México no esperó al T-MEC y se fue con Europa: la apuesta de Sheinbaum para no depender de Estados Unidos

Un análisis en Foreign Policy’s señala que existió un giro estratégico en plena tormenta arancelaria que redefine las alianzas globales

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El entendimiento recién sellado amplía el acceso bilateral a mercados agrícolas y de servicios, mientras brinda mecanismos de protección para capital extranjero, en respuesta a las tensiones comerciales en América del Norte. (Infobae-Itzallana)

Mientras la relación comercial entre México y Estados Unidos atraviesa uno de sus momentos más tensos en décadas, Ciudad de México acaba de consolidar una apuesta que pocos esperaban tan rápido: un acuerdo comercial ampliado con la Unión Europea, firmado el pasado 22 de mayo durante la primera cumbre EU-México en más de diez años.

“El resultado no fue solo protocolo diplomático: fue un documento con implicaciones económicas reales y un mensaje político contundente.”

¿Qué cambia con el nuevo acuerdo?

El tratado original entre México y la UE, vigente desde 2000, cubría únicamente bienes industriales. La versión actualizada va mucho más lejos:

  • Incorpora servicios y productos agrícolas
  • Facilita inversiones transfronterizas
  • Permite a empresas europeas participar en licitaciones de contratos gubernamentales mexicanos
  • Crea un tribunal especial de inversiones para resolver disputas legales

Además, Von der Leyen anunció la movilización de aproximadamente 5.800 millones de dólares en inversiones alineadas con el Plan México de Sheinbaum.

Costa fue más allá de los números al describir el pacto como una “declaración geopolítica” y prueba de un compromiso conjunto con la cooperación basada en reglas, según reportó Foreign Policy.

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La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, habla durante un mensaje a medios en el Palacio Nacional de Ciudad de México (México). EFE/José Méndez

El elefante en la habitación: el TMEC

El contexto lo explica todo. Más del 80% de las exportaciones mexicanas tienen como destino Estados Unidos, una dependencia que el propio Banco de México reconoció esta semana al recortar su pronóstico de crecimiento para 2025 de 1.6% a 1.1%, citando la incertidumbre en torno a la revisión del TMEC.

Funcionarios del gobierno Trump han dejado abierta la posibilidad de abandonar el acuerdo trilateral, mientras que negociaciones bilaterales con México ya están en marcha con rondas pactadas para junio y julio, justo durante el Mundial de Fútbol que ambos países co-organizan.

Para el exfuncionario comercial mexicano Juan Carlos Baker, el acuerdo con Europa “llega en un momento más que oportuno”: depender de un solo mercado que impone reglas de forma unilateral, advirtió en Animal Político, es un riesgo que México debe mitigar con diversificación estratégica.

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(X-@DeniseMeadeG)

¿Está lista México para aprovechar esta ventana?

No todo es optimismo. La UE ya es la segunda fuente de inversión extranjera en México, pero analistas señalan que ese potencial no se ha aprovechado plenamente debido a la incertidumbre regulatoria del país. La reforma judicial impulsada por Sheinbaum al inicio de su mandato —que introdujo elecciones directas de jueces— sacudió la confianza de los inversionistas.

El nuevo tribunal de inversiones incluido en el acuerdo apunta directamente a esa preocupación, ofreciendo una garantía institucional que el mercado europeo exigía.

Con el TMEC en el aire y Washington endureciendo su postura arancelaria, México tiene ahora una razón más para profundizar su apuesta atlántica. La pregunta es si las condiciones internas estarán a la altura del momento histórico.