Turismo, economía y consumo: lo que el Mundial 2026 le quedó a deber a México

La fiesta mundialista no superó las expectativas en materia económica para los distintos sectores de las sedes anfitrionas

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Impacto económico del Mundial 2026 en México no superó las expectativas. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Con el Mundial 2026 se preveía una derrama económica histórica para México, al ser una de las tres sedes del torneo, el país esperaba un impulso en turismo, empleo, infraestructura y consumo. Un estudio realizado por Deloitte destaca que sí hubo beneficios, sin embargo, los resultados estuvieron lejos de las expectativas iniciales.

El estudio "¿Qué sucede después del Mundial? El impacto económico en los negocios" concluye que el principal aprendizaje es que ser sede de un megaevento ya no garantiza un retorno económico automático, sino la estimulación para “activar consumo antes, durante y después”.

Derrama económica por Mundial 2026 no superó las expectativas

En materia económica, Deloitte estima que el impacto generado durante 2026 fue de 2 mil 543 millones de dólares, cifra 7% inferior a la proyectada antes del torneo. Aunque el consumo siguió siendo el principal motor, con mil 748 millones de dólares, el crecimiento económico asociado al Mundial representó apenas 0.12% del PIB nacional, por debajo del 0.14% previsto inicialmente.

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Lo anterior, va de la mano con las cifras de generación de empleo, donde también el indicador se quedó corto, ya que se estimaba la creación de 101,255 puestos temporales, una reducción de 10% respecto a las primeras estimaciones.

Turismo, economía y consumo: lo que el Mundial 2026 le quedó a deber a México. (CulturaCiudadMx)

Las cifras no se limitan a las ciudades sedes -Ciudad de México, Monterrey, Guadalajara-, ya que los estados no contemplados por la FIFA, aportaron 640 millones de dólares, generando 27 mil 298 empleos, datos que también estuvieron por debajo de la estimación inicial.

Turistas realizaron estancias cortas y estratégicas en México

México recibió un estimado de 494 mil turistas exclusivamente motivados por el Mundial, muy por debajo de los 836 mil visitantes proyectados antes del evento. La diferencia fue particularmente evidente en el turismo internacional, mientras que las estancias fueron más cortas y concentradas en días específicos de competencia.

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Paradójicamente, una menor afluencia no impidió un fuerte incremento en los precios, en Ciudad de México, por ejemplo, la ocupación hotelera durante junio fue incluso inferior a la registrada un año antes, aunque la tarifa promedio aumentó 47%. La estancia promedio habría sido de 2.5 noches, dejando ver que la visita en el país no se prolongó, según los datos del estudio.

En Guadalajara, Jalisco, hubo un comportamiento similar, menor ocupación promedio, pero tarifas cercanas al doble durante los partidos de mayor demanda. Solo Monterrey, Nuevo León, se pudo ver que la ocupación hotelera fue cuatro puntos porcentuales (64.2%) por encima de 2025.

El video muestra a aficionados de la selección mexicana de fútbol animando en un estadio y celebrando en un evento nocturno al aire libre. Un jugador se dirige a la cámara con el mensaje 'gracias por ser nuestra fuerza'. Posteriormente, una multitud de seguidores se congrega en una calle, algunos con banderas de México, durante un desfile. Este metraje cubre la interacción entre jugadores y afición tras la participación del equipo en el Mundial 2026.

Los resultados anteriores evidencian que el beneficio económico para el sector hotelero provino más de cobrar tarifas más altas que de recibir un mayor volumen de visitantes.

Retail, el único rubro de consumo que supero la proyección

Otro de los temas analizados por Deloitte se centró en el transporte aéreo, Guadalajara registró el mayor crecimiento en pasajeros internacionales (11.5%), mientras que Ciudad de México apenas logró compensar parcialmente la caída en pasajeros nacionales, reflejando que el Mundial no impulsó de manera uniforme la movilidad aérea del país.

Si el turismo quedó corto, el consumo interno terminó sosteniendo buena parte del impacto económico. El estudio señala que millones de mexicanos siguieron el torneo desde bares, restaurantes, tiendas, redes sociales y plataformas digitales.

Los partidos de la Selección Mexicana concentraron los mayores picos de gasto, especialmente el encuentro inaugural, confirmando que las oportunidades comerciales estuvieron ligadas a “momentos muy específicos” y no a un consumo sostenido durante todo el torneo. Tras la derrota del Tri, el consumo fue considerablemente menor.

La diferencia entre sectores dejó ver que la gastronomía encabezó el impacto económico con 584 millones de dólares, esta cifra resultó 20% menor a la estimación previa.

Retail, el único rubro de consumo que supero la proyección. Crédito: Luke Hales/Getty Images

El alojamiento presentó la mayor caída respecto a lo esperado, con una reducción de 47%, mientras que transporte y entretenimiento también quedaron por debajo de las proyecciones. El único sector que superó las expectativas fue el retail (más del 10% de la estimación previa), impulsado por la venta de bebidas, botanas y mercancía relacionada con el Mundial.

Tres países contemplados para el Mundial 2026, lo que marcó las cifras

El formato compartido entre México, Estados Unidos y Canadá obligó a competir por turistas y gasto; los sistemas de precios dinámicos elevaron considerablemente el costo de boletos y hospedaje; además, la capacidad de los estadios fue menor a la prevista y el desempeño deportivo de la Selección Mexicana modificó los patrones de asistencia y consumo. Todo ello alteró las proyecciones originales y limitó la capacidad del país para capturar el potencial económico esperado.

Donald Trump, presidente de Estados Unidos, Claudia Sheinbaum, mandataria de México, y Mark Carney, primer ministro de Canadá; las tres sedes mundialitas. (Frank Gunn/The Canadian Press vía AP)

Deloitte enmarca una que tras las cifras del Mundial 2026 queda una lección en materia económica: los grandes eventos deportivos ya no generan beneficios únicamente por atraer visitantes. El verdadero valor depende de la capacidad para activar consumo, aprovechar plataformas digitales, responder rápidamente a cambios en la demanda y convertir datos en decisiones comerciales.