“La juventud tiene esa hermosa posibilidad de hacer lo que los viejos no supimos hacer “: Roberto Servitje, dueño de Grupo Bimbo

El empresario sostuvo que la conducción de equipos debe orientarse a la transformación de las personas y de la sociedad

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Roberto Servitje murió a los 97 años en la Ciudad de México tras una trayectoria como cofundador de Grupo Bimbo. Crédito: Cuartoscuro

La figura de Roberto Servitje reaviva la visión de liderazgo del cofundador de la panificadora Bimbo, quien sostenía que dirigir no era ejercer poder, sino asumir un compromiso con la transformación positiva de las personas y de la sociedad.

A los 97 años, el empresario murió en la Ciudad de México el 17 de julio de 2025, después de una trayectoria que lo colocó como cofundador y también como el primer empleado de Grupo Bimbo. Según Forbes México, su pensamiento quedó condensado en el libro Bimbo: Estrategias de éxito empresarial, donde definió al líder como una figura capaz de soñar, arriesgar, innovar y crear las condiciones que necesita para cumplir sus propósitos.

El eje de esa idea era humanista. El medio señaló que Servitje vinculaba el liderazgo con la dignidad de las personas y con el valor del trabajo como una ruta de desarrollo y realización.

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Servitje definía al líder por su capacidad de orientar, comunicar y actuar con valores

Servitje vinculaba el liderazgo humanista con la dignidad de las personas y con el valor del trabajo como ruta de desarrollo y realización. Credito: cuartoscuro

En la selección de frases recuperada por Forbes México, Servitje afirmó: Líder es aquel que sueña, arriesga, innova. Es aquel que busca las situaciones: cuando no son suficientes para sus propósitos, las modifica; y cuando no existen, las crea.

También planteó que la tarea de conducir a otros pasa por el convencimiento y la claridad de objetivos. En sus palabras: “El líder orienta, comunica, convence, entusiasma. Ayuda a otros a identificar y a desear nuevos objetivos”.

Para Servitje, el liderazgo no era un rasgo reservado a una minoría ni una condición fija. Escribió: “El liderazgo es algo que se puede adquirir y que muchas veces surge por razones históricas o por presiones del momento”.

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Su formulación ética ocupaba un lugar central. Sostuvo: “El líder debe amar a sus semejantes, y añadió que esa característica exigía mayor precisión en su aplicación concreta.

El cofundador de Grupo Bimbo subrayaba que el líder debe ser íntegro, con valores morales, y actuar con tenacidad, responsabilidad y trabajo efectivo. (Jesús Aviles)

En esa misma línea, definió la integridad como una exigencia básica del mando. “El líder debe ser íntegro. Esto implica una sólida base de valores morales”, escribió.

La constancia aparecía como otro rasgo inseparable del desempeño. Servitje señaló: “Debe ser tenaz, y su tenacidad debe ir acompañada de vitalidad, responsabilidad y trabajo efectivo”.

Su lista de condiciones incluía una aspiración permanente al logro y a la reflexión. Según esa recopilación, el empresario consideraba que un líder “debe tener deseos de logro, anhelos de realización, sueños y esperanzas, reflexión, pensamiento fundamental”.

Su trayectoria en Bimbo se extendió de supervisor de ventas a presidente del grupo

La trayectoria de Servitje en Grupo Bimbo fue de supervisor de ventas a presidente del Consejo de Administración. (Especial Infobae: Jesús Aviles)

De acuerdo con la reseña institucional de Grupo Bimbo, Servitje nació en 1928 en la Ciudad de México. Estudió humanidades en un colegio de Montreal, en Canadá, y egresó como contador de la Escuela Bancaria y Comercial en México.

Entró a la empresa a los 17 años como supervisor de ventas, cuando Bimbo apenas había sido fundada. Después creó y encabezó el Departamento de Vehículos.

En 1954 recibió la encomienda de abrir Bimbo Occidente, en Guadalajara, y asumir su gerencia general. Desde ese cargo impulsó la apertura del mercado en esa ciudad, en León y en San Luis Potosí, además de la instalación de la fábrica en 1956 y el desarrollo comercial de esa región.

Posteriormente, en 1969 viajó a Boston para cursar Program Managment Development en la Universidad de Harvard. A su regreso fue subdirector de la organización durante nueve años, y al cierre de ese periodo, en 1978, la empresa ya tenía 13 fábricas.

Su ascenso continuó en 1979, cuando fue nombrado director general de Grupo Bimbo. En 1990 asumió la presidencia ejecutiva, etapa en la que la compañía expandió su operación con la creación de 24 empresas operadoras, hasta alcanzar un total de 50.

La reseña corporativa indica que en 1994 fue nombrado presidente del Consejo de Administración y presidente del Grupo, cargo que ocupó hasta 2013. En paralelo a esa carrera, también dejó una idea recurrente sobre el relevo generacional: “La juventud tiene esa hermosa posibilidad de hacer lo que los viejos no supimos hacer”.