Conoce a Epi, la perrita de apoyo emocional para mujeres víctimas de violencia en la UNAM

Una nueva integrante de cuatro patas llegó a este proyecto piloto para brindar contención a personas que están en procesos de asistencia psicológica o jurídica

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Epi forma parte del proyecto piloto Unidad Canina para Apoyo Emocional, impulsado para brindar contención y ayuda a las personas que acuden en busca de orientación o asistencia psicológica o jurídica. Foto: Especial

Epi, una perrita criolla rescatada en Michoacán, se ha convertido en una pieza fundamental en el apoyo emocional que brinda la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) a víctimas de violencia de género.

Desde hace más de un año, la can forma parte del proyecto piloto Unidad Canina para Apoyo Emocional de la Defensoría de los Derechos Universitarios, Igualdad y Atención de la Violencia de Género, donde acompaña a personas que reciben orientación psicológica y jurídica.

La iniciativa busca ofrecer un entorno más tranquilo y humano durante los procesos de escucha y atención, especialmente porque alrededor del 90 % de las personas que acuden a esta instancia por casos de violencia son mujeres.

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¿Quién es Epi y cómo llegó a la UNAM?

El nombre de Epi proviene de Epitacio Huerta, un municipio de Michoacán donde fue rescatada por Samantha Rivera Flores, abogada del área de atención a la violencia de género en la Defensoría de la UNAM.

Muchos usuarios piden programar sus sesiones los días en que ella acude, porque su presencia se vuelve un consuelo. Foto: Defensoría de los Derechos Universitarios, Igualdad y Atención de la Violencia de Género.

Rivera Flores relató que adoptó a la perrita cuando tenía apenas dos meses de edad y desde el primer momento mostró una personalidad cariñosa y confiada.

Al mismo tiempo que Samantha conocía a Epi, la directora de la Defensoría, Guadalupe Barrena Nájera, buscaba nuevas herramientas para fortalecer la atención emocional de las usuarias. Así comenzó el desarrollo del proyecto de acompañamiento canino.

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Epi ayuda a mujeres víctimas de violencia y también al personal

La presencia de Epi no sólo beneficia a las usuarias que atraviesan momentos de crisis emocional. El personal de la Defensoría también ha encontrado en ella un apoyo tras atender casos complejos relacionados con violencia de género.

Según explicó Ayesha Borja Domínguez, defensora adjunta encargada de estos asuntos, la perrita parece identificar cuándo alguien necesita compañía, pues suele entrar sola a las salas donde se realizan las sesiones psicológicas.

Incluso, algunas personas solicitan programar sus citas los días en que Epi está presente debido a la tranquilidad y consuelo que les transmite.

Trabajadores y usuarios coinciden en que la perrita genera un ambiente de calma y confianza, ayudando a reducir la tensión emocional durante las terapias.

El testimonio de una estudiante de la UNAM

Uno de los casos más representativos es el de Adriana Ramírez, estudiante de 20 años de la UNAM, quien acudió a la Defensoría en busca de ayuda emocional.

La joven recordó que conoció a Epi en febrero, durante una sesión psicológica. Desde entonces, la perrita comenzó a acompañarla en momentos emocionalmente difíciles.

“Desde esa primera visita, la relación con Epi fue creciendo”, relató la alumna, quien explicó que la can la recibía antes y después de cada sesión y se acercaba especialmente en los días más complicados.

La estudiante señaló que el acompañamiento de Epi le ayudó a sentir calma y alivio durante un proceso terapéutico que duró cerca de seis meses.

“A veces es difícil explicar cómo te sientes, pero ella lo entiende sin palabras”, expresó.

“A veces es difícil explicar cómo te sientes, pero ella lo entiende sin palabras”. Foto: Defensoría de los Derechos Universitarios, Igualdad y Atención de la Violencia de Género.

Así nació la Unidad Canina para Apoyo Emocional

De acuerdo con Miriam Camacho Valladares, responsable del área de atención psicológica a víctimas de violencia de género, el proyecto pasó por varias etapas antes de concretarse.

Primero, se realizó una encuesta entre el personal de la oficina para conocer su opinión sobre incorporar un animal de apoyo emocional. Paralelamente, especialistas de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia de la UNAM ayudaron a diseñar la “Guía básica para la creación de la Unidad Canina”.

Posteriormente, Epi comenzó a asistir a las oficinas centrales y recibió entrenamiento básico. Durante este proceso se determinó que era una perrita equilibrada, con capacidad de liderazgo sin conductas dominantes, una característica ideal para labores de acompañamiento emocional.

Actualmente, Epi acude a la Defensoría los martes y jueves.

Apuestan por modelos de atención más humanos

El caso de Epi refleja cómo la UNAM busca incorporar estrategias innovadoras y sensibles para fortalecer la atención a víctimas de violencia de género.

La experiencia positiva de usuarios y trabajadores ha convertido a la perrita en un símbolo de acompañamiento emocional dentro de la Defensoría, demostrando que la interacción con animales también puede ser una herramienta importante en procesos psicológicos y de contención emocional.