El Niño se fortalece en el Pacífico y sus primeros efectos sobre México comenzarían a sentirse en las próximas semanas con una canícula más seca en buena parte del centro y sur del país, seguida por un posible repunte de lluvias y ciclones hacia el final del verano y durante el otoño, según señala información del Centro de Predicciones Climáticas.
La actualización mensual del 9 de julio de 2026 de dicho centro señala que el fenómeno mantiene una intensificación con anomalías térmicas y 100% de probabilidad de que El Niño continúe hasta inicios de 2027.
De acuerdo con la publicación, el calentamiento del mar en el Pacífico centro-oriental modifica la circulación atmosférica, cambia la dirección de los vientos y altera el comportamiento de lluvias y temperaturas en el país. El pronóstico indica que el fenómeno alcanzaría su mayor intensidad durante el invierno.
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En ese escenario, México dejaría atrás los meses dominados por La Niña y por una fase neutra, condiciones que habían regulado temperaturas y lluvias. Ahora, la reserva de agua cálida debajo de la superficie oceánica vuelve a incrementarse y anticipa un fortalecimiento gradual entre el verano y el otoño-invierno.
El repunte de ciclones y frentes fríos se concentraría hacia otoño e invierno
El otoño meteorológico comienza el 1 de septiembre y termina el 30 de noviembre, mientras que el invierno va del 1 de diciembre al 28 o 29 de febrero. Para ese periodo, los modelos consultados por el medio coinciden en escenarios similares sobre lluvias, temperaturas, ciclones y frentes fríos en México.
Septiembre podría iniciar con un patrón contrastante: más lluvias en el norte y ambiente más seco en la mitad centro-sur. Conforme avance el mes, las precipitaciones aumentarían en occidente, centro y oriente, mientras el sur-sureste, del Pacífico al Caribe, permanecería con menos humedad.
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Ese cambio estaría ligado a un posible repunte rápido de ciclones tropicales en estados del Pacífico. Su humedad podría extenderse al resto del país, mientras la Corriente en Chorro comenzaría a activarse a finales de septiembre o en octubre, lo que acercaría más sistemas y ampliaría sus efectos.
Para octubre y noviembre, el pronóstico perfila humedad abundante en la mitad centro-occidente por influencia de ciclones del Pacífico y de esa corriente atmosférica. Al mismo tiempo, en la mitad centro-oriente se prevé un aumento acelerado de frentes fríos, tormentas invernales y DANA, con efectos también sobre los estados del norte.
La publicación añade que, bajo El Niño, estos sistemas suelen favorecer periodos más lluviosos y fríos entre otoño e invierno, con excepción del sureste, donde esa dinámica sería menos frecuente. En ese marco, el país podría registrar un invierno más cercano a los patrones observados décadas atrás, con lluvias, frío y nevadas.
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El patrón actual se asemeja al de 1997-1998, aunque no lo garantiza
Según el análisis citado la circulación océano-atmósfera prevista para los próximos meses guarda semejanza con el episodio de 1997-1998.
Aquel invierno estuvo marcado por periodos de lluvias y frío, además de nevadas extensas e intensas que afectaron no solo zonas montañosas, sino estados completos y sus ciudades.
El medio subraya que esa analogía no garantiza que se repita el mismo comportamiento, pero sí sugiere una probabilidad alta de un invierno clásico de El Niño, con lluvias abundantes, nevadas y descenso térmico. El contraste podría aparecer después, en la primavera y parte del verano de 2027, con posibles sequías y calor extremo.
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