Estos son los riesgos a la salud que podría ocasionar el Mundial 2026 a los aficionados, según un nutriólogo

El consumo frecuente de alcohol y botanas puede reflejarse en distintos indicadores metabólicos

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Ilustración biomédica que representa el vínculo entre la genética, la obesidad en adultos y niños, y el análisis de datos de salud en el contexto del futuro de la medicina. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El Mundial de Futbol 2026 podría convertirse en un desafío para la salud de millones de aficionados, quienes durante varias semanas modificarán sus hábitos de alimentación, sueño y actividad física.

Así lo advierte el nutriólogo César Iván Ayala Guzmán, académico de la Clínica de Nutrición de la Universidad Iberoamericana (IBERO), en un comunicado emitido por la institución.

El especialista subraya que seguir de cerca el torneo favorece conductas que incrementan el riesgo cardiovascular, especialmente cuando se combinan largas horas frente a la pantalla con el consumo frecuente de alcohol, refrescos, botanas y alimentos altos en grasa, azúcar y sodio.

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“Son semanas de estar expuestos a un ambiente obesogénico”, explica Ayala Guzmán, al referirse a un entorno que facilita el aumento de peso y dificulta mantener hábitos saludables.

Sedentarismo y consumo excesivo, combinación de riesgo

El académico señala que un partido de futbol dura al menos 90 minutos, periodo durante el cual los seguidores permanecen sentados.

La experiencia suele incluir llegar antes, quedarse después o ver varios encuentros en una misma jornada, lo que prolonga el tiempo de sedentarismo.

“Hay quienes pueden quedarse gran parte del día viendo partidos”, advierte.

Este comportamiento, sumado al consumo constante de alimentos y bebidas de baja calidad nutricional, puede elevar el riesgo cardiovascular.

Los aficionados también tienden a perder noción de las cantidades ingeridas durante los encuentros, por lo que consumen más energía de la que perciben.

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Posibles alteraciones metabólicas y aumento de peso

Ayala Guzmán explica que varias semanas de consumo frecuente de alcohol, botanas y comida alta en grasas saturadas pueden reflejarse en distintos indicadores metabólicos.

Menciona elevaciones en triglicéridos, colesterol total, colesterol LDL y glucosa, además de posibles aumentos en el peso corporal.

Aunque el impacto varía entre personas, el académico estima que algunos aficionados podrían ganar entre dos y cinco kilogramos durante una temporada prolongada de excesos, sobre todo si mantienen hábitos sedentarios.

El riesgo es mayor para quienes ya viven con hipertensión o diabetes, condiciones que afectan a una parte importante de la población mexicana.

Recomendaciones para disfrutar el torneo sin descuidar la salud

El especialista de la IBERO aclara que disfrutar el Mundial no implica renunciar al cuidado de la salud.

Recomienda incorporar verduras como pepino, jícama o zanahoria a las reuniones, reducir el consumo de alcohol, optar por preparaciones menos grasosas y elegir bebidas con menor contenido energético.

Sugiere interrumpir los periodos prolongados de sedentarismo levantándose, caminando o realizando pausas activas entre partidos.

“Al menos pararte, moverte un poco y ya no estar sentado tanto tiempo puede ayudar”, apunta.

Ayala Guzmán concluye que el Mundial también ofrece una oportunidad para reflexionar sobre el impacto ambiental asociado al consumo masivo de alimentos, bebidas y envases durante los encuentros deportivos.

“Tratar de buscar opciones más saludables y más sostenibles sería lo ideal”, finaliza.