En las últimas semanas, un equipo del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) realizó un descubrimiento que arroja nueva luz sobre la vida y las prácticas sociales en el área periférica de la antigua ciudad de Tollan Xicocotitlan, conocida actualmente como Tula, en Hidalgo.
En el contexto de un salvamento arqueológico ligado a la construcción de una planta de tratamiento de aguas, los especialistas hallaron una estructura de élite y dos lápidas toltecas grabadas que, según los arqueólogos, revelan estrategias de autolegitimación de los grupos que habitaron la zona en el siglo XII.
El dato más revelador del hallazgo es que una de las lápidas, decorada con la imagen de un felino, permite reconstruir la iconografía completa de la Pirámide B, famosa por los atlantes de Tula.
PUBLICIDAD
Este elemento, junto con otra lápida que muestra al dios Tlahuizcalpantecuhtli, sugiere que los habitantes de la periferia tomaron símbolos de la ciudad principal para reafirmar su identidad tolteca aun cuando el área nuclear ya había perdido su carácter sagrado.
Qué se encontró en Tula
Entre los elementos recuperados destacan:
- Dos lápidas con relieves:
- Una con la representación de un felino, asociada a la decoración de la Pirámide B.
- Otra con la imagen del dios Tlahuizcalpantecuhtli, advocación de Quetzalcóatl y representación de Venus.
- Restos óseos de seis infantes, colocados como ofrenda bajo el piso de una vivienda.
- Diversidad de objetos materiales fechados entre los años 1100 y 1521 d.C., como vasijas, platos, punzones de hueso, cuentas de concha, sellos, malacates para hilar y figurillas.
- Restos de un edificio de élite de aproximadamente 40 por 80 metros, decorado con chalchihuites (cuentas de piedra verde), símbolo de poder y riqueza.
Significado para el estudio del pasado tolteca
El hallazgo ofrece pistas valiosas sobre cómo los grupos posteriores a la época de esplendor de Tula buscaron legitimar su vínculo con la grandeza tolteca. Según el arqueólogo Luis Gamboa Cabezas, la reutilización de símbolos y materiales de monumentos emblemáticos funcionó como una forma de autolegitimación de las comunidades periféricas.
PUBLICIDAD
Este descubrimiento ayuda a comprender los mecanismos mediante los cuales sociedades antiguas mantenían y renovaban su identidad cultural a través de la arquitectura y los objetos rituales. La integración de elementos tan emblemáticos como las lápidas grabadas refuerza la idea de continuidad histórica y adaptación social en el horizonte posclásico del centro de México.
Proceso de recuperación y conservación del INAH
Las piezas encontradas fueron trasladadas a los campamentos de la Zona Arqueológica de Tula para su resguardo, limpieza y registro. El INAH ha implementado un protocolo de conservación que incluye:
- Limpieza con materiales compatibles para preservar estucos y policromía de las lápidas.
- Clasificación y registro para futuras investigaciones y posible exhibición pública.
- Protección de los restos arquitectónicos mediante geotextil y capas de tierra.
- Acuerdo con autoridades locales para limitar las construcciones de alto impacto en el área, a fin de resguardar los vestigios toltecas.
Descubrimientos previos y contexto arqueológico
El área próxima al río Tula ha resultado especialmente rica en hallazgos. En 2018, se recuperaron 23 cráneos con modificaciones dentales y craneales, prácticas asociadas a las élites prehispánicas, depositados dentro de vasijas y alineados cerca de un altar. Esta evidencia refuerza el carácter ritual y de prestigio de la zona a lo largo de varios siglos.
PUBLICIDAD
Contribución al estudio de la civilización tolteca
El descubrimiento permite a los investigadores profundizar en temas como:
- Prácticas rituales y funerarias.
- Uso y resignificación de símbolos arquitectónicos y decorativos.
- Estrategias de autolegitimación y continuidad cultural después del apogeo tolteca.
La secretaria de Cultura, Claudia Curiel de Icaza, subrayó que cada hallazgo fortalece el derecho de las futuras generaciones a conocer su pasado y demuestra la relevancia de la investigación científica para la protección del patrimonio.
Resguardo del patrimonio y llamado a la sociedad
El arqueólogo Carlos Arriaga Mejía concluyó que la poligonal actual de la Zona Arqueológica de Tula representa solo una pequeña fracción de la ciudad prehispánica original.
PUBLICIDAD
Por ello, instó a que sociedad y gobierno colaboren para notificar al INAH cualquier nuevo descubrimiento y así salvaguardar el legado tolteca.
Este proyecto, iniciado en 2018 y vinculado al saneamiento del río Tula, ha puesto de manifiesto la necesidad de equilibrar el desarrollo urbano con la protección del patrimonio cultural, garantizando que los materiales recuperados queden disponibles tanto para la investigación como para el disfrute de la sociedad mexicana.