La segunda semana de mayo inició operaciones en Ciudad de México la primera cafetería del gobierno federal. Financiada a través de la Secretaría del Bienestar, CACfetería surgió como una ramificación del programa Sembrando Vidas para eliminar la brecha entre productores rurales y grandes mercados urbanos.
Sin embargo, de acuerdo con organizaciones de microempresarios en la capital, al financiar el negocio con recursos del erario, el gobierno federal actúa como empresario bajo un esquema de ilegalidad e informalidad.
Cafetería del Bienestar: del furor a la controversia
Ubicada en Av. Paseo de la Reforma 116, en la colonia Juárez, en las instalaciones del FONART, el establecimiento perdió su anonimato en pocos días. Los foodies —creadores de contenido especializados en explorar la oferta culinaria y comercial de las ciudades— compartieron su experiencia con sus comunidades.
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Videos que circularon principalmente en TikTok destacaban que, “por el momento”, CACfetería no aceptaba pagos con tarjeta y no expedía facturas. Además, el etiquetado de sus productos no contaba con códigos de barras.
En un video de la tiktoker Sofi Cravioto, encargados aseguran que el establecimiento cumpliría próximamente con dichas medidas.
Reacciones en redes sociales
La apertura de CACfetería provocó opiniones divididas y detonó cuestionamientos sobre la transparencia en la entrega de ingresos a los productores.
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Gerardo López Becerra, presidente de Concomercio Pequeño, subrayó que las inquietudes del gremio empresarial son más preocupantes. En entrevista con la periodista Azucena Uresti, sostuvo que con la Cafetería del Bienestar el gobierno federal enviaba un mensaje negativo al sector empresarial.
“Establecer estos mecanismos que alteran la movilidad, las cadenas comerciales, mercantiles y generan competencia desleal, desde el inicio es un muy mal mensaje que manda el Gobierno federal”, puntualizó.
López Becerra justificó su preocupación en omisiones fiscales que, recalcó, hasta el momento no han sido aclaradas: “El mismo gobierno está brincándose la normatividad establecida por los funcionarios que nos aplica a los particulares”.
Factores por los que la cafetería del Bienestar representa una competencia desleal, según empresarios:
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1. Incumplimiento de las obligaciones fiscales (Informalidad)
Falta de facturación y tickets: El establecimiento opera sin emitir comprobantes fiscales ni facturas, lo que significa que el gobierno está impulsando la informalidad desde su propio proyecto.
Falta de fiscalización: Mientras que a cualquier negocio particular las autoridades como el SAT o el INVEA lo clausurarían o multarían de inmediato por no cumplir con las normas, a esta cafetería no se le fiscaliza.
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2. Ventajas operativas desproporcionadas (Financiamiento público)
Uso de recursos del erario: La cadena se financia e instala con dinero de los impuestos de los ciudadanos (menciona una inversión inicial de más de 86 millones de pesos), por lo que el gobierno no asume el riesgo ni el gasto patrimonial que sí enfrenta un pequeño empresario o una empresa familiar.
Exención de gastos básicos: López Becerra señala que esta cafetería opera con ventajas con las que ningún comerciante formal puede competir, ya que no pagan renta (está ubicada en un edificio público como el FONART) y no pagan empleados bajo el esquema legal tradicional.
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3. Evasión de costos de seguridad social y normatividad
Sin altas patronales: A diferencia de los comercios establecidos, este proyecto no asume el costo de dar de alta a sus trabajadores en el IMSS ni de pagar los impuestos correspondientes por la nómina, reduciendo artificialmente sus costos de operación.
4. Disrupción de la cadena comercial natural
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Brincarse la normatividad de distribución: Al traer los productos directamente de la cadena de producción a la distribución final sin códigos de barras, controles estandarizados, ni el pago de aranceles o impuestos internos, alteran la libre y natural competencia del mercado.
5. Ubicación privilegiada sin costo comercial
Zona de alta plusvalía: El negocio fue colocado de manera muy cómoda en Paseo de la Reforma, una de las zonas más caras y con mayor afluencia de oficinistas en la Ciudad de México, compitiendo directamente en el nicho que más ha crecido para los pequeños comerciantes, pero sin absorber los altísimos costos de suelo de esa ubicación.
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A una semana de iniciar operaciones, CACfetería acepta pagos con tarjeta, pero aún no expide facturas y registra sus ventas en libretas.