La evolución del feminismo en México: del voto femenino a la lucha contra la violencia de género

En México, el derecho al voto fue reconocido en 1953, permitiendo a las mujeres ser candidatas en elecciones federales a partir de 1955

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Una línea de tiempo ilustra la evolución de los derechos y el activismo feminista de las mujeres mexicanas desde los años 50 hasta la actualidad, destacando sufragistas, universitarias y activistas. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La transformación social y política que vivió México en el siglo XX tuvo como uno de sus ejes principales la emergencia y evolución del movimiento feminista, una corriente que diversificó sus demandas y estrategias para impulsar cambios profundos a favor del desarrollo pleno de las mujeres y de otros sectores de la población. Este impulso se materializó en avances legales, reconocimiento de derechos y una presencia cada vez mayor de las voces femeninas en la vida pública y cultural.

De acuerdo con Hortensia Moreno, investigadora del Centro de Investigaciones y Estudios de Género (CIEG) de la UNAM, la influencia del feminismo comenzó a notarse cuando intervino en la legislación, las mentalidades y el tejido de la sociedad, promoviendo la superación de barreras que históricamente relegaron a la comunidad femenina de la dependencia y la limitación de su autonomía.

Derechos de las mujeres a través del feminismo

El feminismo mexicano se nutrió en sus inicios del sufragismo, movimiento global que a finales del siglo XIX y comienzos del XX impulsó la lucha por el voto femenino. En México, este derecho fue reconocido en 1953, permitiendo a las mujeres votar y ser candidatas en elecciones federales a partir de 1955. Este avance transformó su participación en diferentes esferas y abrió puertas a la educación, el trabajo y la independencia económica.

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Durante décadas, la expectativa social las limitó en el ámbito doméstico y los roles tradicionales, generando una exclusión en la toma de decisiones, el acceso al empleo y la remuneración equitativa. La educación se volvió una herramienta esencial para cambiar estas condiciones.

“Cuando comencé a ser alumna en la UNAM aún existía esa idea de ‘voy a estudiar mientras me caso’, porque el destino de las mujeres era contraer matrimonio, criar hijos, atender a su marido y tener una aspiradora y una cocina bonitas, como las que aparecían en la publicidad de los años 60 y 70 del siglo pasado”, recordó la especialista.

La segunda mitad del siglo XX trajo consigo nuevas luchas, como el derecho a decidir sobre el cuerpo y la maternidad. La incorporación de la ciencia y los métodos anticonceptivos permitió separar sexualidad y reproducción, lo que impactó diversas dimensiones sociales y personales.

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Una infografía detalla la evolución del feminismo en México, desde el reconocimiento del voto femenino en 1953 hasta las protestas digitales y los avances legislativos contemporáneos. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La realización en 1975 de la Primera Conferencia sobre la Mujer en la Ciudad de México marcó un punto de inflexión, reuniendo a feministas de distintas partes del mundo y generando debates sobre la representación y el liderazgo femenino. El movimiento se diversificó, integrando a universitarias, sindicalistas, militantes y vecinas, y expandió su alcance hacia nuevas formas de organización colectiva.

Expansión del movimiento feminista

Este movimiento experimentó un giro a partir de 2016, cuando las jóvenes se volcaron masivamente a las calles en manifestaciones como las del lema “Ni una más”, reclamando el fin de la violencia de género. El auge de las tecnologías digitales ofreció nuevos canales para la protesta, como el movimiento #MeToo, al que las mexicanas se sumaron en 2019.

En el plano legal, se han registrado avances en la atención y prevención de diversas formas de violencia, desde la psicológica hasta la feminicida, y en la promoción de una perspectiva de género en leyes y políticas públicas.

“Hay un avance político indudable en términos de las miradas con las que se tratan hoy los temas de las mujeres, los hombres y la diversidad sexual e identitaria. Ha habido una conciencia, sobre todo en quienes hacen las leyes, las aplican y juzgan, respecto a hacerlo con una perspectiva de género que realmente dé cuenta del peso cultural que tiene el mandato de la masculinidad y la feminidad”, señaló Marta Lamas, investigadora del CIEG.

El feminismo no es algo exclusivo de las mujeres, es un asunto humano que busca cambiar la sociedad en función de entender qué son las mujeres, los hombres y las personas con identidades distintas, con el objetivo de lograr relaciones más libres y una repartición del poder más equitativa.