La organización civil Causa en Común documentó el asesinato de 171 agentes de seguridad en México durante el primer semestre de 2026, según un reporte publicado el 16 de julio por Zeta. El crimen organizado ejecutó a policías municipales, estatales, federales y militares a lo largo del territorio nacional en un patrón de violencia que afecta a todos los niveles de gobierno.
De las 171 víctimas, 72 pertenecían a corporaciones municipales, 51 a cuerpos estatales, 36 a la Guardia Nacional, nueve al Ejército Mexicano y tres a instancias federales. La cifra equivale a un promedio de más de 28 elementos caídos por mes.
Jalisco encabeza el conteo de policías asesinados en 2026
Jalisco registró 34 agentes asesinados, el 19.88% del total nacional, y desplazó a Guanajuato como la entidad más letal para los cuerpos de seguridad. La captura y el abatimiento de Nemesio Oseguera Cervantes, el Mencho, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), derivó en la muerte de casi 30 elementos de la Guardia Nacional como represalia del grupo criminal.
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Sinaloa y Michoacán registraron 20 policías fallecidos cada una, y sumaron en conjunto el 23.38% de la incidencia nacional. El conflicto entre los grupos conocidos como Chapitos y Mayos explica la violencia en Sinaloa, mientras que en Michoacán el factor determinante fue el efecto del deceso de Oseguera.
El Estado de México documentó 14 homicidios de policías, el 8.18% del total, seguido por Morelos con 13 casos y Guanajuato con 11. Este último estado redujo sus índices delictivos generales, pero no escapó al patrón de agresiones contra uniformados.
Guerrero, Baja California, Tabasco y Tamaulipas registraron entre cinco y siete asesinatos cada uno. La Ciudad de México, San Luis Potosí y Sonora contabilizaron cuatro casos respectivamente, en tanto que Colima, Puebla, Veracruz y Zacatecas reportaron tres cada una.
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Baja California Sur, Hidalgo, Nuevo León, Querétaro y Quintana Roo sumaron un deceso cada uno. En el extremo opuesto, Aguascalientes, Campeche, Chiapas, Coahuila, Nayarit y Yucatán no registraron asesinatos de policías en el primer semestre.
Baja California: ejecuciones en días de descanso y frente a familiares
Baja California acumuló cinco casos entre abril y julio de 2026, con un patrón de ejecuciones planeadas vinculadas a la disputa territorial entre el CJNG y el Cártel de Sinaloa en plazas como Tijuana, Tecate y el Valle de Mexicali, de acuerdo con Zeta.
El 12 de abril, Silvano Méndez Aguilar, agente de la Fuerza Estatal de Seguridad Ciudadana (FESC) adscrito al Escuadrón Violeta, fue asesinado a tiros en la colonia Guaycura de Tijuana, pasadas las 11:00 horas. El oficial de 38 años se encontraba en un establecimiento comercial cuando dos hombres armados llegaron a pie y abrieron fuego.
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El ataque dejó herida a María del Rosario, una mujer de 52 años que estaba en el lugar. Los agresores huyeron a través de un mercado sobre ruedas y los peritos recolectaron 180 casquillos percutidos en la escena.
El 19 de junio, Cristhian Alfredo Sandoval Aguilar, jefe de la Unidad de Robos de la Fiscalía General del Estado (FGE) comisionado en Tecate, fue ejecutado frente a su domicilio en la colonia Escorial a las 7:50 de la mañana. Sujetos armados en un sedán blanco le dispararon cuando se preparaba para salir de viaje por su cumpleaños.
Junto al cuerpo de Sandoval Aguilar, los agresores dejaron un mensaje: “ESTO LE VA PASAR A TODO EL GOBIERNO QUE APOYE A LOS CACASFRITAS, ATTE LOS DE LA CASA” [sic], presuntamente firmado por integrantes del CJNG. El crimen ocurrió un día después de que otro cuerpo apareciera con una amenaza similar en la colonia La Bondad.
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Los asesinatos de Rubén López Orduño y Karina Corral en Mexicali y Tecate
El 26 de junio, Rubén López Orduño, agente de nuevo ingreso del área de inteligencia de la FESC, fue acribillado junto a su pareja sentimental, Analleli Anaya Ávalos, afuera de su vivienda en la colonia Zaragoza de Mexicali. Los atacantes emplearon rifles de asalto de presunto calibre .223 y huyeron en dos vehículos que abandonaron posteriormente.
Un día después, el 27 de junio, Manuel Enrique Guerrero Sánchez, también elemento de la FESC, fue asesinado frente a una taquería en el Ejido Benito Juárez, en el Valle de Mexicali, cuando se encontraba fuera de servicio. Ambos crímenes ocurrieron en menos de 24 horas.
Las investigaciones derivaron en un cateo el 4 de julio en el fraccionamiento Valle Dorado, donde las autoridades localizaron un arsenal y equipo táctico vinculados a los ataques. Las autoridades atribuyen las ejecuciones a una represalia de células delictivas del grupo conocido como Los Rusos tras operativos de inteligencia en los que fue abatido un integrante apodado el Compa Wicho.
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El 6 de julio falleció Karina Corral, agente de la Fiscalía General de la República (FGR) de 29 años, a causa de las heridas sufridas en marzo en el poblado de El Testerazo, en Tecate. Corral dormía en casa de un familiar cuando sujetos armados irrumpieron en el domicilio durante un intento de robo de vehículos.
Tres personas fueron detenidas en relación con ese ataque: Esmeralda “N”, Venancio “N” y Francisco “N”, a quienes les fueron asegurados fentanilo, metanfetamina y armas. Tras tres meses de intervenciones quirúrgicas, la agente no superó las lesiones.
Zeta señala que los multihomicidios de policías disminuyeron en 2026 respecto a años anteriores, aunque el abatimiento de el Mencho marcó un punto de quiebre con la muerte de casi 30 elementos de la Guardia Nacional en Jalisco. El patrón general revela que el asesinato de policías opera como una táctica del crimen organizado para generar vacíos de autoridad en territorios estratégicos.
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Los seis estados sin ningún caso registrado en el primer semestre contrastan con la concentración de violencia en Jalisco, Sinaloa y Michoacán, entidades donde la presencia de grupos criminales de alto poder de fuego determina directamente la mortalidad de los cuerpos de seguridad.