¿Para quién es el Mundial? La Copa del Mundo 2026 agudiza la brecha entre ricos y aficionados de siempre

Sheinbaum no fue al partido inaugural del Mundial por el precio de los boletos. Una carta en The Guardian lo convierte en símbolo de desigualdad global

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El Estadio Azteca, lleno de fanáticos vestidos de los colores de la bandera mexicana, se ilustra con boletos para el Mundial 2026 y el icónico trofeo de la Copa Mundial de la FIFA, anticipando el gran evento. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El pasado 12 de junio, México recibió el partido inaugural de la Copa del Mundo 2026. La presidenta Claudia Sheinbaum no estuvo en las gradas. Su razón fue tan directa que se volvió viral: “los boletos son muy caros”.

La declaración, reportada por el diario británico The Guardian, encendió un debate que va mucho más allá del futbol. Si una jefa de Estado admite públicamente que no puede justificar el costo de un boleto, ¿qué posibilidades tiene un aficionado ordinario?

Una carta que lo dice todo

El pasado 17 de junio, The Guardian publicó una carta del lector Richard Eltringham, de Leicester, que sintetizó el sentimiento de millones:

“Cuando una jefa de Estado admite públicamente que no puede justificar el coste, ¿Qué posibilidades tiene un partidario normal?”

Eltringham traza un paralelo incómodo pero preciso: los boletos del Mundial ahora cuentan la misma historia que la vivienda. Precios tan por encima del alcance de la gente común que la promesa de un evento “para todos” suena, cada vez más, a eslogan vacío.

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La FIFA y su promesa rota

La FIFA continúa insistiendo en que la Copa del Mundo es un torneo “para todos”. Sin embargo, como señala Eltringham en The Guardian, enormes secciones de los estadios se llenan únicamente con quienes pueden absorber precios desorbitados —corporativos, revendedores y turistas de alto poder adquisitivo.

El resultado visible: estadios llenos de trajes, no de camisetas. La atmosfera que hace grande al futbol —la de los aficionados de toda la vida— queda desplazada por quienes ven el partido como una experiencia de lujo más en su agenda.

Políticos del PRI, PAN y MC, acudieron al Estadio Azteca para celebrar la fiesta futbolera. (Fotos: redes sociales)

El síntoma de una división más profunda

La carta de The Guardian no habla solo de futbol. Apunta a una fractura social que se replica en múltiples esferas:

  • Vivienda inaccesible para clases medias y trabajadoras.
  • Eventos culturales y deportivos convertidos en productos premium.
  • Espacios públicos progresivamente colonizados por el poder adquisitivo.

“Una sociedad que funcione necesita una vivienda y una vida pública que la gente realmente pueda permitirse”, escribe Eltringham. La frase, aplicada al Mundial, resulta tan obvia como incómoda para los organizadores.

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Políticos del PRI, PAN y MC, acudieron al Estadio Azteca para celebrar la fiesta futbolera. (Fotos: redes sociales)

El Mundial más caro de la historia

La edición 2026, que se disputa en Estados Unidos, México y Canadá, ha registrado precios de reventa que en algunas fases eliminatorias superan los mil dólares por boleto. Las entradas oficiales de la FIFA para partidos de grupos arrancaron en más de 100 dólares, pero en el mercado secundario los valores se multiplicaron varias veces.

La imagen de Sheinbaum viendo el partido inaugural desde otro lugar —mientras el Estadio Azteca recibía a quienes sí pudieron pagarlo— quedó como el retrato involuntario más honesto de este torneo.