La Ciudad de México demostró la viabilidad de vincular la pasión por el futbol con el orden y la seguridad en el espacio público.
Durante la jornada del partido entre México y Corea del Sur más de 730 mil personas inundaron las calles de la capital nacional, distribuidas entre el Zócalo, los festivales futboleros y el emblemático Ángel de la Independencia.
Esta marea humana se movilizó sin incidentes de gravedad, consolidando una jornada histórica con saldo blanco. El despliegue de las capacidades institucionales transformó un reto logístico en un modelo de convivencia y fraternidad, en un momento de intensos debates globales sobre fronteras y divisiones.
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El despliegue operativo instruido por la Jefa de Gobierno, Clara Brugada, y desarrollado por las dependencias encargadas de la seguridad y protección civil, garantizó lo que la mandataria definió como descentralización de la alegría: la garantía de celebración para todas las personas.
Desde el C5 contribuimos con una videovigilancia estrecha e ininterrumpida con más de 119 mil cámaras, lo cual permitió anticipar riesgos, detectar aglomeraciones complejas y coordinar acciones en campo de manera inmediata.
El uso del sistema de altavoces jugó un papel determinante para la gestión de las multitudes. A través de estos dispositivos de audio se emitieron avisos oportunos sobre la saturación de ciertos cuadrantes de la vía pública y transmitieron mensajes preventivos orientados a conminar a la población a evitar riñas.
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Con el propósito de perfeccionar estos mecanismos con miras a los próximos compromisos del Mundial de Futbol —con el equipo mexicano calificado a la siguiente ronda a jugarse en el Estadio CDMX—, la administración local anunció la incorporación de nuevos puntos de proyección del partido, complementarios a las doce pantallas gigantes operativas alrededor de la plaza principal.
La medida busca descentralizar los núcleos de concentración masiva, mitigar los riesgos por saturación y diversificar el acceso al entretenimiento en distintas demarcaciones territoriales.
Los resultados preliminares siembran expectativas positivas respecto a la gestión de multitudes de cara a los siguientes partidos de la selección mexicana. La CDMX ratificó su capacidad organizativa como sede de la máxima justa mundialista, proyectando confianza internacional mediante la articulación precisa entre sus dependencias.
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Combinación de infraestructura tecnológica, previsión logística y un comportamiento civil ejemplar establecen un precedente indispensable sobre cómo salvaguardar el orden sin restringir el disfrute ciudadano del entorno urbano.
Salvador Guerrero Chiprés
@guerrerochipres