¿Puede la ciencia retrasar la demencia? La neurotecnología abre una nueva esperanza

Este avance no solo responde a retos médicos, sino que también refleja una relación entre la neurociencia, la ingeniería y la inteligencia artificial

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Demencia (Imagen Ilustrativa Infobae)

El desarrollo de tecnologías capaces de transformar señales cerebrales en acciones concretas ha dejado de ser una promesa lejana para convertirse en parte de la vida cotidiana de muchas personas.

Durante los últimos años, la evolución de las interfaces cerebro-máquina (BCI, por sus siglas en inglés) ha facilitado la comunicación y la movilidad de quienes enfrentan enfermedades neurológicas, ampliando las posibilidades de autonomía personal y calidad de vida.

Este avance no solo responde a retos médicos, sino que también refleja una relación entre la neurociencia, la ingeniería y la inteligencia artificial.

De acuerdo con información del medio La Vanguardia, España ha logrado posicionarse como referente europeo en este ámbito, gracias a su producción científica, la colaboración entre equipos clínicos y el enfoque centrado en la aplicación real para pacientes. La reciente fundación del Centro Nacional de Neurotecnología, liderado por Rafael Yuste, impulsó nuevas propuestas de proyectos pioneros que ya muestran resultados tangibles en hospitales y domicilios.

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El progreso en este campo ha permitido que personas con limitaciones motoras graves puedan recuperar la capacidad de comunicarse o incluso desplazarse, utilizando únicamente su actividad cerebral. Además, empresas españolas han comenzado a explorar aplicaciones innovadoras en la vida diaria, desde la conducción anticipada hasta el retraso de trastornos cognitivos.

Comunicación y movilidad: del pensamiento al movimiento

Para quienes padecen enfermedades como la esclerosis lateral amiotrófica o el síndrome de enclaustramiento, la imposibilidad de moverse o hablar supone un desafío abrumador.

Investigadores de la Universidad de Málaga han desarrollado sistemas que, a través de señales cerebrales captadas por electroencefalografía, permiten a los pacientes seleccionar letras o pictogramas en una pantalla y construir mensajes sin necesidad de movimientos musculares. Este avance reduce la frustración y facilita la interacción social y médica.

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Por su parte, en la Universidad Miguel Hernández de Elche, el laboratorio BMI Lab creó tecnologías que interpretan la intención mental para activar exoesqueletos y dispositivos robóticos.

Esto permite que personas con daño neuromotor recuperen la capacidad de caminar, trasladando la voluntad cerebral en comandos para el movimiento. Los algoritmos empleados, optimizados con inteligencia artificial, mejoran la precisión y corrigen errores en tiempo real.

Una ilustración conceptual muestra a una persona en silla de ruedas motorizada utilizando un casco de electrodos para interactuar con una pantalla digital y controlar su movimiento mediante una interfaz cerebro-máquina. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Según el medio de comunicación, además de los usos médicos, se exploran aplicaciones en el ámbito del ocio y la estimulación cognitiva. Se han desarrollado videojuegos controlados por señales cerebrales, lo que abre la puerta a nuevas formas de rehabilitación y mantenimiento de la actividad mental para distintas poblaciones.

Empresas como Bitbrain han trabajado en neuroprótesis que permiten a personas con parálisis realizar acciones complejas, como usar una cuchara, y experimentan con dispositivos que anticipan los reflejos al conducir un vehículo, mejorando la seguridad vial. Estas innovaciones extienden el alcance de la neurotecnología más allá de los entornos hospitalarios.

Innovaciones neurotecnológicas en el tratamiento de la demencia

Uno de los avances más prometedores está dirigido a la prevención y el retraso de enfermedades neurodegenerativas. La empresa, en colaboración con otras entidades, ha desarrollado un dispositivo portátil que genera ondas lentas durante el sueño profundo, una fase crítica para el mantenimiento cerebral y la eliminación de sustancias tóxicas. El aparato, utilizado en casa durante la noche, podría ralentizar el avance del deterioro cognitivo leve, etapa previa al alzhéimer y demencia.

Según su directora, María López Valdés, una de las principales problemáticas de estos pacientes es la falta de sueño reparador, acelerando el proceso de deterioro. Los resultados iniciales sugieren que la estimulación nocturna puede ser beneficiosa y, si se confirma su eficacia, este método podría incorporarse como tratamiento complementario en el futuro.

Otra línea de trabajo se orienta a la estimulación cerebral profunda adaptativa, que ajusta en tiempo real la intensidad de la terapia según la actividad cerebral del paciente. Esta técnica ya ha sido implementada en la Clínica Universidad de Navarra, permitiendo tratar trastornos del movimiento como el Parkinson o el temblor esencial sin necesidad de intervenciones invasivas.

El reto actual es garantizar que estas tecnologías lleguen a quienes más las necesitan, manteniendo un equilibrio entre accesibilidad y rigor científico.