Mariana Garza contó en el pódcast Sin Vergüenza que su abuela, diagnosticada con leucemia y desahuciada por médicos que le daban pocos meses de vida, mejoró después de una intervención con la curandera Pachita, una figura del chamanismo en México cuya historia volvió a circular por su vínculo con el científico Jacobo Grinberg.
La cantante dijo en ese espacio que su familiar “vivió muchos años” después de la visita y que ella fue testigo del cambio físico de su abuela, aunque aclaró que no estuvo presente durante la operación psíquica. La entrevista ocurrió hace un par de años y se volvió viral recientemente.
“Mi abuela tenía leucemia y estaba desahuciada por todos los doctores. Estaba en un estado muy mal, la llevaron con ‘Pachita’ y mi abuela vivió muchos años, murió después”, contó la intérprete de ‘Besos de ceniza’.
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Ese testimonio responde al centro de la historia: Mariana Garza asegura que su abuela pasó de un estado crítico en silla de ruedas a vivir durante años tras acudir con Bárbara Guerrero, conocida como Pachita, a quien su familia buscó después de que distintos médicos confirmaran la gravedad del diagnóstico.
Pachita decía operar en trance guiada por el tlatoani Cuauhtémoc
Garza también describió la forma en que trabajaba la curandera. Según su relato, Pachita se conectaba con el espíritu de Cuauhtémoc, huey tlatoani del imperio Mexica, entraba en trance y usaba un cuchillo de monte para abrir el cuerpo de los pacientes.
La exintegrante de Timbiriche añadió que la chamana afirmaba extraer órganos enfermos y materializarlos por otros nuevos. Sobre la experiencia de su abuela, Garza dijo:
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“Yo no estuve dentro de esa cirugía, no te sé decir porque leucemia es cáncer en la sangre, no tengo idea cómo fue. Lo que sí te sé decir es que de verla hecha ‘pasita’ en la silla de rueda a verla vivir a toda la potencia años, o sea era una mujer con una cosa, de no lo puedes creer”.
En la misma conversación, la actriz de A Flor de Piel definió a Pachita como una mujer muy espiritual que creía “en algo más grande que nosotros”.
Bárbara Guerrero murió en 1979 y su figura sigue en debate
Bárbara Guerrero nació en 1900 en Parral, Chihuahua. Desde joven se inclinó por la sanación con hierbas y remedios, y después desarrolló procedimientos que llamó “cirugías psíquicas”.
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Su biografía estuvo marcada por el abandono de sus padres y por la crianza con un hombre afrodescendiente llamado Charles, quien le enseñó a observar las estrellas y a sanar. Durante la Revolución Mexicana se unió a las tropas de Francisco Villa y realizó distintos oficios para sobrevivir.
En los años 70, Pachita se instaló en la Ciudad de México, en el edificio conocido como la Casa de las Brujas, en la colonia Roma. Ahí creció su fama por relatos sobre supuestas operaciones milagrosas en las que abría a sus pacientes con un cuchillo de cocina, extraía órganos dañados y colocaba otros que, según sus seguidores, materializaba en el momento.
Se señala que cerraba las heridas con las manos, sin dejar cicatriz y sin usar anestesia. Ella sostenía que en esos procedimientos era poseída por el espíritu de Cuauhtémoc, a quien llamaba “El Hermanito”.
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Pachita atendía a personas de distintas clases sociales y atrajo a científicos, médicos y figuras de la cultura. Entre ellos estuvo Jacobo Grinberg, medio hermano del actor Ari Telch, quien documentó parte de su trabajo e intentó analizar esos fenómenos con método científico.
Ese vínculo con Grinberg explica parte del nuevo interés en la curandera. La entrevista con Mariana Garza volvió a hacerse viral por la relación de Pachita con el científico, quien desapareció de manera misteriosa después de investigar las cirugías psíquicas de la chamana.
Pese a su popularidad, su labor nunca recibió reconocimiento oficial dentro del campo médico. Pachita murió el 29 de abril de 1979 en la Ciudad de México.
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