El alimento principal de los perros, de acuerdo a los doctores veterinarios, es el alimento formulado comercial conocido como croquetas. Este producto está diseñado para ocupar todas las necesidades nutricionales de los perros en cada etapa de su vida, ya que les aporta: proteínas, grasas, carbohidratos, vitaminas y minerales en proporciones adecuadas y seguras.
Las croquetas de buena calidad garantizan una dieta completa y equilibrada, previenen deficiencias, mejoran la salud digestiva y facilitan el control del peso. Sin embargo, los profesionales coinciden en que, además de croquetas, los canes pueden consumir ciertos alimentos frescos y naturales como complemento, pero siempre bajo control y en cantidades pequeñas. Toma nota de los siguientes puntos a destacar.
Proteínas permitidas
- Pollo cocido sin hueso, grasa ni piel
- Pavo cocido
- Pescado blanco cocido y sin espinas
- Huevo cocido
Verduras autorizadas
- Zanahoria
- Calabaza
- Espinaca
- Brócoli
- Chayote
- Ejote
- Pepino
Atención, todas las anteriores deben estar bien lavadas, cocidas al vapor o hervidas y sin sal ni condimentos para evitar problemas de salud en tu amigo canino.
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Frutas seguras
- Manzana (sin semillas ni corazón)
- Plátano
- Pera
- Melón
- Sandía
- Papaya
En el caso de las frutas, en todo momento se deben proporcionar trozos pequeños y sin semillas ni cáscaras duras.
Otros alimentos
- Arroz bien cocido
- Avena cocida en agua
- Yogur natural sin azúcar (en pequeñas cantidades y sólo si tu mascota lo tolera)
Avisos importantes
Antes de introducir nuevos alimentos, los veterinarios insisten en consultar para evitar reacciones adversas, alergias o desbalances nutricionales, por eso ten en cuenta los siguientes datos:
- No reemplaces el alimento balanceado por estos productos; sólo son complemento o premio.
- Nunca des huesos cocidos, chocolate, uvas, pasas, cebolla, ajo, aguacate, ni alimentos con azúcar, sal, condimentos o harinas procesadas.
- Siempre pregunta a tu veterinario antes de hacer cambios importantes en la dieta de tu mascota.
¿Cómo saber si mi perro se siente mal por algo que comió?
Puedes identificar que tu perro presenta malestar por ingerir algún alimento si presenta uno o varios de los siguientes signos, según veterinarios:
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- Vómito: Expulsión de alimento, espuma o bilis poco después de comer.
- Diarrea: Heces blandas, líquidas o con sangre.
- Pérdida de apetito: Rechazo a la comida o falta de interés por el alimento habitual.
- Letargo: Falta de energía, somnolencia inusual o poco interés en actividades normales.
- Dolor abdominal: Quejidos, postura encorvada, lamido excesivo del abdomen o incomodidad al tocarle la panza.
- Exceso de salivación: Babeo fuera de lo normal.
- Hinchazón abdominal: Abdomen inflado o duro.
- Flatulencias: Gases frecuentes y olorosos.
- Picazón o urticaria: Ronchas, enrojecimiento de piel o rascado excesivo (en caso de reacción alérgica).
- Deshidratación: Encías secas, pérdida de elasticidad en la piel, bebedero vacío por sed excesiva.
¿Qué hacer en esos casos?
Si tu perro se siente mal por comer algo, sigue estas recomendaciones de acuerdo con especialistas veterinarios:
1. Retira el alimento sospechoso: No le des más de ese producto ni otros alimentos hasta saber qué lo afectó.
2. Observa los síntomas: Revisa si presenta diarrea, letargo, dolor abdominal, hinchazón, dificultad para respirar, convulsiones, salivación excesiva o sangre en heces o vómito.
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3. Ofrece agua limpia: Mantén a tu perro hidratado, pero no lo obligues a beber si no quiere.
4. No lo mediques por tu cuenta: No uses remedios caseros ni medicamentos humanos o para otras mascotas.
5. Revisa el empaque: Si tienes el envoltorio del alimento o producto ingerido, guárdalo para mostrárselo al veterinario.
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6. Acude al veterinario: Si los síntomas son severos, persisten más de 12 horas, o hay signos de intoxicación (temblores, debilidad, desorientación, sangre, dificultad para respirar), busca atención veterinaria de inmediato.
7. Evita ofrecerle comida hasta consultar: En algunos casos, el ayuno breve ayuda, pero siempre bajo supervisión profesional.
La atención rápida puede salvar la vida de tu perro en caso de intoxicación o reacción grave. Nunca mediques a tu perro por cuenta propia ni esperes a que los síntomas se agraven, ya que algunas intoxicaciones son graves y requieren atención urgente. Ante cualquier duda, lo mejor es consultar con un veterinario.
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