El representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, lanzó una advertencia contundente antes de que arranquen las negociaciones bilaterales del T-MEC: los aranceles a México y Canadá no desaparecerán, sin importar el resultado de la renegociación del tratado. Así lo declaró durante un evento del Consejo de Relaciones Exteriores en Washington.
Aranceles como postura permanente
“Estados Unidos va a tener aranceles”, afirmó Greer sin ambigüedades, argumentando que un “enorme déficit comercial” obliga a mantener medidas proteccionistas incluso con los socios regionales más cercanos.
El funcionario fue explícito: el T-MEC, vigente desde 2020, no continuará como un acuerdo completamente libre de aranceles bajo la administración Trump. En declaraciones previas ante ejecutivos de la industria en México, ya había anticipado que los gravámenes a automóviles y acero se mantendrían en cualquier escenario de renovación.
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El déficit con México, el argumento central de Washington
Los números respaldan la preocupación estadounidense, al menos en parte:
- El déficit comercial de bienes de EE.UU. se redujo más del 30% el año pasado, hasta los 202,100 millones de dólares
- Sin embargo, el saldo negativo con México creció casi 15% y alcanzó los 196,900 millones de dólares, según la Oficina del Censo estadounidense
Esa cifra convierte a México en el principal generador del déficit comercial de Washington, lo que explica la postura dura de Greer en la mesa de negociaciones.
Reglas de origen y el contenido estadounidense
Más allá de los aranceles, Greer adelantó que las nuevas reglas de origen serán un eje central de las negociaciones, con un objetivo claro: fortalecer la producción dentro de Estados Unidos.
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“A lo largo de estas negociaciones, hablaremos de reglas de origen de una manera que potencie el contenido estadounidense en estos productos", declaró, con foco especial en los sectores automotor e industrial.
Además, planteó una condición implícita para otorgar beneficios arancelarios regionales: que México eleve sus propios aranceles a importaciones provenientes de fuera de Norteamérica. “Para las regiones de seguridad nacional, quiero que nuestra cadena de suministro provenga de este hemisferio”, sostuvo.
Canadá, en peor posición
Greer fue aún más duro con Canadá, país que quedará excluido de la primera etapa de las negociaciones bilaterales. Criticó la política industrial canadiense en el sector automotriz y reconoció que resolver las diferencias con Ottawa será complejo. “Canadá está en una situación diferente, y es difícil ver dónde termina eso”, dijo.
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México responde con independencia
Frente a este panorama, la presidenta Claudia Sheinbaum salió al paso para dejar claro que la renovación del acuerdo comercial entre México y la Unión Europea es completamente independiente del T-MEC, una señal de que México diversifica sus opciones negociadoras.
Las conversaciones formales entre ambos países arrancan esta semana en Ciudad de México, con una fecha límite que no admite demora: el 1 de julio de 2026.