciona directamente el crecimiento de la producción intensiva de pollos con la expansión global de esta bacteria zoonótica, capaz de transmitirse de animales a humanos y provocar diarrea, fiebre, vómitos y, en algunos casos, complicaciones neurológicas graves.

En México, donde cada año se crían y sacrifican más de 2 mil millones de pollos, organizaciones como Igualdad Animal consideran que los resultados del estudio deberían impulsar un debate sobre los riesgos sanitarios asociados con los sistemas intensivos de producción avícola y la necesidad de fortalecer la vigilancia epidemiológica de este patógeno.

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Varios pollos de engorde con plumaje blanco se agrupan en un suelo de tierra cubierto de plumas sueltas. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Granjas industriales favorecen la expansión de Campylobacter: Oxford

El nuevo trabajo científico analizó cerca de 2,800 genomas bacterianos obtenidos de pollos y aves silvestres de 30 países entre 1979 y 2024, con el objetivo de reconstruir la evolución de Campylobacter jejuni y entender cómo ha cambiado su capacidad de propagación conforme aumentó la producción mundial de pollo.

De acuerdo con el profesor Sam Sheppard, autor principal de la investigación, el crecimiento acelerado de la población mundial de pollos modificó profundamente la dinámica de transmisión del microorganismo.

“A medida que las poblaciones de pollos han crecido, las bacterias que antes se limitaban principalmente a las aves silvestres han tenido muchas más oportunidades de entrar en las granjas avícolas, propagarse y establecerse”, explicó el investigador de la Universidad de Oxford.

A partir del análisis genómico y del desarrollo de un modelo epidemiológico, el equipo también determinó que el auge de la industria avícola coincide con la aparición y expansión mundial de Campylobacter jejuni adaptado específicamente al pollo, una situación que podría aumentar el riesgo de transmisión hacia los seres humanos.

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Los investigadores concluyeron que la enorme expansión de la avicultura industrial creó un entorno ideal para que la bacteria se dispersara entre millones de aves criadas en condiciones de alta densidad, facilitando además el intercambio de material genético y la aparición de nuevas variantes adaptadas a sobrevivir en estos sistemas de producción.

Uno de los hallazgos más relevantes del estudio es que la cría industrial de pollos incrementó en más de 100 veces la propagación de Campylobacter, permitiendo que cepas que originalmente circulaban en aves silvestres se mezclaran ampliamente con las presentes en las poblaciones comerciales.

La avicultura industrial ha multiplicado la difusión de la bacteria Campylobacter, principal causa de gastroenteritis, en un proceso que transforma el espacio ecológico y eleva riesgos para la salud. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El pollo concentra la mayoría de las infecciones humanas por Campylobacter

Los resultados complementan investigaciones previas del propio Instituto Ineos Oxford de Investigación Antimicrobiana y del Departamento de Biología de la Universidad de Oxford, las cuales estiman que ocho de cada diez infecciones humanas por Campylobacter están relacionadas con el consumo o la manipulación de carne de aves.

Los investigadores también advierten que muchas de estas bacterias presentan resistencia a diversos antibióticos, una situación que representa un desafío adicional para la salud pública debido a que puede dificultar el tratamiento de los pacientes con cuadros más severos.

Según cifras citadas en el estudio, alrededor de 550 millones de personas padecen cada año enfermedades diarreicas transmitidas por alimentos en todo el mundo, entre ellas 220 millones de niños menores de cinco años. Dentro de este grupo, Campylobacter es considerada la principal causa bacteriana de estas infecciones.

Una granja industrial alberga miles de pollos blancos en galpones metálicos, con maquinaria visible y una atmósfera de producción masiva bajo luz artificial fría. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los autores sostienen que la rápida expansión de la producción intensiva de pollos ha permitido que el microorganismo encuentre un reservorio ideal para multiplicarse y diversificarse, incrementando las probabilidades de llegar a la cadena alimentaria.

Desafíos para el bienestar animal

El estudio también analiza el impacto de la industrialización de la avicultura sobre los animales.

De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), actualmente existen cerca de 31 mil millones de pollos destinados a la producción de carne en el mundo. Desde 1960, la población mundial de estas aves se ha multiplicado por siete y hoy representa aproximadamente el 70% de toda la biomasa avícola del planeta.

En México, datos del Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera (SIAP), citados por Igualdad Animal, indican que cada año se crían y sacrifican más de 2 mil millones de pollos.

La organización señala que, para alcanzar estos niveles de producción, predominan sistemas intensivos donde miles de aves permanecen confinadas en espacios reducidos y han sido seleccionadas genéticamente para crecer de forma acelerada. En promedio, los pollos destinados al consumo son sacrificados a los 42 días de nacidos, un ritmo de crecimiento que puede provocar problemas cardiovasculares, trastornos óseos y dificultades para sostener su propio peso.

Tres gallinas de plumaje marrón y crestas rojas se muestran dentro de una estructura metálica con comederos, retratadas en una ilustración estilo acuarela - crédito (Imagen Ilustrativa Infobae)

Asimismo, el informe “Mortalidad en la industria avícola en México” estima que más de 100 millones de pollos mueren cada año antes de llegar al rastro debido a las condiciones de producción.

¿Qué se sabe de la bacteria Campylobacter en México?

Aunque México no cuenta con un sistema de vigilancia epidemiológica que publique de forma periódica los casos nacionales de campilobacteriosis, la bacteria ha cobrado relevancia en los últimos años por su posible relación con otras enfermedades.

Durante 2024, autoridades sanitarias de Tlaxcala investigaron un incremento inusual de casos de síndrome de Guillain-Barré, un trastorno neurológico que puede desarrollarse después de ciertas infecciones gastrointestinales.

Como parte de las investigaciones, se confirmó la presencia de Campylobacter jejuni en una proporción de los pacientes analizados, fortaleciendo la evidencia de la asociación entre esta bacteria y el desarrollo posterior del síndrome.

Este seminario aborda el diagnóstico por laboratorio de Campylobacter spp., presentado por el Instituto de Diagnóstico y Referencia Epidemiológicos. El contenido incluye antecedentes epidemiológicos en México, como un estudio de 1984, el brote binacional de síndrome de Guillain-Barré en Sonora y Arizona en 2011 por agua contaminada, un incidente de intoxicación masiva en 2022, y un brote de parálisis flácida aguda en Tlaxcala en 2023 con defunciones. Se describe a Campylobacter como causa principal de enfermedad diarreica global.

En 2025 no se reportó un brote nacional de campilobacteriosis; sin embargo, organismos internacionales como la Organización Mundial de la Salud (OMS) continuaron identificando a Campylobacter como una de las cuatro principales causas de enfermedades diarreicas transmitidas por alimentos y la bacteria más frecuente detrás de este tipo de infecciones a nivel mundial.

Especialistas señalan que el principal mecanismo de contagio continúa siendo el consumo de carne de pollo cruda o insuficientemente cocida, así como la contaminación cruzada durante la preparación de alimentos. Por ello, recomiendan cocinar completamente las aves, evitar el contacto entre alimentos crudos y cocidos, lavarse las manos después de manipular carne y consumir únicamente agua y leche seguras.

Los autores del estudio de la Universidad de Oxford consideran que comprender cómo evolucionan bacterias como Campylobacter dentro de los sistemas de producción animal será clave para diseñar estrategias que reduzcan el riesgo de nuevas infecciones y ayuden a contener el avance de la resistencia a los antimicrobianos.