Las lluvias inundan el drenaje de la CDMX y las ratas buscan tu casa: las enfermedades que traen y cómo cerrarles el paso

Con la llegada de la temporada de lluvias a la capital, surge una amenaza silenciosa para la salud pública

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Infraestructura obsoleta y fauna nociva incrementan los riesgos para la salud en la capital. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La Ciudad de México atraviesa una situación de fragilidad sanitaria urbana como resultado del deterioro progresivo de su infraestructura, el aumento sostenido de residuos sólidos y la proliferación continua de fauna nociva.

Esta condición, señalada por la Secretaría de Salud y la Agencia de Protección Sanitaria (AGEPSA), ha originado una cadena de riesgos epidemiológicos que demandan una intervención coordinada por parte de las autoridades y la sociedad.

Impacto de la infraestructura urbana y migración de roedores

El sistema de drenaje de la Ciudad de México, con más de cinco décadas de antigüedad, ha rebasado por mucho su periodo funcional.

De acuerdo con reportes académicos de la Universidad Autónoma Metropolitana, el deterioro estructural, sumado a la subsidencia derivada de la sobreexplotación de acuíferos, deforma las redes sanitarias y genera estancamientos que favorecen la proliferación de especies como Rattus norvegicus y Rattus rattus.

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Durante la temporada de lluvias, estos sistemas saturados expulsan a los roedores hacia la superficie, facilitando su ingreso a viviendas y comercios.

El Gobierno de la Ciudad de México señala que esta situación incrementa los riesgos sanitarios y acelera el deterioro de instalaciones eléctricas y de plomería.

El colapso de la red sanitaria, agravado por la obstrucción de coladeras y canales con basura, es el principal detonante de los desplazamientos de fauna nociva.

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La Conagua y SACMEX estiman una acumulación superior a 35 mil toneladas de residuos anuales en infraestructuras críticas, cifra que refleja la magnitud del problema y su vínculo directo con brotes de plagas y enfermedades.

Dinámica de transmisión y consecuencias sanitarias

La migración forzada de roedores, acompañada de la aparición simultánea de cucarachas y mosquitos, conforma un ciclo de transmisión de patógenos que amenaza la salud urbana.

Estas especies buscan refugio y alimento en espacios habitados, contaminando superficies y víveres, y facilitando la dispersión de bacterias y virus.

Tanto la Secretaría de Salud como medios especializados han alertado sobre la persistencia de este fenómeno.

La incidencia de roedores se mantiene elevada durante todo el año, fenómeno atribuido a la alteración climática y al efecto “isla de calor” en la capital.

Autoridades locales han registrado un aumento en los daños a instalaciones y en la frecuencia de siniestros por cortocircuitos causados por el roído de cables y tuberías.

Roedores, cucarachas y mosquitos invaden espacios urbanos, favoreciendo la propagación de bacterias y virus en la ciudad. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Enfermedades transmitidas por fauna nociva urbana: leptospirosis, salmonelosis y hantavirus

Dentro de las enfermedades vinculadas a este contexto, la leptospirosis destaca como la principal zoonosis asociada a inundaciones.

El contacto con agua contaminada por orina de ratas infectadas con Leptospira puede derivar en cuadros graves, especialmente si el diagnóstico y tratamiento no son oportunos.

Las autoridades sanitarias mexicanas y organismos internacionales, como la Organización Panamericana de la Salud (OPS), insisten en iniciar el tratamiento antibiótico ante cualquier sospecha clínica, sin esperar confirmación de laboratorio.

La salmonelosis se transmite por el consumo de alimentos contaminados con bacterias presentes en las heces de roedores, cucarachas o por reflujo de aguas residuales.

Los síntomas pueden ser especialmente severos en niños, adultos mayores o personas inmunosuprimidas, conforme advierte el Centers for Disease Control and Prevention (CDC).

El síndrome cardiopulmonar por hantavirus es una amenaza de alta letalidad, asociada a la inhalación de partículas virales provenientes de excretas secas de roedores.

De acuerdo con e Instituto de Diagnóstico y Referencia Epidemiológicos (InDRE)y la Secretaría de Salud, la incidencia urbana en la Ciudad de México es baja.

Los pocos casos reportados en el país se han concentrado en regiones rurales y selváticas de estados como Chihuahua, Nuevo León, Yucatán y Chiapas.

El hantavirus es altamente letal y se transmite por excretas de roedores, aunque en México los casos se registran principalmente en zonas rurales y selváticas, no en la capital.

Medidas preventivas, control ambiental y protocolos de bioseguridad

La prevención más efectiva frente a la invasión de plagas comienza con la exclusión física y el mantenimiento regular.

El Sistema de Aguas de la Ciudad de México (SACMEX) exige la instalación de válvulas antirretorno en nuevas edificaciones y recomienda sellar todos los puntos de acceso en tuberías y muros para impedir la entrada de roedores desde el drenaje.

El manejo adecuado de residuos, el uso de contenedores herméticos y la limpieza frecuente constituyen acciones prioritarias.

La AGEPSA y la Secretaría de Salud han establecido protocolos para la limpieza post-inundación que incluyen ventilar las áreas contaminadas, utilizar equipo de protección personal, desinfectar con hipoclorito de sodio y evitar el barrido en seco para impedir la aerosolización de patógenos.

La recolección de cadáveres de roedores debe realizarse en doble bolsa y disponerlos en contenedores cerrados.

Infografía detallando medidas clave de exclusión física, control ambiental y protocolos de bioseguridad posinundación emitidas por autoridades de CDMX para prevenir plagas y riesgos sanitarios en edificios. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Políticas públicas y normatividad vigente

El Operativo de Lluvias de SACMEX es el despliegue institucional que, cada temporada, moviliza cuadrillas y maquinaria para prevenir inundaciones y mitigar riesgos sanitarios en las 16 alcaldías.

Este programa abarca el monitoreo de puntos críticos, el desazolve de redes y la atención ciudadana a través de plataformas digitales y líneas telefónicas.

El control profesional de plagas está regulado por la NOM-256-SSA1-2012, que define requisitos sanitarios estrictos para la aplicación de rodenticidas y plaguicidas urbanos.

Esta norma, publicada en el Diario Oficial de la Federación, prioriza el control físico y el saneamiento ambiental antes de recurrir al uso de químicos, además de exigir la acreditación sanitaria de las empresas involucradas.

La colaboración ciudadana es esencial: la disposición correcta de residuos, el mantenimiento preventivo de instalaciones y la denuncia rápida de fallas o anegamientos son clave para romper el ciclo de desastres sanitarios y ambientales que cada año amenazan la capital.